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miércoles, 25 de mayo de 2011

No hay amor sin espinas

Hace cuatro años estaba aterrizando en Alemania. Hace cuatro años me gritaron en el aeropuerto de Hannover por primera vez (porque después vendrían otras muchas veces) cuando no entendía como sacar los carritos para el equipaje. El policía alemán enorme, gordito, con aretito y muchos tatuajes asustadores me quería hacer comprender que con un euro podía retirar el maldito carro:

- WIS GUAN YURGHHHO!!!

Y yo por la puta madre ¿que me quiere decir este huevón con WIS GUAN YURGHHHO?

El problema era obviamente la th y r alemanas intentadas en inglés. Mi cerebro no traducía al español schlecht ausgesprochene englische Sätze.

El quería decirme with one euro. Pero al cojudo le salía WIS GUAN YURGHHHOOOO con amplitudes de sonido cada vez más y más elevadas, lo que me condujo a tomar la decisión casi inmediata (digamos unos 3 segundos después) de desistir de usar los carritos. Al final solo tenía una mochila de 20 kilos. 

Anda a ver lo que tengo ahora.

Eso se repetiría muchas veces después con sing en lugar de thing o somsing en lugar de something o nosing en vez de nothing o bersdei en vez de birthday.

Hoy, después de cuatro años tengo siete cactus de más o menos dos años y medio de edad, suficientemente creciditos. Uno floreció ayer por primera vez (uno de los capullos se abrió aparentemente por la mañana) después de haber invocado durante los dos años y medio a los orixás para mandarnos todo su axé lleno de poder floral.

A los cactus los miro casi casi todos los días, intento reconocer si tienen una espina más (?), un lóbulo más, un color diferente, cualquier señal de crecimiento. Uno es un pilosocereus azureus, dos son mammillarias de un tipo que no se decir, una es una opuntia monacantha monstruosa, otro una opuntia cristata, uno es un aloe juvena y el último es una crassula de un tipo que tampoco se identificar, pero creo que a las crassulas se le considera suculentas. Para mi son cactus todos.

En medio de la alegría por la floración de la mammillaria, y viendo que a la opuntia monacantha le están creciendo dos “ramitas” extrañas color verde claro o quien sabe sin son los capullos de los que pareciera van a salir las flores más exóticas de toda la galaxia conocida, Turistão me dijo desde el sofá, sin importarse un carajo de mis cactus (ni de toda mi otra flora casera bzw. minha mata atlántica) que me iba a dar de presente un libro sobre cactus.

Yo le dije:

- ¿sabías que la opuntia tiene su origen en Brasil? ¿Justo en Rio Grande do Sul?

- ¿en serio? -dijo- ¿y cómo han llegado hasta acá?

- pues en avión...

Ahí es cuando me di cuenta de lo importante que es en mi vida saber que los cactus SI tienen semillas.

- el pilosocereus azul también es brasileño -continué- del resto no estoy segura.

- yo también soy brasileño -me dijo, sin mirarme ni a mi ni a mis cactus

- seeeee...

- y también soy un cacto, negra

- ¿ah si?

- si mira, acá tengo mis espinhos -y se tocó la cabeza.

Me morí de amor.

Alemania sigue siendo la misma.

Pero yo ya no.

martes, 10 de mayo de 2011

Sufrir de ambición

-escrito el 15 de marzo del 2011-


Paso a catarsear.


Tengo vida nueva vida como Erwerbstätige. Contra todo pronóstico, estoy muy muy muy feliz. Estoy en la cima de la campana de Gauss y ahí me quiero quedar.


¿Ya dije que me pasan cosas raras? Miles de veces. No exagero: me hablan los viejos (al respecto puedo decir que Turistão cada vez que ve eine alte Dame dice que es mi mejor amiga), me quieren los niños (este es un punto a mi favor), me saludan los policías (esto supera cualquier compresión), me toca vivir con pipilépticos, misóginos o con Arbeitslosen. He nacido con el aura fallada y atraigo todas esas cosas hacia mi de forma ineludible. No hay precaución que tome que llegue a ser suficiente o eficaz. Destino que le llaman, patrón.


Yo quería vivir en Berlín.


.y

ahora

vivo

en

BERLÍN.


