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viernes, 15 de octubre de 2010

Conversaciones en la Catedral

Vuelve el agua a la calma.

***

Este post debería llamarse Dialogorientiert 4 para continuar con la saga, pero me quiero aprovechar de la alegría por el Nobel a Mario Vargas Llosa, así que dejo constancia que el próximo Dialogorientiert será numerado quinto. Y como éstas son mis contribuciones a la experiencia universal y suceden casi todas en lengua cristiana, les pongo el nombre como me viene la gana, así también continuamos con esa tradición.


I.

Estamos Amiga-altísimo-astral y yo saliendo del gym:

Mariam: ya te pasé las fotos! las viste?
Amiga-altísimo-astral: sí, y ya las oscurecí también!
Mariam: por qué?!
Amiga-altísimo-astral: para borrarnos los signos de vejez!

(Siendo que yo no soy capaz de identificarme los signos de vejez)


II.

Amiga-altísimo-astral invita a medio Hamburgo para un asado en su jardín.

Amiga-altísimo-astral: mi amor deja de fumar por favor! te vas a morir de reseco!
Marido-de-Amiga-altísimo-astral: mi amor tienes que sabehrh que yo me voy a mohrhihrh siendo fumadohrh...
Amiga-altísimo-astral: entonces muérete rápido para tener tiempo de conseguirme otro!

(Esa es LA táctica)


III.

Turistão lee y yo estoy tejiendo.

Turistão: Negra qué sexy te ves con tu tricot!
Negra: ya te dije mil veces que no es tricot! ES CROCHEEEEEEET!!!
Turistão: Para mi es como la salsa, bachata, merengue... TODO IGUAL!!!

(Turistão se perdió de ser árbol)


IV.

Turistão y Negra se preparan para ir al cine. Han agregado un pacto más al pliego: estar más bonitos para salir.

Turistão: Negra, tú sabes dónde está mi camisetita esa con el jacarezinho?
Negra:
Con el qué?
Turistão:
El jacaré PUES! Cómo é que se chama mesmo?
Negra: me muero de amooooooor por você!

(Internacionalizando el uso del pues)


V.

Amiga-fashion-y-fit está tratando de convertirme en un ser producido, ya que no tengo hijos y no tengo panza, según ella son los únicos requisitos de las mujeres que viven de verdad.

Mariam: pucha, y ahora? qué color de delineador me compro? ayudame a escogerme uno...
Amiga-fashion-y-fit: qué colores ya tienes?
Mariam: negro, café y dorado... no se maquillarme con otros colores...
Amiga-fashion-y-fit: yo me encargo del maquillaje no te preocupes...
Mariam: sí, pero cuál color me llevo, el azul o el plata?
Amiga-fashion-y-fit: que tal uno de cada uno... así no tenemos que elegir! jajajaja!


VI.

Amiga fashion-y-fit y yo vamos en el bus en busca de mis lanas para tejer. El bus demora quinientos mil años en llegar a su destino. Al frente vienen dos señoras jóvenes y gordas con cara de pocos amigos.

Mariam: no se porqué pero tengo la impresión que las gordas evitan mirarme... me voltean la cara... y las viejas me hablan todas...
Amiga-fashion-y-fit: es porque no tienes panza y eres el muro de las lamentaciones...
Mariam: jajajajaja!


VII.

Estamos en Osnabrück con colega-protesto-por-todo-lo-que-existe y con jefe-vegetariano-sin-tv a la hora del almuerzo. Hablamos de la cadena humana que hubo en un finde para protestar contra la energía nuclear y a la que colega-protesto-por-todo-lo-que-existe me quiso llevar (!!!).

Colega-protesto-por-todo-lo-que-existe: Salimos de Osnabrück a las seis de la mañana...
Mariam: wow! RESPEKT!
Jefe-vegetariano-sin-tv: y a qué hora terminó todo?
Colega-protesto-por-todo-lo-que-existe: A las seis, pero llegamos a Osnabrück a las 8 de la noche...
Mariam: wow! RESPEKT!
Colega-protesto-por-todo-lo-que-existe: Y tú que hiciste el fin de semana?
Mariam: no mucho, pero miré la protesta por tv...
Jefe-vegetariano-sin-tv: yo miré las noticias por internet...
Mariam: no te gusta N24?
Jefe-vegetariano-sin-tv: no tenemos televisor en casa...
Mariam: yo extraño los 500 canales que podía captar en Hannover con el satélite... y ahora me tengo que conformar con 22...
Jefe-vegetariano-sin-tv: Wie grausam!

Y se va.


VIII.

Son los primeros días en Osnabrück. Entre los colegas hay una chica con una cara de princesa de cuento pero que no se arregla nada, se pone jeans rotos, anchos, camisetas sin gracia, zapatillas sucias y con las justas se peina. Se que está casada (porque tiene un anillo), no cocina y siempre trae comida. Me imagino que el marido debe ser un ángel bajado del cielo para mandarle todos los días con merienda al trabajo. Igual el marido cocina fatal. Me la encuentro saliendo del trabajo y caminando hasta la estación central de tren.

Mariam: y tú donde vives?
Princesa-despeinada: en Tangamandapio, a 35 minutos de aquí...
Mariam: y por qué no te mudas a Osnabrück, así no tendrías que madrugar todos los días...
Princesa-despeinada: ich wohne mit meiner Frau zusammen und... und... und...
Mariam: ... (escuchando muda y WTF!!!...)
(y ahí mi cerebro hizo un corto trifásico intentando comprender como es que yo no me había dado cuenta que ella era del otro bando. Intento calmarme y pienso si es posible que su nombre sea de hombre, no, no lo es. Disimuladamente le miro el pecho para asegurarme que sí tiene tetas y no es que en mi desubique contextual no me di cuenta que es un hombre con nombre de mujer. Le veo las tetas y certifico que es una mujer.)
Princesa-despeinada: bueno yo me voy por acá y tú...
Mariam-en-automático: por acá...



Living is easy with eyes closed...

domingo, 3 de octubre de 2010

3 de Octubre

Hoy es 3 de Octubre del 2010.

Hoy pasan cosas en algunos lugares que son parte de mi vida: elecciones regionales y municipales en Perú, elecciones presidenciales y para diputado en Brasil y el aniversario número 20 de la reunificación del país en el que hoy vivo.

Podría escribir muchas cosas hoy, pero no se bien por dónde empezar, ni cómo unir todas las ideas que me vienen a la cabeza juntas en este momento.

El resumen de todo sería básicamente que me encanta criticarlo todo y que no puedo abandonar mi posición cómoda y hacer algo por las cosas que encuentro mal en mi país y me doy cuenta que nadie está dispuesto a abandonar su comodidad burguesa para involucrarse en una tarea de esas, sin cuartel. Al menos nadie que conozco.

Hace unos 7 anhos trabajé en un programa social. Por dos anhos miré la realidad de los pobres de la capital, esos que manejan y cobran en las combis y cuyas esposas lavan la ropa de los mejor acomodados, los albanhiles, los ambulantes, los invasores de terrenos ajenos, los emigrados del campo. Recuerdo mucho a una mujer muy pobre, representante legal de un asentamiento humano de cuatro casas clavadas en el cerro más feo de Villa María, allá en el último paradero de la 73. Es sorprendente llegar a saber dónde queda el último paradero y lo grande que puede ser una capital. Era una realidad que yo jamás hubiese imaginado, porque lo que yo conocía hasta ese momento era la pobreza alegre del campesino que tiene casa y comida, al menos. La pobreza de Lima me aterró, porque no había comida, no había dónde sembrarla, ni con qué alimentar animales, no había agua de un río, ni luz de estrellas en cielo despejado de la noche y en Lima hace frío y llovizna sin parar en invierno. Esa mujer quería que hicieran el muro de contención de su cerro, porque solo con un muro le podrían poner agua potable, electricidad, veredas y escaleras para subir al cerro. Ella organizaba marchas, recolectaba firmas e iba y venía al centro de Lima sin parar para que le reconocieran legalmente el asentamiento. Ella era la presidenta del club de madres del cerro y junto con las otras mujeres, mal cocinaban sopas de verduras y huesos para el almuerzo y avena con manzanas viejas para el desayuno. Y yo me quejo de lo que tengo para comer.

Me fui de ese programa porque ya me dolía el corazón.

Toda mi vida viví cerca de los pobres del campo, que cosechan los limones de esos árboles ingratos que destruyen cualquier trapo que te pongas. Y esa pobreza tan diferente a la de la ciudad es tan igual de injusta. Los vi llegar al menos con la panza llena, sencillos como no vi jamás. Me acuerdo de la muchacha que lo único que quería era que su papá la dejara estudiar para dejar de despepar mangos. Y yo me quejo de lo que estudié.

Hoy eligen gente otra vez. La misma gente desde que tengo uso de razón. Los mismos que van y vienen y se turnan el poder y el presupuesto.

He dejado de creer en todo, hasta del sistema del país en el que vivo y de las ganas que dicen tener para cambiar las cosas.

Nadie va a renunciar a la buena suerte que le tocó para cambiar las cosas. Yo tampoco.