(aquí vendrían un montón de escarchitas, adornitos, un muñequito bailando)


¿Hay mejor cosa que eso?


Posiblemente haya.


Berlín es una ciudad muy loca, muy alternativa o mejor dicho con más lugares alternativos, y reventado de inmigrantes. Por eso el estilo alemán no se nota, es muy difuso, la ciudad es más sucia, los buses impuntuales, los trenes viejos, la gente es más pobre, más umweltbewusst dicen ellos mismos. Ya me había acostumbrado con Hamburgo, con la modernidad, las calles y los trenes limpios, los buses sin pintarrajear, un laguito cerca y con cisnes, un canal con botes desde mi balcón, chimarrão na sacada, velejar no Alster en verano (esto ya me estaba rompiendo un poco las que no tengo, porque levantarme los fines de semana temprano para ir a subirme a un bote y luchar con el viento me iba poniendo un poco de mal humor), mercadito biológico a la vuelta, Dat Backhus todos los domingos y New York Dinner con papas fritas con mayo cuando no había ganas de cocinar. Me aburguesé, yo, Mariam. Claro que recuerdo mi indiedad cuando el corazón se me pone chiquito al pasar por las vitrinas de Jungfernstieg y veo las chaquetas de 1000 euros o aretes de ámbar de 5000 euros.


¿Se necesita tanto encima de uno para alcanzar la paz interior?


Posiblemente se necesite.


Me siento mal cuando veo mujeres y hombres arreglados para sacar a pasear un perro chic. Mis comentarios no van contra la libertad personal de hacer con el exterior de uno lo que a uno le de la maldita gana, es sólo que cuando veo el consumo exagerado y futil, me siento muy muy muy mal. No puedo comprender, ahí es cuando tengo ganas de agarrar a todos los ricos, expropiarlos y usar la plata en algo necesario. Me dijo una vez una empleada nuestra mientras planchaba cuando yo le hablaba sobre los zapatos de He-Man que quería a toda costa (y que eran para niños):


- “qué cosa tan exterior niña! Felizmente yo no sufro de ambición.”


“Yo

no

sufro

de

ambición“


Me quedó grabado para siempre.


Es que uno se va olvidando que comía raspadilla de hielo industrial en saco de arroz con aserrín abajo de algarrobo y que iba a comprar gaseosa sin zapatos en pleno verano a las tres de la tarde y se quemaba las patas en las veredas calientes del barrio y que tuvo las rodillas raspadas hasta los 12 años. Lo recuerdo cuando miro las vitrinas de Jungfernstieg y me siento remal. Me convertí en un ser más producido (aquí hay que relativizar la producción a otros niveles que no tengo condiciones de definir), me hice nuevas cejas en Brasil (el día que me las hicieron me ardía hasta el cuero cabelludo, al día siguiente amaba profundamente al estilista y hoy día deseo su muerte en la horca) y ya no me acuerdo de mis épocas de bataclana.


Bueno, pero lo que quería contar era sobre mi nuevo y dulce y vorübergehender hogar.


Algo que me domina a mi es pensar (lo que hay que pensar), bajo mis patrones, lógico. Entonces para actuar como un ser inteligente, me conseguí solamente un cuarto en Berlín en una especie de WG mientras durase el período de prueba, que no es solo para el Arbeitgeber sino fundamentalmente para mi, para darme cuenta que es eso lo que sí quiero hacer por los próximos dos o tres años hasta que esté en condiciones de imponer un nuevo orden en Sudamérica y así matar dos pájaros de un tiro y no tirar la plata pagando dos departamentos, como fue la sugerencia de Turistão, sino gastarla en otras cosas, por ejemplo en un Webstuhl. Al final la plata es polvo. Pero de plata se vive, desgraciadamente, y hay que salir a ganársela.


"Ganarse

la

vida"


Algunos no sufren la dificultad de ganarse la vida.


Pero tampoco disfrutan el sentimiento del sobreviviente: placer puro.


Cuando estaba buscando el cuarto en Berlín visité a cuatro personas: un gay Geschäftsführer que trabaja con cines, una Arbeitslose fumadora, una organizadora de exposiciones en museo y una mujer que dijo trabajar con películas para niños. Puro artista meu Deus do céu.