Me voy a seguir tejiendo.

viernes, 6 de agosto de 2010

Verano en el Alster

Hace tiempo que estoy con ganas de escribir sobre este verano genial. Tuvimos tres semanas de calor intenso y ahora parece que volvimos a nuestra realidad de días templados en los que hay que salir con Regenjacke o con Jacke o con cualquier cosa contra el aire que siempre está frío aunque veamos el sol brillar y de emocionarnos si hay 25 grados. De todos modos le agradezco al cambio climático que nos haya permitido vivir la alegría de hacer grill, tomar cervezas con calor de verdad y usar bermuda hasta la noche por unos días en pleno norte de Alemania! :) Guardo la esperanza de una semanita más de calor intenso en setiembre.

******
Hace más de un año que vivo en Hamburg, meine Perle y me encanta. Hamburgo es tan grande, tan linda, tan llena de eventos y posibilidades, con miles de escuelas de todas las cosas posibles, gimnasios geniales, museos y bibliotecas gigantes, mercados de pulgas, antigüedades y tiendas, restaurantes y gente y todo de todo el mundo que uno no puede aburrirse.

Yo no soy una persona que experimenta muchas cosas raras por iniciativa propia (porque no se me ocurren esas cosas novedosas), y en tales casos es algo bueno hacer caso a las sugerencias locas de Turistão, quien logra tener unas mil ideas al día en promedio. También hay que agregar el hecho de que luego de estar más de tres años viviendo en el mismo país la vida ya se volvió rutinaria: trabajar, ir al super, agarrar el tren, andar en bici, cocinar, lavar los platos, lavar la ropa, limpiar el baño, planear viajes, subirle las bolsas del super a Frau Wilke (tiene como veinte mil años y das Haus es del año del cometa y sin ascensor), y así es más probable que uno se vuelva más abierto a nuevas experiencias cuando la vida ya se siente bajo control y los vecinos ya te invitan a sus fiestas y una está mucho más que aburrida.

Hamburgo es la ciudad de los navegantes alemanes y el año pasado pude ir al cumple número 450 del puerto (!!!) con exhibición de navíos, botes, veleros y todo lo que flota en este mundo material. El invierno pasado también miré un documental inspirador sobre la vida en altamar y leí el libro de Uwe Röttgering "Die See gehört mir" ("El mar me pertenece" que también esta disponible en DVD). A mi sólo me pertenecen las ganas que tengo de hacer las cosas que me interesan y por ahora me interesa navegar. Y para poder navegar hay que aprender a navegar y para eso nos inscribimos en un Segelkurs (curso de navegación a vela) porque un día me compro un bote y doy la vuelta al mundo también y así me deshago un poco de los protocolos y la vida en sociedad que definitivamente no me ha resultado muy mi cosa.


450. Hafengeburtstag - El puerto Hamburgo de fiesta por los 450 años (2009)

El cursito teórico lo hicimos unas cuarenta personas ilusionadas en un sólo finde: 16 horas repartidos entre sábado y domingo. Felizmente hacía frío todavía porque era mitad de mayo (aquí no se puede desperdiciar un sólo día de sol). Estuve atenta un tercio del tiempo, desatenta otro tercio y perdida en el último tercio. Las primeras horas prácticas con instructor a bordo del botecito fueron de un estrés crónico: yo siempre agarrada de uñas al masto, rogando a la Sarita que no haya un solo nudo de viento, muriendo de nervios de que el bote se voltee, riñendo a Turistão por haber tenido la genial idea de inscribirnos en el curso y odiándome por haber aceptado... Después de pasar 8 horas con instructor, tocaba hacer las horas sin instructor. Las primeras horas libres eran de confusión indescriptible y discusión acalorada sobre la verdadera dirección del viento y sobre lo que debíamos hacer para lograr que el bote se moviera o mejor que nada "que se moviera sin voltearse". De las maniobras ni hablo, porque todas eran imperfectas, incompletas, propias de principiantes miedosos.

Al día de hoy domingo 15 de agosto del 2010, después de haber pasado 60 horas en medio del Alster bajo todas las condiciones climáticas posibles (con lluvia, con viento hijo de su madre, sin sol y con sol) me siento como Magallanes capaz de conducir hasta el Enterprise a otra galaxia y espero siempre que hayan al menos 12 nudos de viento para que no sea aburrido estar am Bord! Ya nos pasó de todo también: nos chocamos contra el Steg al momento de ancallar, nos chocamos contra otro bote al hacer una vuelta al perder el control del bote, ya se volteó el bote y caímos al agua por exceso de viento, velocidad y emoción, y ya vinieron a rescatarnos al estilo Baywacht de agua dulce, también pasó que el viento se acabó y vinieron a remolcarnos (esto último por habernos alejado demasiado del puertito cuando no había suficiente viento, con la reñida correspondiente). Además ya vimos quinientos accidentes y entendimos que con la escuela de navegación todo es amistad y felicidad hasta que te mandas una cagada con perjuicios económicos :P (por ejemplo, romper un bote jajaja!!)

Uno nunca sabe lo que le gusta a uno si no lo prueba!

Fotillos:

Die Segelschule (la escuela) y bandera roja todavía en mayo

Recibiendo las instrucciones antes de las horas prácticas con instructor


El grupo :)

El grupo preparándose para salir

Maniobrando (I)

Maniobrando (II) y viento hijísimo!

Nuestro instructor estrella

Un botecito así me compro para el día a día :D

Der Steg en pleno verano y bandera azul (para no ir lejos)

Veranísimo

Velejando no fim do dia
Aquí un videito:



Y claro que no me podía ir sin enseñarles mi próximo bote, porque desde ahora ya estoy practicando el deporte de lo que voy a ser en el futuro: MILLONARIA $$$ (porque rica ya soy! :P)

Mi próximo bote

Su navegadora estrella!

Saludos a todos!

jueves, 15 de octubre de 2009

Cycling por siempre! (3)

Últimamente ando muy amiga con el Office 2007 y algunos papers escritos incluso antes de que yo naciera. Tengo muchas ideas y ganas de escribir sobre los temas que sí me interesan y hasta podría escribir en este blog un poco acerca de lo que no me interesa (y a lo que lamentablemente me dedico) –esas cosas las escribo por otro lado–, pero no he tenido tiempo. Además me doy cuenta que estoy con más ganas de escribir sobre mis asuntos privados, como se dice “catarsear” un poco, pero en otro blog, en uno sin nombres y sin consideración con los sentimientos de los lectores, lo que a veces me limita un poco. Porque quiera o no, cuando abrí el blog, no pensé mucho en el hecho de que pasado un tiempo iba a querer despotricar públicamente sobre algún acontecimiento personal, como en algunos casos lo he hecho en este blog. Debo reconocer que hasta estaba en contra de hacer del blog un relato de las vanalidades diarias que conforman mi vida, pero hasta eso va cambiando. También me di cuenta, que no me gusta tener una rueca de comentaristas, ni tenerlos porque yo soy comentarista de sus blogs, porque eso significaría que no soy libre y que no me leen porque les gusto, sino porque los leo. El que quiere leer que lea, y el que quiera comentar que lo haga. En resumen, escribo porque me pega la regalada gana.

(Bueno, eso a modo introductorio, ya que he vuelto, una vez más.)

También soy muy amiga con mi bici. No se si los asiduos, defraudados y muchas veces indeseables e identificados lectores de este blog (número que va creciendo con el tiempo) recuerdan que cuando llegué a Alemania me regalaron una bici. Me di cuenta que de alguna forma los viajes, los hospitales, los medios de transporte motorizados y las bicis están planetariamente ligados en mi vida y entre esos tres elementos se producen combinaciones de sucesos que determinan mi transcurrir en este mundo.


Mi primera bici, siempre la llevaré en mi corazón (aunque sonara como matraca)


Por ejemplo:

En el 2008, tuve la genial idea de irme a Darmstadt al Schlossgrabenfest, Hessens größtes Musikfestival, a pasar un par de días con un amigo –como él dice “casi hermano” – que estudió conmigo en la universidad. Pasábamos horas frente a la compu, comíamos en mi casa y hasta mis viejos se divertían, hablábamos de todo y la pasabamos muy bien. Estudiábamos para las prácticas de Análisis Matemático 3 (del que ya me olvidé todo) y después de las prácticas cocinábamos en su casa y veíamos películas, me acuerdo mucho de “Rescatando al Soldado Ryan”, claro las películas tenían que tener mucha sangre, intestinos regados y balas, sino él no las quería ver. Pasé 13 horas en trenes y Ersatzverkehr por las fuertes tormentas que azotaban esos días Alemania antes de llegar en Darmstadt a ver a mi amigo. Ya allí, fui al Wohnheim donde vivía y pasamos unas 10 horas más haciendo parrillada, jugando voley con sus amigos, hablando un poco en varios idiomas y bebiendo cerveza. Después fuimos al tan soñado festival, que fue una borrachera memorable, más para él que para mi, porque yo ya no estoy para esos trotes y porque el tiempo así como el destino son inexorables. Al día siguiente repetimos la historia. Mi cuerpo ya no daba para más, pobre de mí. Regresé a Hannover un lunes, medio abollada y sintiéndome cansada y presintiendo que algo no andaba bien. El martes no aguanté más y fui al hospital por la tarde, me hicieron un pequeño Behandlung (en realidad me “ultrajaron”) y me mandaron a casa con la indicación de que si no mejoraba debía ver un especialista. Obvio que no aguanté y el miércoles fui a ver al especialista a las 8 de la mañana. No me equivoqué porque el doctor me dijo dos palabras mágicas: ausschneiden lassen. Me dijo después algo así: “nuuuun machen Sie sich jetzt auf den Weg ins Krankenhaus” y yo casi me muero en ese mismo momento porque pensé que había escuchado mal. Llegué al hospital, me internaron, y a las 19 horas ya había sido abierta y vuelta a cerrar. A las 20 tenía cinco amigos que me había ido a visitar y todo bien porque el efecto de lo que sea que me inyectaron, me adormeció de la cintura para abajo y sin dolor podía conversar alegremente. La recuperación duró dos semanas. Mi bici se había quedado asegurada el mismo martes frente a la biblioteca, mi a veces segunda casa. Y de ahí se la robaron. No se si se nota la relación: viaje-hospital-bicicleta.

Una vez recuperada y ya que subir en trenes en Hannover lohnt sich nicht (porque más es lo que uno camina para llegar a la estación y al bajar de la estación, que lo que recorre el tren), me puse manos a la obra y me busqué otra bici. Esta vez me la saqué de un Fahrradwerkstatt que tenía una rueca de bicis usadas y económicas. Ya podía andar de nuevo en bici, y la vida volvió a la normalidad.


Mi segunda bici, pocos días antes del accidente, y yo con las rodillas saludables.


(Otro ejemplo:)

Hasta que en el verano del 2009 fui a Italia (otra vez) a achicharrarme bajo el maravilloso sol de la Toscana. Todo bien, verano de verdad, calor de verdad, Stimmung italiana, amigos, y todo lo que uno puede pedir. Regreso a casa: otra vez aviones, trenes y buses. Y claro, después de cuatro días vagando por el mundo, a uno se le se le pudre la comida del refrigerador si no se la come antes de viajar. Me tocó ir al super a reabastecerme. Y cuando regresaba con mis bolsas de tocuyo en la canastita de mi bici me tocó cruzar una maldita esquina. Como buena extranjera que se adapta a las nuevas reglas con facilidad (¿?) me esperé hasta que cambiara a verde la luz del semáforo. Y cuando estaba cruzando como corresponde, me choca un audi negro, deportivo, maravilloso y reluciente (según la descripción de los testigos, porque yo ni lo ví) en la llanta de atrás de la bicicleta y para coronar el error (haberse pasado la luz roja y encima haber atropellado a alguien) se da a la fuga, el muy huevón (lo que no contribuye para nada a mejorar la opinión que tengo de mis Gastgeber).

Resultado: yo en el piso, manos rotas, rodillas rotas, panza adolorida, jean rasgado, compras regadas en el suelo y bicicleta en mal estado. Y lo peor de todo: 50 personas a mi alrededor tratando de levantarme, llamando al Rettungsdienst, llamando a la Polizei, subiéndome a la ambulancia que llegó en menos de tres minutos y anduvo con todo y sirena y luces por la ciudad (me sentía en medio de una película de bajo presupuesto) y los policías tomándome declaraciones: cómo me llamo, de dónde soy, dónde vivo, si estoy de visita, si vivo en la ciudad, si estoy hier gemeldet, si estoy asegurada, todo a la vez ¡un show! Llegamos al hospital y me bajan del ambulancia, me cambian de camilla como hacen en las series de doctores: cuentan uno, dos, tres y me levantan y me meten en una emergencia absolutamente vacía.

Raudos llegan los doctores a mí (uno guapo, uno feo, pero los dos antipáticos). Me hacen todas las preguntas que se les ocurren: si estaba embarazada, si podría estarlo, si estoy segura de lo que digo, si soy alérgica a algo, si tengo vacunas contra el tétanos. Me hacen tomografía, ecografía, rayos x, me inspeccionan la vegija, me curan, me inyectan, me parchan, me sedan, me calman el maldito dolor del impacto, me cortan los pellejos sobrantes, los enfermeros y doctores se cambian los guantes cada dos minutos y los tiran al basurero (¡!), y en la emergencia hay de TODO, excepto enfermos. (Esta experiencia me hizo recordar la vez que fui a una emergencia en un hospital limeño y estaba lleno de enfermos sentados que no alcanzaron camas y camas con enfermos y el doctor me dijo que hasta respirar ese aire era inseguro. Recuerdo que llegó un tipo drogado hasta las manos con la pobre madre tratando de que no se le muriera, él casi inconsciente, la madre llorando suplicante que le salven al hijo y el doctor aburrido de tantas situaciones iguales le tiraba cachetadas sin pena al “enfermo” mientras le preguntaba su nombre y la madre le decía “sálvemelo doctor, sálvemelo!”... el doctor le puso suero y lo dejo sentadito por ahí mientras me tocaba contemplar tanta miseria a mi alrededor). Aparece la Polizei e intenta tomarme de nuevo las declaraciones que no consiguió antes, a ver si ya me acuerdo de algo (sobretodo de la placa del auto, que nadie se preocupó de ver): pero yo no tengo ojos en la espalda, no vi nada y por lo tanto tampoco se nada. Me recupero lentamente del choque, y claro no piso la calle en una semana. Otra vez la relación: viaje-hospital-bicicleta.

Lo peor de todo no fue que quedé ligeramente averiada, sino que el accidente me costó todo el trabajo del mundo a mi sola: hacer un informe para la policía (en alemán), responder un cuestionario para la aseguradora (en alemán), hacer corregir los dos documentos, porque odio los errores gramaticales aunque no sea mi idioma materno, llevar la bicicleta averiada al taller y que me hagan un presupuesto para las reparaciones correspondientes (sabiendo de antemano que no me la iba a reparar nadie porque el causante del accidente decidió fugarse), y pagar yo misma por el presupuesto (sabiendo que ese gasto no me lo iba a devolver nadie), enviar mil cartas con las cuentas del hospital, y recibir e-Mails y llamadas telefónicas presionadoras para que haga lo mas rápido posible todo lo anterior. Cuando yo daba por terminado el trabajo que otro causó por chocarme, me responde la aseguradora que no es suficiente dar como razón del accidente Unvorsichtigkeit des PKW-Fahrers (¿?) y yo me pregunto ¿qué carajo debí decir? ¿que yo tuve la culpa?. Y eso tampoco contribuye a mejorar la opinión que tengo de esta gente, que se cree tan civilizada y perfecta. Pero como yo soy india y terca e incivilizada persistiré en mi razón y no la cambiaré.

Y para continuar con la tradición o vencer el maleficio (lo que suceda primero) me compré otra bici!!


Mi nueva bici! Superior!

Chauuuuuuu!


jueves, 9 de abril de 2009

Jedem das seine

A uno se le va la inspiración si no escribe lo que tenía para escribir en el momento en el que las cosas están haciendo efecto en la cabeza.

Me fui a Perú de vacaciones por un mes y ya volví claro, tiempo pasado. Lo más raro es que no me morí de ganas de escribir sobre la experiencia al volver, no se porqué. Mientras estaba allá recibí un correo de una alemana que está viviendo en Perú y que consideró que mi blog sólo relataba las cosas malas que vivo en Alemania, y que ella entendía que yo –así como ella con su experiencia en Perú–, necesitaba meine Erlebnisse zu verarbeiten y claro que me puso a reflexionar. Después me puse a mirar el contenido del blog, a evaluar si su afirmación podría ser la verdad y llegué a la conclusión de que no lo es –ja, ja, qué conveniente!–. Lo que escribo es lo que escucho, lo que vivo diariamente, desde mi punto de vista. La muchacha dijo que yo no debía schlecht machen en un medio público como internet cuando se está zu Gast en otro país, y de cierto modo me dio cargo de conciencia. Pero después volví a reflexionar y me saqué todos los cargos –ja, ja, ja–, le pedí que lea el blog completo y haga un balance sobre lo bueno, lo malo, lo bonito y lo feo. Una de las cosas que le dije es que algunos alemanes se toman las cosas demasiado en serio (más de lo que un peruano/sudamericano promedio que se toma todas las cosas en serio, se lo tomaría, por ejemplo), y que son bastante sensibles a la crítica. Le dije que quién era yo, para que lo que yo opino y escribo fuese tomado así tan formalmente como fuente criticable. Todo este intercambio de correos fue mientras yo disfrutaba del sol y en Alemania caían las últimas nieves. Al regresar, encontré al invierno acabado, luz solar una gran parte del día, encontré que el carutal reverdece, el guamanchito florece y la soga se revienta.

Das Blühen

Primeros rayos de sol en esta primavera!