El Geschäftsführer de cines (¿da plata eso?) me cayó rebien, tomamos té, hablamos de la vida y de los milagros, de su novio, de su infancia, de Berlín. La vivienda estaba bonita pero mucho minimalismo y modernidad para mi estilo sudamericano casa-llena-de-Kram. Lo que no me gustó fue la cama y el gato Paulito (alias Paulie) que vive ahí. Me llevo mal con los pelos de gato, no con los gatos en si mismos, así que tuve que inventarme una excusa y decirle que ich habe mich für eine andere Lösung entschieden y viel Glück y leb wohl.


Siguiente.


La Arbeitslose-fumadora-ex-bailarina-de-ballet (¿da plata eso?) era suiza o al menos eso me dijo, había sido casada con brasileño y de él le había quedado el corazón partío, el apellido y el primer hijo. Después se casó con un alemán que le dejó otro hijo y probablemente otras cosas, y ahora compartía su vida con un africano de un país que ya me olvidé, pero si uno le veía la pelucaza llena de dreds que se manejaba pensaba que era Bob Marley pero bien morado, a lo berenjena. Se autoproclamaron de multi-kultis.


Genial!


pero no me vengo a integrar al grupete, pensé. Los dos fumaban como locos -”pero sólo en la cocina”-, me dijo la mujer muy seria, “en el resto de la casa, no”. Si, Juana. En el día de la visita fumaron como desequilibrados delante de mi que soy la activista number one del antitabaquismo -no así del porro- y me dejaron asfixiándome lo que duró la entrevista. La casa era vieja, el barrio feo. Primero comenzó ofreciendo el cuarto por 350 mangos, luego lo bajó a 320, después dijo a 300 cuando fuera primavera y la calefacción estuviese apagada (!!!). Me dijo que ella lavaba la ropa de todos junta para ahorrar agua (!!!). No hay nada peor que vivir con gente estresada por las cuentas que no puede pagar y que se consigue un inquilino para amainar sus carencias. Entonces salí huyendo de ahí. Ni siquiera me tomé el trabajo de decir que no, porque la desesperación de la mujer era tanta, que ella misma me llamó para preguntar cómo me había decidido.


Siguiente.


Me tocó la visita con la mujer de 40, organizadora de exposiciones en museos (¿da plata eso?). El problema fue que odié todo su hermoso ser a primera vista y entendí como siendo tan bonita estaba sola como el Chavo cuando todos se fueron a Acapulco.


Siguiente.


Finalmente visité la última mujer de 45 años. Me dijo que trabajaba con películas para niños (¿da plata eso?) y que su hijo en edad escolar estaba haciendo un intercambio en tierras australianas. La casa era bonita, limpia, un poco pequeña, el cuarto tenía un piano, una hamaca y una palmera, casi casi una playa en el Atlántico. Iba a poder decir “ich wohne unter Palmen”. Como la ubicación era ideal porque no quedaba lejos del trabajo y así podría dormir hasta las 7 todos los días paré ahí: Kreuzberg, un lugar alternativo. Me decidí por ese lugar primero porque parecía todo normal y porque no tenía más ganas de seguir buscando.


Lo que me parecía bastante raro era poner en alquiler el cuarto del hijo de uno, yo no lo haría nunca, pero como los alemanes se comportan un poco distinto con el ahorro y se relacionan de una manera diferente con el dinero, no lo seguí cuestionando.


Al final resultó que esta mujer también era Arbeitslose, pero lo concluí mucho después. Con lo que se confirma que si de cuatro desconocidos elegidos completamente al azar, dos son Arbeitslose entonces la tasa de gente desempleada en Berlín es definitivamente alta. El tema es que en la entrevista te preguntan de todo, para tasarte, y uno le cuenta a la persona que considera un ser con éxito normal en la vida su verdad que podría llegar a ser interpretada de la siguiente manera: “ah, soy sudaca, he estudiado esto, luego aquello, trabajé aquí, luego allá, luego tuve ganas de irme a Europa y postulé a una beca, me la dieron, hice una maestría, me pasé tres años y medio muy felices y estoy buscando el cuarto ahora porque luego me voy far away from here a cerrar con broche de oro mis vacaciones eternas y regreso recién a fines de enero para comenzar a trabajar en Berlín y ganar muy probablemente más que tú”. Fue una historia cruel de tercermundista que antes iba a comprar gaseosa sin zapatos y se quemaba las patas y ahora extraña la Segelschule del Alster. El problema en Alemania es que es una sociedad que privilegia mucho die Leistung. No se cómo explicarlo, pero uno debe mostrar que logra cosas, sobretodo en el ámbito profesional, que al menos eres selbstständig, sino, me da la impresión que no eres nadie, que no impresionas, y si te sientes así, pues no sales publicándolo, muy normal.