Al llegar en Alemania asistí a una exposición fotográfica en Hannover sobre Perú y Bolivia, de un fotógrafo de los que abundan en estas latitudes y que se dedican –como yo– a distribuir su opinión –y que no lo hacen gratuitamente, porque se hacen editar libros por los que se paga– y confirmé una vez más que estoy harta del sensacionalismo de cualquier tipo y más de aquel que lucra con la desigualdad y con el subdesarrollo. El tipo había exhibido los peores, peores, pero peores lugares de Lima, los más feos, los más miserables, y el mayor porcentaje de su exposición era de ese tipo. Claro que no faltaba Machu Picchu, Chavín, un poco del Manu, naturaleza salvaje, unos cuantos platos de comida y eso, pero era como que si en Perú no existiera ese porcentaje de gente que vive a duras penas en condiciones más o menos favorables. A mi no me molesta que digan que mi país es un caos, que hay muchísimas personas en extrema pobreza, que hay trabajo y prostitución infantil, que un alemán diga la palabra narcotráfico cuando le menciono de dónde vengo, que en Lima el tránsito vehicular está cada día más endemoniado y uno respira Smog y que estamos todos envenenándonos lentamente, que allá es muy fácil ser robado o estafado, o que se ponga una foto de un poste con 500 cables saliendo en toda dirección cardinal posible, porque esa sí es la verdad. Lo que si me molesta es que no se complete la verdad con su parte positiva y eso falsee un producto que se vende, por el que se paga, y con el que alguien lucra. Entonces que no me vengan a decir que ich mache schlecht. Además aprovecho para desembuchar, ya que estamos en un momento de rebelación, que también estoy en contra de promover tener un Patenkind del tercer mundo poniendo una foto de un niño africano con cara triste y desnutrido bebiendo algo de un vaso azul de plástico en una casucha horrible rodeado de hermanitos/amiguitos en la misma condición. Eso es amarillismo. No se puede llamar a la responsabilidad social a través de una publicidad irresponsable. Pasemos a otro tema.

Como mi casa en Lima está en proceso de ponerse habitable, no tenemos televisor –je, je–, así que me preparé y llevé varias películas para mirar en la compu. La primera película que vi se llama Waltz with Bashir y no voy a contar de que se trata, pero el protragonista no consigue recordar ni lo malo ni lo feo. Y cuando uno extraña creo que pasa mas o menos lo mismo, porque la memoria es selectiva. Uno recuerda la familia, los amigos, el calor de la gente, la comida, el ceviche y los tamales verdes, el clima, el sol, la playa, y esos momentos burgueses que uno no tiene el lujo de tener por estos lares y que otros en mis mismos lares no pueden tener. Y al llegar, lo primero que te recibe es lo feo: el caos vehicular, una hora y media de camino a casa en medio de un tráfico de mierda, el Smog, la bulla, la primera noche el vecino de arriba decide hacer una jarana sin precedentes que no te deja dormir y el vecino de abajo tiene dos perros en su patio de 3 metros cuadrados que lloran también toda la noche porque llueve al estilo limeño y nadie se acuerda de ellos, usw. Adiós tranquilidad, bienvenidos en la ciudad de los reyes.

Lo que más me gusta del Perú que encontré –tampoco es que hayan pasado 25 años– es que hay un proceso de reconciliación con la propia identidad, y me gusta llamarlo o creerlo así. Se oye y baila cumbia en las discotecas más “refinadas” y se decora cada vez más “andinamente”. Y con este boom gastronómico todos andan metiéndose hasta por la nariz las nuevas comidas y tragos novoandinos y se estimula el uso de nombres quechuas. Es cierto que se respira aires de progreso y que parece que la gente tuviera más plata. Pero también es cierto que la cabeza de la gente no ha cambiado tanto como su economía, que la discriminación todavía la experimentan muchos y que nuestra viveza criolla se burla de nosotros mismos.

Después del primer impacto visual que es lo que más se nota/afecta y de los dos o tres primeros días, ya estaba como pez en el agua, había recuperado mi indispensable dominio combístico, estuve ducha para movilizarme sin auto propio y negociar el pasaje por cincuenta céntimos hasta Benavides y hasta para pelearme con el cobrador, hay cosas que nuncan se olvidan. Mi estómago tardó un poco en reconocer antiguas bacterias, claro que después nos hermanamos, y mi piel que no había probado rayo de sol efectivo en 22 meses se insoló, se me hincharon todas las venas visibles del cuerpo por el calor, me intoxiqué con Pisco –ja, ja, ja–, me volvieron a salir las pecas y toda esa serie de eventos terminaron justo cuando ya me tenía que ir.

La anécdota para recordar no sucedió en tierras peruanas, sino holandesas. O tal vez en los dos lados, o en ninguno. En el Duty Free de Lima compré dos botellas de Pisco. Pensaba que si las cosas eran compradas en un Duty Free podían entrar en cualquier aeropuerto del mundo. Pero nosotros los sudamericanos, burriers del planeta por excelencia, no podemos meter en la Unión Europea ningún líquido comprado en un Duty Free de Sudamérica aunque fuese agua bendita del Vaticano. El chico me lo dijo al pagar, pero yo con mi política del que no arriesga no gana, me los llevé igual. Y gané. Solo tuve dos horas para hacer transbordo, y al momento de pasar por el control de embarque no me tocaron policías holandeses con cara de holandeses, sino holandeses descendientes de India y Africa, o de algún lado de esos. Preguntaron a quien pertenecían las botellas, dije que a mí, me preguntaron donde las había comprado, de burra dije que en Lima, me dijeron que no me las podía llevar porque blablabla y todo el rollo, foquiu, mentí, dije que en el Duty Free de Lima no me habían dicho nada al respecto, me dijeron que si lo dijeran nadie compraría, puse cara de perro arrepentido, dije que me las quería llevar por favor señor, me dijeron que me daban la alternativa de irme al counter de KLM y pasarlas por valija, dije que ya no tenía tiempo, me dijo que le diera mi tarjeta de embarque, se la dí, la miró, el holandés hindú le dijo a su amigo el holandés africano que en verdad ya no tenía tiempo, y en ese preciso y bendito momento se desató una histeria entre un viajero y los aduaneros con griterío y todo en la primera banda, cerraron las bandas del medio, vinieron mas policías de refuerzo, yo estaba en la última y menos visible poniéndome los zapatos y un ángel del cielo vino a apoyar mi iniciativa y el policía aprovechó el pánico y me dijo que me dejaba pasar, pero que tapara las botellas con mi abrigo, y que si me me atrapaban a la salida, podían perder su trabajo. Así, llegué a mi puerta de embarque y me subí al vuelo a Hannover con mis dos botellas de pisco acholado y puro quebranta. YUJU!!!!


El protagonista del viaje, aún sellado.


Por detrás

No hay como mi suerte!

lunes, 27 de octubre de 2008

Besuch bei mir

Mira como odio yo las visitas. En este blog se me está saliendo la personalidad maléfica que llevo adentro. Es que no soporto ni ser visita que dure días, ni tener visita que dure días. Sobretodo cuando la casa que uno tiene es con las justas para una misma. Ese es el punto. Desde chiquita me pasa, mi casa era pequeñita y uno tenía que ver a los huéspedes para ir a cualquier lado. Cuando llegaba gente sin avisar, como es típico en Perú y me imagino en toda Sudamérica, me quedaba ansiosa hasta que se iban.

Igual me pasaba cuando mis viejos armaban una jarana (eso fue hasta que tuve como 10 años, luego se calmaron). Me quedaba impaciente hasta que se apagaba la música, se acababa la comida, los tíos se iban y Andrés limpiaba la casa. Sin haber limpiado la casa la ansiedad me quedaba, el desorden y el piso sucio me atormentaban. Lo mismo cuando mis viejos iban a alguna jarana en casa de otros amigos o tíos y me llevaban a mi y a mi hermano. Mi hermano disfrutaba de la visita de una forma que para mi no tenía explicación. Yo, al revés de él, ponía cara de culo hasta que nos íbamos. Ellos me querían hacer dormir con los otros primos en las camas ajenas, pero yo jamás lo logré. He sido así siempre. Y desde ese entonces llevo el estigma de mala visita y mala anfitriona.

No tengo hospitalidad a largo plazo, ni me gusta ser huésped a largo plazo, digamos que dure más de 4 horas. Me acuerdo que una tía mía o vecina o mi abuela, no me acuerdo bien si es que en verdad pasó o lo he soñado, decía que había que parar una escoba de cabeza detrás de una puerta o poner un cuchillo en agua, o alguna huevada de esas que hablan las tías, para forzar a la gente a irse sin tener que botarla uno. Y en una situación desesperada ejecutamos el maleficio mi mamá y yo. En este blog también estoy descubriendo la verdadera personalidad de mi familia.

Pero eso de gustarme estar en mi casa y que en mi casa entren solo personas que conozco bien y con las que me siento bien, lo herede de mi mamá que se esconde cuando llega alguien indeseado sin avisar. Ella es linda. Mi viejo sale y pone cara de yo no he sido, y si he sido no me acuerdo, y despacha muy diplomáticamente al visitante.

Y la mierda es que ahora sólo tengo una puerta y mi viejo no esta acá.

Aggghhh.

lunes, 13 de octubre de 2008

Nunca falta alguien que sobra (*)

Yo odio el mundo corporativo y no confío en la gente que ha hecho un MBA, ni en la que quiere hacer un MBA, y menos si son ingenieros. En realidad confío en pocas personas, pero si hubiera de elegir alguien en quien confiar, de quien asesorarme por decir algo, solo elegiría a uno de aquellos si no hablara mucho. No soporto esa gente.