Aquí no existe el “jodido pero contento”.


No me dijo una palabra de que vivía de la seguridad social. Ni me explicó porque no me iba a hacer contrato, lo cual me pareció bastante razonable, ya que si no te llevas bien con la persona simplemente agarras tus chivas y te largas. Después me dijo que le pagara solamente en efectivo y se negó rotundamente a darme su número de cuenta y tampoco quiso darme recibos. Osea que no podía dejar pistas. Y su aviso estaba en una inmobiliaria privada.


Yo Juana.


Me la hicieron. Yo que quería huir del estrés que produce una mala economía, caí en la trampa de ser tu amigo, caí en la trampa de en ti confiar...


Pero la historia va más allá de todos los límites de la dignidad.

El día que me mudé me dijo que iba a trabajar hasta las 3 pm, y que llegara después para poder darme la llave. Pero no trabaja y le avergüenza y yo siento pena. A veces dice que debe estar a tal hora “im Büro”. Yo le llamo el Büro imaginario. La primera semana se levantaba antes que yo todos los días, se vestía y se iba al Büro imaginario. Pero volvía rápido a casa. Lleva una vida extraña, a veces viene su(s) novio(s) a dormir (lo(s) mete bien tarde en la noche y lo(s) saca bien temprano en la mañana), nunca le(s) he visto la cara. Creo que es(son) un(os) chiquillo(s). Desaparece muchas noches, sin plan determinado, llega temprano en la mañana o no llega dos o tres días. No come ordentlich, o mejor dicho, no come. Tuvo un marido alcohólico y por eso lo dejó. Esa historia la reveló ella misma. Osea que tuvo un pasado malo y ahora anda por la vida con un futuro incierto. Me pone triste todo eso. Sobretodo el esfuerzo enorme que debe ser para ella mantener la careta y fingir.


Yo estoy contenta, porque a pesar de que la carrera que elegí no me gusta mucho, tuve la oportunidad de encontrar un pequeño espacio en el que por fin que me siento bien en medio de esa profesión. Me siento triste por ella y por todos los que solo pueden vivir el día. También estoy triste porque pienso que en este mundo sólo la técnica paga. El resto sobrevive bastante mal. Esas son las conclusiones a las que he llegado después de mucho trote.


Después de un tiempo de estar en Alemania confirmé mi verdadera vocación, una que siempre conocí y disfruté pero que en Perú no tiene nombre: Textilgestalterin im Handwerk. Eso en español se diría “artesana tejedora”.


¿da plata eso?


No, no da un carajo.


Así que para hacer algo al respecto, decidí crearme otro blog para exponer mis trabajos con hilos, telas y la combinación que resulta de ellos. Quizá pueda llegar más allá con esta idea. Me parece que puedo desarrollar conceptos de material y forma. Eso no me sucede para nada con los trapos prefabricados que veo en las tiendas. Me fascinan los libros con tejidos históricos y las nuevas técnicas. Ya tengo unos 10 kilos de material, varios trabajos terminados y algunos empezados.


Si al final en la red hay millones de personas tejiendo como locas y publicando todo lo que tejen


¿por qué yo no?


Al final yo también hubiera tenido que alquilar la habitación de mi hijo.

Pero sufro de ambición.















miércoles, 3 de noviembre de 2010

La Caperucita Roja

I.