A pesar que la vida en el mundo ingenieril no es fácil, primero porque es un mundo predominantemente masculino en el que no me siento muy bien, y segundo porque la ingeniería requiere una calificación adicional que por lo general se obtiene con experiencia, nunca en mi vida consideraré hacer un MBA y siempre lo cuestionaré de forma fundamental. Desde que entré en la universidad, la cosa del MBA se volvió una moda. Una especie de revolución o solución a las deficiencias técnicas, un reemplazo de habilidades, una traición a la vocación: si no soy bueno en ingeniería, hago un MBA. Me revolvía la panza. Me suena a darle vuelta a la cosa. Tampoco me acuerdo desde cuando empezaron a proliferar esos programas con énfasis en alguna cosa. Se ha vuelto una especie de cualquieraridad de la profesión, ser un MBA ya no te diferencia, no te distingue más. Yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos lo pueden ser y todos pululan por ahí mostrando su cartelito. Y dentro de esas cosas que yo odio está el Marketing, la Publicidad, la Propaganda y el MANAGEMENT. El Management y yo somos enemigos tenaces e intransigentes. Acaso no es el mal Management o la falta de Management (y de sentido común) una de las causas de la malhadada Finanzkrise?

Me gusta la técnica y sus fundamentos y también quería conocer Europa, por eso elegí la maestría que hago, por eso estoy aquí. Y como ya he dicho en alguna parte de este blog, yo voy a un gimnasio. En el gimnasio hay una banda de colombianos de dimensiones perversas. Son como 8. No me comunico mucho con ellos porque yo hago exclusivamente cycling y cosas cardiovasculares y ellos hacen exclusivamente musculación (para volverse grandotes, ya saben). Y ellos tenían un amigo peruano, para mi mal.

Entonces el amigo peruano me abordó finalmente para presentarse y saludarme o para tasarme, quién sabe, y como siempre resultó ser un dolor.

Me saluda: Hola, María como estas, soy fulano de tal. –el nombre se me borró de inmediato–
Yo: hola fulano de tal, que gusto conocerte, me han hablado de ti, ¿de qué ciudad eres? –que perra, si ya me había dado cuenta hace rato–
Fulano: de Lima ¿y tú?
Yo: de Piura ¿cuánto tiempo que estás acá?
Fulano: ya estoy como 4 años ¿y tú? ¿eres nueva por aquí, no?
Yo: ni tanto, estoy desde junio del año pasado.
Fulano: ahhh, mira tú ¿y que haces acá?
Yo: hago una maestría.
Fulano: ¿en inglés?
Yo: no, en alemán.
Fulano: ¿cómo así? –como si fuera imposible, el muy hijo de su madre–
Yo: bueno pues estudié 10 meses de alemán en Perú y como la beca que tengo incluye curso de idioma y Fachsprache, estudié 9 meses más aquí hasta que hice el DSH y el TestDaF. Y así empecé con la Uni.
Fulano: ah manya igual que yo… pero yo estudié un MBA en la universidad de $*&%$# – qué carajo me habrá dicho– en Pensylvania… ¿y qué estudias flaca? -flaca(!?-
Yo: geotecnia e infraestructura, soy ingeniera civil –para mi mala fortuna–
Fulano: ¿en la Leibniz?
Yo: ajá, ahí mismo
Fulano: ¿y en qué universidad estudiaste en Perú ah?
Yo: en la universidad de Piura ¿y tú? –hasta ahí se le podía tolerar al pata–
Fulano: soy ingeniero industrial de la de Lima –ganz typisch
Yo: lo sospeché desde un principio.
Fulano: ¿ah si? ¿por qué, ah? –léase con el acento típico limeño que solo los no limeños podemos notar–
Yo: por nada, es solo por decir.
Fulano: mira, pero la de Piura tiene un MBA muy bueno también, ¿no?
Yo: pues la verdad no me interesan para nada esos temas. YO SOY TÉCNICA –hinchando el pecho–
Fulano: aaaah manya, y ¿extrañas el Perú?
Yo: si claro… sobretodo la comida y la playa, aparte de mi familia.
Fulano: yo también extraño la playa… pucha, yo bajaba con mis patas todos los días a correr tabla, ahí nomás en Miraflores y bueno eso no hay acá pues –pobre infeliz no sabe lo que es una playa con olas de verdad, con agua caliente de verdad y arena blanca y fina de verdad y sobretodo sin contaminar–
Yo: mira tú, a los dos nos gusta la playa –totalmente decepcionada del tipo–
Fulano: pero te iba a decir que acá hay buenos restaurantes también aaaah –como si yo no lo supiera–
Yo: pues yo tengo economía de estudiante, ¿recuerdas? y solo puedo comer la comida mala de la Mensa o en el turco…
Fulano: aaaah si pues, hay que ver el BUDGET ¿no? –que huevón (!)–
Yo: ¿y como así viniste a parar acá? –ustedes saben que hay que ir a la raíz de las cosas–
Fulano: es que como te dije, yo hice un MBA en la Universidad de $*&%$# en Pensylvania, y me especialicé en Marketing y como mi papa es alemán, yo estudié en el Humboldt en Lima y bueno la VW necesitaba gente que DOMINARA esos temas y que hablara alemán e inglés y bueno así llegué acá… –saquen ustedes sus conclusiones–
Yo: qué super…
Fulano: bueno María, me tengo que ir, un gustazo aaaah… pásate por la sala de máquinas para que me des tu teléfono y así te invito un café un día… ¿cuánto tiempo te vas a quedar? -que YO me pase por la sala de máquinas para darle MI teléfono (!?) y lo que yo tomo me lo pago yo misma huevón!-
Yo: media hora más.
Fulano: ah bueno entonces te espero por ahí.
Yo: si, yo paso –pisa tu jabón y resbala!–

Dios mío, perdónalos porque no saben lo que hacen.





Cuando llegué a Alemania me quede una semana en la casa que alquilaban unos amigos latinos, y pues como nunca faltan, habían dos colombianos (aquí hay colombianos como mala yerba) y ellos me presentaron el Show de Andrés López “La Pelota de Letras”. Me dolía la panza de tanto reír. El tipo del gimnasio es un típico de los del videito de abajo. Si lo pueden conseguir el show completo, no se van a arrepentir!



Oigan lean, aaah!

(*) Mafalda

jueves, 11 de septiembre de 2008

Fundamental

He vuelto y no precisamente para escribir sobre algo profundo.

Hay cosas que uno no puede hacer por respeto a sus propios principios. Como eso de quererse comprar un par de aretes decentes (ojo: decentes en el concepto de uno), ir a Karstadt o a Clockhouse, o a H&M y mirar y remirar la bijouterie de fantasía que cuelga en esos mostradores verticales y comprar alguno de esos aretes plásticos o de metal cromado. Eso simplemente me saca de quicio. Y me saca bien. No puedo.

Vengo de un país (y de una ciudad especialmente) de artesanos en todo el sentido de la palabra: orfebres, plateros, talladores de piedras, repujadores de cuero, ebanistas, ceramistas y tejedores. Se lo que vale el trabajo artesanal y me gusta, me gustan las manualidades y me gustan los trabajos en plata. Entonces, no puedo ni por la más grande de mis vanidades, que al final de cuentas insatisfecha quedaría, pagar 4, 5, 6 o 10 euros por una baratija que ni siquiera tiene el honor de tener un ganchito de plata. Me niego.

Me cuelgo lo que quieran, desde una perla de río, un lapislázuli, pasando por corales, conchas de nácar, semillas, caracoles, pajas tejidas, algún diseño en tagua, una pluma si quieren, pero nunca me verán colgarme un plástico. Eso no.

Me doy volantines cuando voy a la tiendita de las carteras buenas (osea de cuero) y veo que cuestan 150 euros o que una correa insignificante cuesta 450 euros. Eso existe. Pero también me saca ver a una mujer con una cartera de plástico. O con unos zapatos de plástico. O con una correa de plástico. Eso también existe. Y odio el plástico.

Resulta que voy a trabajar de mesera auf der Messe-Hannover y hoy tuve mi primer Vortellungsgespräch en Alemania y en alemán, y ya que ahora me puedo comunicar (mal, pero me comunico) en cuatro idiomas, entonces me tomaron de Bedienung. Mis amigos no entienden porque quiero trabajar si tengo una beca. La respuesta es simple: me gusta la plata.

Y en medio del Vorstellungsgespräch, la mujer no paraba de mirar mis aretes, los miraba y los volvía a mirar, y yo claro me moría de orgullo. Y también miraba mi cartera, aquí la gente ama mis carteras (y mi cabello) y todas mis artesanías, y yo claro me muero de orgullo. Y yo no soy un volcán de estilo, simplemente hay algunas cosas en las que soy diferente.

Al final de la entrevista, la mujer no se pudo contener y me tuvo que preguntar sobre los aretes. Y yo claro me los saqué y se los mostré, ni tonta, ni perezoza. Y encima le expliqué que la bolita de arriba era hecha de unos Nüsse llamados tagua y que la cosa marroncita era su propia cáscara. Si hablé bien, no sé, pero me entendió. Y además le dije que eran de Perú y que allá costaban 1 euro como máximo.

Y lo que no le dije es que mi viejo los eligió y me los mandó. Para muestra tres fotos con muelitas:


Esos son los aretes ganadores, mis favoritos y los que cautivaron a Frau Dittmar.

De estos me gusta mucho la combinación de colores de las semillas, café y grisáceo.

Y estos caracolitos me fascinaron!!!

Que buen gusto tiene mi viejo, no? Y la modelo, ni qué decir... Exitosisíma! como dice mi amiga Victoria.

Bueno basta de flores, vuelvo a estudiar.

Auf Wiederlesen!

sábado, 22 de marzo de 2008

Maldita Primavera

La primavera empezó teóricamente ayer. Es Semana Santa y todos mis amigos en Perú (ese grupete de dos por medio que lee mi blog pero que no deja un solo comentario) están en la playa disfrutando del sol y bebiendo cerveza y coqueteando con las vendedoras de Brahma que inundan las playas del sur con sus minifaldas rojas y tops amarillos. Mis amigas están terminando de broncearse y/o achicharrase como recuerdo de un verano que demorará en volver, pero que con certeza volverá con el mismo calor insoportable, y con los ojos ocultos debajo de sus lentes de sol que todavía no han terminado de pagar están mirando a las porquerías pasar. Ese escenario lo conozco bien.

Allá el verano está acabando y en estos días el calor en Lima se pone insoportable y para acabarlo como debe ser todos están celebrando el fin de la temporada con parrilladas, cerveza helada con amigos ebrios ensardinando las casas de verano y colándose en el luau del club de Punta Hermosa a las seis de la tarde o alguna cosa similar.

Yo estoy frente a mi compu, tomando Erdbeerentee y subiendo el video que ustedes verán en este post. Para variar un poco, la época de Klausuren (exámenes de fin de semestre) termina a finales de marzo. Y yo tengo el examen de Spezialtiefbau (fundaciones especiales profundas) a finales de marzo, y mi cumple es a finales de marzo y la primavera llegó con la nieve que no llegó ni en enero ni en febrero a finales de marzo y no se puede salir de casa. La combinación es perfecta para sentir que la vida de uno está jodida. Creo que el planeamiento de las temporadas en este país esta hasta las patas.

En estos momentos es cuando me repito a mi misma que me quiero largar inmediatamente de aquí.

miércoles, 27 de febrero de 2008

La pez fuera del agua

Para continuar con las celebraciones por la época de exámenes de idioma, el sábado fui con el grupo de extranjeros que conforma mi curso, incluyendo novias y novios alemanes y otras etnias, a fiestear un poco, cosa que se vuelve cada vez más normal por estos días más cálidos previos al inicio de la primavera.

Ya es bastante común ir a una disco o un bar y encontrar solo personas de más de 35 o menos de 20. No se si yo estoy en una edad en la que nadie está o qué. Y pienso: todos están ocupados con los exámenes, todos están ocupados con la tesis, nadie quiere salir, o nadie va a los lugares que yo voy (que son prácticamente todos). Y luego recuerdo de la popular frase alemana: Ich habe keine Zeit.

En fin, ésa es solo una de las cosas sobre las que quería escribir.

Ya dije en este post que me hice usuaria de la biblioteca de la ciudad y que saqué el libro de Mario Vargas Llosa “Der Fisch im Wasser” (El pez en el agua). Y empecé a leerlo y en verdad hay cosas que me superan. Me he dado cuenta que siempre espero ciertas cosas de mis autores favoritos. Y en esta vez me di cuenta además que hay cosas que uno no espera.

Y, ésa es sólo otra de las cosas sobre las que quería escribir.

Me enojé con Mario Vargas Llosa. Me enojé porque reflejó una vez más soberbia intelectual y clasista. Eso que ya le había olvidado al leer La Fiesta del Chivo y El paraíso en la otra esquina. Es cierto que El pez en el agua proviene de una época anterior, pero la cuestión es que uno lee lo que le aparece en el camino sin orden cronológico y sin ínfulas de cultura. Y lo peor es que los libros se traducen y otras personas pueden leer y formar una idea de cómo se vive en un país. Y nuestro cerebro lamentablemente guarda los patrones de comportamiento que se desvían de la experiencia personal: uno recuerda aquello que no le es común.

El sábado terminamos huyendo de Brauhaus y su población mayoritariamente adulta mayor para meternos en un antro de esos pequeñitos llenos de jóvenes y adolescentes que está casi en la zona roja de Hannover. Y ahí encontré a un peruano. Y aquí no hay muchos.

Entonces en medio de la fiesta el chico se acercó a mi amiga boliviana, y le dijo “tú eres peruana”. Y ella, le dijo “no, mi amiga es la peruana”. Y me miró y me dijo: “tú no pareces peruana”. Y yo “doch, si parezco”. Luego el chico hizo una antología a la discriminación que había sufrido en la vida y sus complejos raciales y sociales. Y eso es lo que opino desde el fondo del corazón y me duele escribirlo. Dijo que los peruanos eran “oscuritos y cholitos, y que no tenían los ojos claritos, y que eran más chiquitos”. Como “yo soy”. Y yo por adentro puta madre, qué carajo. Y continuó diciendo que se sentía orgulloso de su color y de su origen y ihr wißt, was ich meine.

Cómo encuentro ésto también al otro lado del mundo? Si ya tenía las tripas revueltas por lo que había leído de MVLL. En medio de una serie de afirmaciones contra las que estoy en contra encontré ésta: “Das abwechslungsreiche Wanderleben bewahrte meinen Vater indes nicht von den trüben Ressentiments und Komplexen, aus denen die Psyche der Peruaner besteht“ (La vida de nomáda no preservó a mi padre de los resentimientos y complejos turbios, de los que está compuesta la psique del peruano). Y ya llevaba varios días enojada con la lectura y pensando que no creo que se pueda generalizar y menos escribirlo en un libro porque uno tiene una mala experiencia.

En el antro ese, me confundí, y no se si lo comprendí y no supe si seguir enojada con él (como si a él le importara), o empezarme a enojar con la porción de peruanos que reduce su autoestima y su valor personal por una cuestión racial y reducen sus oportunidades y sus cualidades por complejo social o con la porción discriminadora. Es cierto que el libro está escrito en un contexto político, que a MVLL la mayoría de la población le dio la espalda en una elección, y que quizá estaba molesto, y que sus experiencias con el "complejo social y racial" son más grandes y millonarias que las mías que sólo tengo un blog y nadie me ha dado un premio de literatura, pero todos los peruanos NO somos así.

La primera vez que dejé el Perú en el 2002 por un tiempo largo, sólo tenía 22 años, y alguien me preguntó en inglés en el restaurante en el que almorzaba “qué es un cholo”. Y ahora en el 2008 en el otro lado del mundo sigo experimentando situaciones similares.

Y mi corazón se me hace chiquitito.

sábado, 9 de febrero de 2008

Born to be wild

Se supone que ahora debería estar haciendo un simulacro de prueba para el Zertifikat Deutsch. Aber die Prüfung ist leider ausgefällen. Entonces puedo postear un poco.

Las clases del semestre de invierno acabaron y eso naturalmente me hace muy feliz pues en esta época un estudiante que no trabaja como yo, tiene una sensación de libertad única. No hay que ir a clase, no hay que levantarse temprano, no hay que pasar cuatro horas por día oyendo a un tío hablar de Wasseraufnahmefähigkeit, ni de Durchlässigkeit, ni de Bodenaustausch o Tiefenverdichtung, correr el riesgo de no entender nada, y terminar el día con sentimientos de frustración. Tampoco hay que aprender a utilizar los verbos técnicos con los que en teoría se tendría que escribir el Masterarbeit, ni hay que describir en 60 minutos con al menos 250 palabras algún procedimiento geotécnico (eso todavía puede ser mas frustante).

Jede Menge de cosas por hacer quedaron atrás, al menos por este semestre. Entonces para celebrar el fin de las clases tenía ganas de hacer un poco de fiesta. Y fui al Philharmonie. Ya había pasado por ahí una vez y había mirado la programación mensual, pero no había encontrado un momento simpático para ir. Entonces me pareció que un lunes por la noche no podía ser tan mala idea. Se tenía previsto una banda, The Sharks, y solo música de los sesenta.

No soy conocedora de la música de esa época ni de otras, pero una idea incompleta si tengo. Ni en Peru ni en Alemania escuché, ni escucho radio, primero porque allá hay cada locutor que me causa vergüenza ajena y segundo porque aquí el concepto de radio es otro y me deprimo.

Tremenda sorpresa que se puede llevar uno al entrar a un pub con música de los sesenta. Yo había imaginado que iba a encontrar una bandita de chiquillos fanáticos de Elvis, Creedence, Stephen Wolf, Lynard Skynard o Chuck Berry en busca de la fama y los amigos de ellos en el público para hacerles barra. Pero no, eran puros Fünzigjähriger, verdaderos sharks y para remate difrazados. Y yo.

Nunca había estado en una fiesta entre tantos tíos alemanes y debo reconocer que me divertí. Inclusive no fueron tan indiferentes como suelen ser y hasta un tiburón avezado me sacó a bailar. Entonces al ritmo de sweet home Alabama/where the skies are so blue/sweet home Alabama/ lord, I'm coming home to you la fiesta terminó como a la una de la madrugada. Claro, los tíos ya estaban cansados. Aquí unas fotitos:

The Sharks al fondo y fánatico de Freddie Mercury

Vean las antenitas de vinil del tío

Yo bailando con un shark

I can climb so high, I never wanna die!

martes, 18 de diciembre de 2007

Ja, so ist halt das Leben

Ya he dicho en este post cómo esta conformado el grupo de extranjeros que estudiamos la maestría. Solo Venezuela no participa más del curso y China ocupó el lugar del sudamericano desertor. Solo podía ser China, oder?