Cuatro generaciones ascendentes han estudiado en el colegio en el que yo tuve la desdicha de estudiar. Sin embargo no podría decir que el colegio fue completamente malo, en realidad no se cómo calificar esa experiencia, porque cruzarme con esa realidad macabra desde tan pequeña me dio la oportunidad de aprender a practicar el arte de ignorar a la gente, ser indiferente a todo, no responder a ninguna pregunta y a olvidarme rápido de lo que no me gusta. Eso es algo muy bueno o muy malo de mí, no me decidí todavía, pero reconozco que cuando lo practico, disfruto sin límites. Las monjas del cole pensaban que llamando a mi papá todas las semanas iban a encontrar alguna solución para mi comportamiento, pero se dieron por vencidas cuando mi papá se puso indefectiblemente de mi lado y optó por practicar el mismo arte que yo: escuchar y no decir nada.

Yo lo corregí y lo aumenté: escucho hasta que la oreja se me ponga roja, no digo nada, pero escribo todo.

En ese mundito de mujeres de deseos reprimidos y actitudes extrañas, uno aprende a ser extraña, a reprimir mucho sus pensamientos o a no pensar mal por costumbre y también se acostumbra a la protección que las mallas de un gallinero como ese te ofrece: 900 adolescentes encerradas en un mismo lugar. Uno sólo tiene amiguitas, vive muy feliz y contenta ignorando al 100% de las monjas y al 50% de compañeritas, porque 150 compañeras eran demasiadas y me desataban una especie de fobia social; estudiando lo suficiente para que no digan que una no hace nada, cumpliendo con las tareas, pensando en ovejitas, arbolitos, pajaritos y dibujando corazoncitos en la pizarra con "Alicia y Jorge" y viendo a Alicia salir corriendo de su asiento para borrar con las manos húmedas de los nervios el corazón y el nombre de Jorge. Ridículo.

Así me pasé 11 años.

En esas condiciones mentales llegué a la universidad, inocente y pura, una babosa, totalmente desprotegida. Nadie me ofreció su ayuda. Me dejaron sola en ese mundão. Y así fue que me junté con un grupito de amiguitas estudiosas muy buenas igual que yo y tan ciegas o peor que yo y que habían estudiado en gallineros vecinos. Ese grupito de amiguitas ciegas ya tenía su grupito de amiguitos universitarios, y yo me uní a ellos muy feliz, porque para mi no había cosa mejor que por fin tener amiguitos. La vida me demostró que mis ojos no verían lo evidente, ni del más allá, ni del más acá, ni la verdad que se desnudaba frente a mí y me permitía explorarla como un ultraje ginecológico, esos que tengo la valentía de sufrir cada seis meses.

Al final de los tiempos resultó que esos amiguitos universitarios eran todos del otro bando o por lo menos pateaban con las dos. Mis amiguitas no lo sabían, ninguna se dio cuenta, y yo tampoco lo noté. En esa época yo tenía la sensación de que el tiempo pasaba demasiado lento, que sucedían muy pocas cosas en la vida de todos, me limitaba a observar a la gente y a ver como se empezaban a definir las personalidades de los grupos por los nombres que los otros les ponían: "los animales", "los nerds", "los industriales", "los mecánicos", "los fumones", y yo me imagino que toda esa otra gente debe habernos llamado a nosotros "las amiguitas buenitas y sus amiguitos gays". Yo nos hubiese definido como "grupito de las amiguitas idiotas" si hubiese tenido suficiente malicia. Y no es que yo tenga algo contra los gays, lo que tengo es algo mío que está en contra de mi misma, porque teniendo 30 años sigo con el defecto de no prestar atención a lo que hay que prestarle atención y no darme cuenta de lo que tengo que darme cuenta. Para hacer el defecto menos evidente a veces lo llamo concentración (???).


II.

Ya al finalizar esos dos primeros años lentos y confusos, una tía me regaló para mi cumple 19 mi primer set de maquillaje completo. Tenía labial, polvos, colorete, paleta de sombras, máscara de pestañas y delineador de ojos. Yo era peor que ahora, ni siquiera me depilaba las cejas, y así me animé un día a delinearme los ojos. Me salió terrible, lógico, pero como sufro de desubique contextual crónico pensé que poniéndome las gafas no se iba a notar mucho. Y así me mandé a la universidad.

Llego a la clase y amiguito número uno en salir del closet me saluda y me dice señalando mi ojo con su dedote:

- tienes el delineado chueco

Por la puta madre. En ese momento morí de chucaque ronchudo, quise que la tierra me tragara, me odié por ser tan cojuda y hoy cada vez que me pinto los ojos redescubro el significado verdadero de esa frase llena de contenido: "tienes el delineado chueco", "tienes el delineado chueco," "tienes el delineado chueco", "tienes el delineado chueco", y así hasta el infinito chueco.

Me fui al baño y me lavé el delineador.

****

Pasa otro año y amiguito número dos en salir del closet me cuenta mientras banquéabamos sin remordimientos como fue su primer encuentro con una chica. Me contó todo con mucho detalle y al final me dijo:

- pero tenía el cuello saladito

Cuando lo recuerdo, puedo ver a las ardillas comiéndose los restos de las bolsas de chifles de los basureros y mi cabeza funciona como caja de resonancia que repite sin pausa: "tenía el cuello saladito", "tenía el cuello saladito", "tenía el cuello saladito", "tenía el cuello saladito" y así hasta el fin de la galaxia y lo puedo comparar exactamente con la frase de Bayly creo que en "Yo amo a mi mami":

- tiene pelos en las tetas

"Pelos y tetas", "pelos y tetas", "pelos y tetas", "pelos y tetas", "saladito, cuello, pelos, tetas", "saladito, cuello, pelos, tetas", "saladito, cuello, pelos, tetas". No logro separar los hechos, confundo una información encriptada con la otra, intuyo que los dos están tratando de decirme lo mismo, siento que el espíritu se me separa del cuerpo y me mira de afuera, y me dice, "tú, pedazo de idiota", señalándome con el dedo y haciéndome una mueca de doctor cuando me revisa la garganta mientras me dice "tienes el delineado chueco" y yo con la bocota abierta haciendo "aaaaaahhhhhh".

****

Pasa un año más y estamos a punto de salir de la universidad, tratando de controlar la borrachera de la facultad en la que se vendieron 3200 litros de cerveza y se recaudó la mayor cantidad de plata de todos los tiempos hasta el 2001. Amigo animal se pone en plan "si me miras te pego", suelta su belicosidad y empieza a romper botellas, llegan los de seguridad a expulsarlo de la fiesta, pretende que lo vuelvan a dejar entrar y en protesta se trepa a la reja del local estilo barra grone y empieza a gritar como loco zarandeándolo todo y dejándonos impresionados a todos por los efectos de las sustancias tóxicas. En medio de ese caos aparece amiguito número tres en salir del closet que se había largado a estudiar a otro país hacía dos años y estaba de visita en la ciudad.

Mi memoria fotográfica recuerda mi falda arrugada, mi top azul y mis zandalias nuevas encharcadas de ese lodo alcohólico y pestilente que se forma en los huariques con piso de tierra, lo ve llegar vestido de tonos caqui a saludarme horondísimo y feliz con lentes de contacto color almendra. Le estoy viendo "lentes de contacto color almendra", "lentes de contacto color almendra", "lentes de contacto color almendra" y sombrerito de boy scout, me dije. Los lentes de contacto de hace 9 años no eran como son hoy y pensé "que cosa rara ésta", "cómo cambia la gente cuándo se va", "la gente cambia", "la gente cambia", "la gente cambia", "la gente cambia", "la gente cambia". Y eso si que no lo he soñado.

Cuando se fue, yo seguí preocupada con la plata que recaudábamos para la fiesta de promoción.

****

Les perdí el rastro a todos esos amiguitos, y a sus amiguitos también porque a decir verdad eran una manchaza de gente, que salieron discretamente del closet con pequeñas cosas que vivimos ellos y yo y los encontré de nuevo en esa maravilla del Chismebook. Diez años después estamos casi todos en Europa, muy modernos, todos asumidos, ya ni se acuerdan de la oscuridad del closet, están enamorados y felices, unos con blogs de viajes o de moda, diseñadores y pasarelas, con el cutis mejor y/o el novio más guapo que el de una, producidos y flacos, ni rastro del amiguito con camiseta, jeans y zapatillas con el que me senté tanto tiempo en la universidad, ahora se ponen cardigans delgaditos sin camiseta abajo, enseñan medio pecho depilado, están peinaditos con gel y ponen fotitos en juergas de ambiente con mesas verdes y sillones fucsias en las que salen con jeans skinny por la mitad del trasero.