Ha sido una experiencia completamente nueva y sorprendente conocer gente de África y Asia. Ha sido difícil comprenderse, no sólo porque ninguno habla bien un idioma común (los que al inicio hablaban alemán no hablan inglés, y los que hablaban inglés no hablaban alemán), sino también porque las diferencias culturales son grandes y difíciles de llevar.

Es cierto que todos procedemos de países en desarrollo, y que la oportunidad que tenemos es en todos los casos bastante grande, pero a pesar de eso es difícil meternos en un solo saco a todos y valorar nuestras necesidades de la misma forma.

Somos 8 becarios en el grupo y desde nuestra llegada hubo hechos que llamaron mi atención. Luego empezamos a convivir 7 horas diarias durante 4 meses, y dichos sucesos se incrementaron. Cuando llegaron los tres muchachos etíopes al aeropuerto de Hannover, yo estaba ya en Alemania unos cuatro días, y fuimos a recogerlos para darles la bienvenida y acomodarlos. La primera cosa que me sorprendió hasta el infinito, es que llegaron con una “maleta” del tamaño de un maletín de mano, así como lo que permiten en los aeropuertos y NADA MÁS. Yo había pensado meses para poder decidir que elementos iban a conformar los 20 kilos de mi equipaje y había armado y desarmado la maleta unas 50 veces tratando de encontrar la mejor combinación de cosas imprescindibles, y tratando infructuosamente de que 20 kilos mágicamente se volvieran unos 100.

Un día de agosto, un etíope me dijo: “yo no compro nada más que comida”. Die Aussage me dejó boca abierta literalmente, porque ya estábamos casi al final del tercer mes en Alemania, y yo ya había comprado almohadas, sábanas, artículos de escritorio, platos, cubiertos y ollas, una batidora-licuadora-amasadora para mis pasteles, y un sinfín de productos que consideraba imprescindibles para mi supervivencia. Después compré un TV, y una tostadora para desayunar, un burrito para tender mi ropa y no dejarla en el tendedero comunitario, y etcétera, etcétera, etcétera. Sin contar con que yo llegué aquí con mi propia laptop.

Luego empezó la maestría oficialmente. Y una cosa más sucedió: Nos tocó hacer una propuesta de la envergadura de un estudio de suelos para una estación de bomberos y cosas aburridas que no vienen al caso. Una parte del trabajo era estimar la estratificación del suelo encontrado según el sondeo, determinar el tipo de suelo y representarlo gráficamente de acuerdo a la DIN. En resumen: había que colorear los perfiles. Los africanos se rehusaron a comprar lápices de color. Ellos son cuatro y todos usaron el material ajeno.

Luego, un día en la cocina, la esposa del vecino nepalí limpió el fondo engrasado de su olla con el tapiz de la silla en la que nos sentamos todos los Mitbewohner del piso en este Wohnheim, y estábamos todos presentes. Quiero decir, que a ella no le importó, o no se interesó, o no considera que mantener las cosas comunitarias limpias, es una señal de respeto hacia los demás.

Me sorprende el talento natural que tienen los africanos y asiáticos para aprender un idioma como el alemán. Hablan el idioma oficial de su país, y dos o tres dialectos, por eso pienso que tienen una disposición natural para aprender lenguas. De igual modo, los asiáticos captan los conceptos y relacionan las ideas sin mayor trabajo, son reflexivos, nada problemáticos, muy sumisos, no pierden una clase, y estudian los sábados a las 9 de la noche. Y los africanos también, pero a estos últimos les gusta tener la razón (como a mí). Otra cosa que me sorprende, es que los africanos y asiáticos solo forman grupos de más africanos o más asiáticos, y generalmente, no entablan amistad con otros grupos étnicos.

Los sudamericanos somos los más problemáticos, los que más fiesteamos, los que más viajamos, los únicos que nos embriagamos hasta morir, los que menos estudiamos, los que más problemas tenemos con el alemán, los que a más gente conocemos, los que a más alemanes conocemos (eso es algo difícil por estos lares), los que gastamos el dinero en mayor medida, los únicos que faltamos a clase sin dolor de conciencia, los que mejor nos adaptamos a la nueva vida y los que menos regresamos a nuestro país de origen.

Todas estas diferencias, me hicieron querer saber porqué mi colega africano solo compra comida, porqué un asiático viene casi siempre con su esposa y porqué un sudamericano es vago, así que me metí en wikipedia para investigar su situación demográfica. Me fije en los siguientes parámetros: % de la población en extrema pobreza, número de hijos por mujer, esperanza de vida, deuda externa, % de población alfabetizada, mortalidad infantil, y el coeficiente intelectual promedio de la población.

Como se obtienen estos parámetros, no se y por ahora no tengo tiempo para informarme. Pero, esto es lo que encontré:

PaísPoblación en extrema pobreza (%)Hijos por mujerEsperanza de vida (años)Deuda Externa (million US$)Población alfabetizada (%)Mortalidad infantil (c/1000)IQ
Etiopía77,85,1052,9278941,586,963 - 80
Benín73,75,0856,7160033,698,0sin dato
Nepal68,54,0163,8334048,653,964 - 78
Honduras44,03,4870,2558780,028,2sin dato
Bolivia42,22,7665,6591686,545,6sin dato
Perú31,82,4671,42793087,721,241 - 90
China46,71,7573,030560090,523,0100 - 120


La población total de los países pueden buscarla también en wikipedia, si les interesa. Yo no soy una persona con la capacidad o el conocimiento para hacer análisis económico-socio-cultural, ni quiero hacer un ensayo sobre la realidad del mundo en el que vivimos. Solo me interesan las diferencias. ¿Por qué yo me como un helado de barquito que cuesta un euro y medio (osea 6 soles) sin dolor de corazón, y por qué otro que disfruta de la misma cantidad de dinero que yo ni siquiera lo piensa?

De acuerdo con la tablita, los sudamericanos somos los menos inteligentes, los más endeudados, los menos pobres (!), y los que mejor vivimos, paradójicamente. Entonces es que para no ser tan pobre, hay que tener deuda externa?

Y si eres muy pobre, nadie quiere prestarte plata?

lunes, 26 de noviembre de 2007

Die Königin von Deutschland

Hace seis meses exactamente pisé tierras alemanas. Desde que aterricé quisé hacer un compendio de mis impresiones, pero lo consideré apresurado. Ahora, creo que tengo una idea mas ajustada sobre los temas que tengo al alcance. Es obvio que lo que pienso, debe ser considerado y analizado sabiendo que quien escribe tiene una perspectiva estudiantil limitada.

Adaptarse a este mundo material no fue fácil porque aparte de ser muy material, todo estaba en alemán y el estilo alemán simplemente es ganz anders. Yo pensé que iba a poder comunicarme en inglés, pero apenas llegué supe que no sería así. No pude comunicarme fluidamente en inglés nunca por dos cosas: primero porque los alemanes hannoveranos se rehúsan rotundamente a hablar inglés o porque no saben inglés; y después porque el inglés de uno se va al diablo apenas empiezas a vivir en un mundo en alemán. No se que tiene este idioma que es capaz de destruir todas las segundas lenguas, es como una enfermedad que carcome las palabras y las expresiones y todos los recursos lingüísticos de los que uno dispone y se instala en el cerebro de uno, como un cáncer. Terrible.

Los alemanes son muy expertos, pero también pueden ser muy burros. No hay vuelta que darle a la cosa. Y no me refiero a la intelectualidad, hablo de cosas prácticas y domésticas; por ejemplo, eso de vender un Bradwurst que mide casi medio metro con medio pan de molde para acompanar. A mi francamente me indigna. Me llega comprar el salchichón y no poder comer todos los pedazos de salchichón con una cantidad decente de pan.

Los alemanes son muy expertos: su concepto es ahorrar. Por alguna parte leí que los caminos de las bicis deben ser asfaltadas o adoquinadas para que las llantas sufran menos desgaste y se recicle menos. Aquí se ahorra hasta las bolsas del super, las botellas de plástico, y claro, el agua doméstica. Toda cantidad se puede ahorrar, todo proceso se puede optimizar, todo desecho se puede reciclar y reutilizar. Me gusta, pero hasta cierto punto.

Alemania es el país mas seguro del mundo. No hay asaltantes, matones, ni drogadictos amendrentadores en la calle. Nadie necesita joder al prójimo porque el estado ya se encargó de proteger a todos los seres vivos y asegurarlos. Aún así su sistema de seguridad social es muy criticado por ellos mismos. Me gustaría que todos pudiéramos conocer las condiciones en las que viven las personas de todo el mundo, para agradecer por lo que se tiene si se quiere, pero sobretodo para no criticar.