Me acuerdo de las clases, de las horas de estudio, sin dar una señal de nada, los veo por el camino de Química cargando el trípode y el nivel y me doy cuenta que me llevaron a pasear al campo. Los corazoncitos que ponen abajo de sus fotos me desconciertan. Ellos ya me lo habían dicho sin decírmelo, me disculpo a mi misma por no ver lo evidente, cada vez que los recuerdos me asaltan.


III.

A Madre también le pasó lo mismo y seguro por eso es que se dice que lo que se hereda no se hurta. Un día le pregunté los detalles de la historia de su hermano. Una historia que me enternece y me hace admirar a mi tío por su valor en una sociedad de hace 45 años. Salir del closet a los 6 años en un pueblo conservador hasta hoy, para brindarte con inocencia la posibilidad de saber y aceptar.

Mariam: Madre y cómo fue que se dieron cuenta?
Madre: nos dimos cuenta cuando ya era grande
Mariam: porqué tan grande?
Madre: no se hija... en realidad no lo quisimos ver -y Madre suspira profundamente-
Mariam: cómo así?
Madre: ay hija, tu tío fue la caperucita roja en la actuación de fin de año del jardín de niños
Mariam: ....
Madre: el jardín tenía niñas -me dice de nuevo mientras suspira más profundo que antes, me mira, me sonríe y me da un beso y yo tengo ganas de poner corazones abajo de nuestras fotos-
Mariam: ....


IV.

La capa siempre es roja


miércoles, 6 de octubre de 2010

Diatriba de una mujer machista

Es feo ver a un hombre herido.

No me refiero a una persona herida, sino a una persona herida con bolas. Me importa un maiz no digerido flotando en el water si atisban los rasgos sexistas de mi crianza, de mi ambiente, de mi vida, de mi yo mío de mi, lo importante es que quiero decir que es feo ver a un hombre herido, sólo, vulnerable, triste, decepcionado de la vida, tratando de entender por qué.

Es común mirar mujeres heridas. Yo ya me acostumbré a detectarlas/me (y odiarlas/me) y a practicar la indiferencia sentimental, la dureza emocional y a construir de las cenizas el único ave fénix de la dignidad. Es fácil encontrarnos porque las mujeres heridas mostramos nuestra sangre y nuestro despecho, la pena que nos consume, el odio que nos destruye las tripas y nos transforma en un yo desconocido y nos vuelve seres inmerecedores de cualquier compasión.

Pero si algo es cierto y no necesariamente es una verdad absoluta, si es que la verdad está en alguna parte, es que los hombres heridos son patéticos, maldita sociedad sexista. Lo son, sépanlo, maldita sociedad sexista de nuevo. Maldita yo sexista, sí. Muéranse todos. No les tengo pena, les tengo odio.

Es feo ver a un hombre herido porque significa que el sentimiento que los invade es incontrolable y potente, imposible de ser retenido por los protocolos sociales, los patrones culturales o la vergüenza ajena. (La vergüenza ajena: el peor de los sentimientos del universo conocido). Los hombres heridos se expresan como las eyaculaciones inminentes. Vienen sí o sí. Y el que está al lado no las desea. NO.

Los hombres heridos son más fáciles de detectar en estos tiempos. Y tienen actitudes iguales a las de las mujeres heridas, pero menos toleradas (por mi). El embole que se mandan al cambiar su nick del messenger cada dos horas, su foto de perfil del Facebook, en la que primero salían solos y ahora salen borrachos, o con alguna choclona que en ese momento de incapacidad mental ellos encuentran maravillosa, y dejan mensajitos tipo "concentrándome en mis objetivos de vida", "muy feliz en Tangamandapio con ......", "voy a empezar a portarme como Robocop" o escribiendo en el muro de alguien "tu eres mi pata, mi broder", me dan ganas de vomitar. Los hombres muy heridos documentan decadentemente su pena.

Yo siento asco, tengo ganas de matarlos, de agarrarlos a patadas a dónde más les duele, tengo deseos de torturarlos, sacarles las uñas, picarles los ojos, dejarles caer una gota de agua en la frente por la eternidad hasta que se les haga un hueco en la cabeza, encadenarlos en una pared vertical del Huascarán y dejarlos morir de frío, sed, hambre o que un cóndor les saque los ojos sólo después de que el sol los haya dejado ciegos, o peor aún tengo ganas de mandarlos a un campo de concentración de China para perseguidos de la Falun Gong. Lo juro.