Dicen que la economía no anda muy bien, que no hay suficientes empleos, que los sueldos están bajos, que todo tiempo pasado fue mejor y bla bla bla. Leider, no puedo opinar sobre eso porque no soy empleada, la vida no me cuesta a mi, y estoy tan poco aquí que todo me parece bajo control y no siento el malestar. Quizá ese movimiento desordenado del mundo va a abandonar el caos, y todo, absolutamente todo se armonice, y unos tengan menos para que otros tengan más. Pero ese sueno mio, retrocede, y pierde consistencia, cuando recuerdo un cerro de Villa María del Triunfo o un terral en Villa el Salvador, o mi propia cuadra, y los habitantes de mi urbanización y me digo que no es posible, que no se va a llegar al orden infinito y mi esperanza se va y mi modelo alemán del modo de funcionar de las cosas es una utopía más.

Personalmente el sentido de la invidualidad tan arraigado que la gente tiene aqui me afecta mucho y creo que los afecta mucho a ellos mismos, al punto de causarles problemas para interrelacionarse, para hacer amistades de esas que invaden todos tus espacios, para estar en una relación, para sonreir, para estar relajado frente a alguien que no es ni amigo ni no amigo. Nadie se habla en el tren, nadie se habla en las paradas, ni siquiera en los salones de belleza. A nadie le gusta ser chocado por casualidad, ni interrumpido en el camino. Nadie pregunta de donde soy, que hago, hasta cuando me voy a quedar. Es el estilo, la cultura, y no se puede cambiar.

Me gusta ese control loco que hay del espacio físico, del tiempo, de las rutas, de los caminos, de la comida, de la energía, de las horas de luz, de la cantidad de anhídrido carbónico que los alimentos producen durante su elaboración, inclusive del tamano de la yema de los huevos (!). Sin embargo también me doy cuenta que amo la espontaneidad y que quiero un punto medio, que me deje ser quien soy, que me deje ponerme una bufanda verde, unas argollas enormes, y una cartera roja sin sentirme observada. Total yo no le tengo miedo al color, ni la risa, ni a los desconocidos, ni a ser feliz aunque sea por un momento.

Das ist alles.

martes, 4 de septiembre de 2007

Crónica de una fiesta anunciada

A estas alturas del año la gente de la maestría de promos anteriores está yendo-se imbora. Eso quiere decir, que está volviendo a sus país de origen o largándose a otro canto pra trabalhar. Por eso se hace una fiesta de despedida en una barraca que se alquila a la universidad y la juerga se llama ,,Baracke”. Ganz einfach. Además de eso se celebra los cumpleaños de dos compañeros de la maestría que fertig gemacht haben y que coincidentemente se ponen mas viejos en esta época del año.

Al estilo alemán la fiesta se planificó y anunció con dos meses de anticipación com un panfleto electrónico sugestivamente titulado ,,Ya probaste?”. La expectativa que se creó entre la nueva gente, entre la que estoy incluída, fue tal, que parecía que se estaba marcando el fin y el inicio de una nueva era: antes de la fiesta y después de la fiesta. Una semana antes no se comentaba nada más que la realización de la jarana.

La invitación, como es costumbre por estos lares, se hace en los tres idiomas mayoritariamente hablados: alemán, portugués, y español. Y dice así:

Deutsch:

Hallochen!!
Noch einmal feiern wir Carrrrrlos und Davod Geburtstag!!!
Am Sa. 01.09.2007, am Callinstrasse 34, 30167 - Hannover, Fachschaft von Bauing, um 21:00 Uhr...
Freundinnen sind auch eingeladen!!!
Bitte, bringen etwas zu trinken mit!!!
Mit freundlichen Grüßen,

Português:

Oi Pessoas...
Mais uma vez a festa ira se repetir!!!
Estaremos comemorando o aniversario do Carrrrlos e do Davod. No dia 01/09/2007, aqui no Fachschaft de Engenharia Civil (Callinstrasse 34, 30167 - Hannover), a partir das 21:00 hs...
Pedimos a gentileza de que venham animados e se possivel tragam algo pra beber...
O convite se estende a amigos, amigas e parentes.
Abaixo segue o texto em espanhol, pra quem quizer ler...
Beijinhos,

Español:

Hola a todos!!!
Con motivo de conmemorar el Geburtstag de Carrrlos y Davod, invitamos a todos los catrachos, maricas, bolitas, gauchos, garotos, Kartoffeln y demás clanes a vivir la mejor experience de sus vidas!!!
Donde?! En el Fachschaft de Ingeniería Civil (Callinstrasse 34, 30167 - Hannover)
Cuando?! El 01.09.2007 a partir de las 21:00 horas.
Ojo: NO venir sin cerveza ni Partystimmung.
Todos sus amigos y amigas son bienvenidos con cerveza en mano.
(Nota: la música será muy variada bzw. poca salsa)
Saludos,

Gut. Entonces aquí relato la mejor experiencia de nuestras vidas. Esta es la escena:

- Un argentino que se va a München a trabajar.
- Un colombiano que cumple años.
- Un hondureño DJ que cumple años también.
- Todos han acabado con maestría y tesis y van imbora.
- Ellos tienen motivo para celebrar y nosotros también.
- Los participantes provienen de todas partes del mundo conocido: Alemania, Bolivia, Argentina, México, Francia, Honduras, Nicaragua, Peru, Brasil, Ucrania, Colombia, Siria, Irán, Costa Rica, China, España, y más grupos ,,minoritarios".

Entonces empieza la fiesta, con muchos invitados y una muestra de 10 alemanes aproximadamente y eso es bastante. Las cosas transcurren normalmente: música va, música viene, gente llega, tragos van y vienen, ,,und so weiter". Entonces la cosa se va poniendo caliente, la gente está más alegre, la música se siente mejor, el ánimo latino se ha extendido a todos los clanes presentes y solo hay alegría en el aire. Pronto los hechos empiezan a acontecer:

1. La gente baila y bebe y llegan las 00.00 horas, y es hora de cantar el cumpleaños en todos los idiomas para que ningún clan se sienta excluido.
2. Es hora que el argentino despedido vaya imbora, porque le toca tomar el tren a München.
3. La brasileña amiga del alma del argentino llora desconsoladamente porque el amigo se va. Ojo: llora más que la propia novia. Luego las lágrimas se extienden a más chicas del grupo, incluída yo.
4. Entonces el argentino se despide y le dan un presente. El dice para todos ,,Gracias totales” y la fiesta ya se parece al último concierto de Soda Stereo.
5. El colombiano cumplimentado también da un discurso.
6. Luego la brasileña sale de la fiesta y llora más desconsoladamente.
7. El iraní sale a consolar a la brasileña, pero ella lo manda imbora. Ella no se da cuenta de lo que está haciendo. Y no recuerda nada hasta el momento de escribir este post.
8. El iraní largado entra a la fiesta y sigue compitiendo con el sirio por el amor de la francesa recién llegada. Y en ese rollo no me meto.

Hasta ahí todo ,,bien”. Y la fiesta continúa y los tragos van y vienen. Luego se inicia la cosa.

9. Un hondureño ha invitado a nuestras profesoras de alemán a la fiesta.
10. El y un boliviano las tienen bailando sin parar.
11. Las tías tratan de zafarse de sus garras pero mis expertos compañeros no las sueltan ni locos.
12. Al mismo tiempo, otro boliviano ya está hasta las patas de ebrio y solo rebota por la fiesta sin rumbo.
13. Un boliviano más, que ya está hasta las patas también, saca a bailar a la novia ucraniana de un colombiano.
14. El boliviano tiene borrachera mujeriega, la ucraniana lo manda imbora, y se sienta al lado de su novio.
15. El boliviano de borrachera mujeriega exige bailar nuevamente a la rubia ucraniana, y el novio colombiano se enoja y quiere pegar al boliviano mujeriego.
16. Todos agarran al par de peleadores para que la fiesta no se malogre.
17. Entonces el colombiano que celebra cumpleaños se enoja y dice un discurso para que todos se calmen. Y todos se calman. Aparentemente.
18. Entonces, dicen que la ucraniana insultó a la brasileña por alguna razón que nadie conoce.
19. Luego la brasileña da un carterazo a otro colombiano, y tampoco se acuerda.
20. Además invita a un alemán a cenar el lunes, y se enteró solo cuando él llegó en su casa.
21. Luego los dos bolivianos ebrios están ya insoportables y es necesario expulsarlos de la fiesta.
22. El hondureño no cumplimentado y la boliviana, ambos compañeros de mi clase de alemán, cargan a los dos bolivianos ebrios también compañeros de clase, hasta la estación de tren. Luego todos van imbora.
23. Yo me pongo feliz porque una nicaragüense va a Lima a hacer una práctica a Sedapal y empiezo a contarle todo lo lindo que es Perú.
24. Todos sienten que su alemán perfekt ist y que pueden hablar todos los idiomas del mundo.

Para acabar con la crónica:

25. La fiesta continuó hasta las 5 de la mañana sin contratiempos mayores.
26. Mi amiga boliviana está enojada hasta el día de hoy.
27. Los africanos no fueron invitados y están enojados.
28. La brasileña hasta ahora se sigue enterando de los sucesos.
29. Las profesoras de alemán no creen lo que han visto sus ojos y están felices.
30. El hondureño DJ y cumplimentado está feliz porque todos consideramos que la música fue un suceso.
31. Yo estoy feliz y me lembro de todo.

Cuando nos vayamos de aquí, también haremos un ,,Baracke”. Y contaré los sucesos en este mismo blog.

Machen wir weiter!