No se muestren heridos, porque la realidad más real de este mundo mundial es que si una mujer no te quiere, es porque no te quiere.

Y contra eso no hay NADA por hacer, ni siquiera estar triste, y nada en este mundo, lo juro, ahora y siempre por mi y por toda mi descendencia, justifica que hagas un resumen ejecutivo público y accesible al mundo (e inclusive a esa) de lo mal que la estás pasando.

Publíquese, compréndase y cúmplase en toda la Vía Láctea, seis de octubre del dos mil diez.

AMÉN.

(me he sacado el alma de encima, SALUD!)

lunes, 19 de julio de 2010

Vadia

En alguna parte leí que las posibilidades literarias de la realidad son infinitas. Por eso pretendo hacer uso de acontecimientos cotidianos para escribir una historia. Hacer uso de la realidad sirve mucho cuando uno tiene poca imaginación.

Pero yo tengo muchas historias verdaderas para contar y también tengo una imaginación prepotente y fértil, producto de la poca televisión (o los pocos canales de televisión que se podían captar en casa), de los muchos dibujos animados que he visto en mi vida (y sigo viendo), de infinitas horas escapando de perros mal alimentados y feroces y de veranos enteros encaramada en árboles huyendo del estupor que produce el calor piurano que deja a uno en otra dimensión (no tengo otra teoría válida).

Por eso he decidido que voy a escribir un Best Seller (???). Para lograr tan elevado objetivo personal, pretendo nada más y nada menos que emular, copiar, imitar, y reformar un título de Jorge Amado. (Sí, amadísimo él). Solo que en mi versión, nadie se va a morir, o en todo caso la protagonista podría morir de un ataque de cólera, ahora que lo pienso bien, meu Deus do céu...

Mi libro se va a llamar: "Doña María y su marido doble" o "Doña María y su marido que vale por dos".

Voy a ser millonaria luego.

JURO.

domingo, 28 de marzo de 2010

Enjoy the silence

Señoras y señores, este blog ha llegado a su fin.

Lo abrí en los tiempos en que quería cambiar de vida y aquí relaté el cambio.

Mi vida en Alemania continua, pero ya no es la misma aunque muchas cosas sigan siendo iguales. Muchas cosas han encontrado su sitio. Y muchas no.

Aufgrund der Anonimität me abro otro sin nombres y sin lugares. Quiero poder ser más libre, más catárquica, más sangrienta, más trastornada, más pornográfica, más a mi medida, más yo. Uno donde si vomitaré, donde te/me/nos vomitaré. Donde te/me/nos haré pedazos. Uno muy asqueroso y violento. Uno que no se comparte. Uno que me haga llorar. Que te puede hacer llorar.

Gracias por haber sido testigos.

Adiós gente.

jueves, 29 de octubre de 2009

Dialogorientiert (2) (*)

Seguimos con la racha de diálogos entre alemanes y extranjeros que no llegan a ser comprendidos por mi. Post catársico, lectores sensibles abstenerse. Gracias.


Uno:

Este caso sucede en el instituto en el que estudio y “trabajo”. Estoy con mi asesora de tesis conversando sobre uno de los últimos capítulos y entra un
Mitarbeiter. Queda solo un mes para la entrega. Nota: a la gente aquí le gusta dejar claro que son super trabajadores, que se rompen el lomo y se sacrifican por el dinero que ganan y se quejan siempre que tienen mucho que hacer y que no tienen tiempo para nada más y que el trabajo les consume la vida.

Mariam: mañana por la mañana paso por la biblioteca y busco el libro... es que este fin de semana me quedo en Hannover.
Betreuerin: ¿todo el finde?
Mariam: No, solo hasta mañana
Betreuerin: ¿ah sí?... ¿y eso por qué?
Mariam: es que este fin de semana voy a hacer mucha fiesta...
Mitarbeiter: tú no deberías decir eso a tu asesora... (nadie le dio vela en el entierro, pero él se metió)
Mariam: ¿ah no? ¿y por qué no?
Mitarbeiter: porque tienes que escribir tu Masterarbeit (ajá ¿y?)
Betreuerin: no te preocupes, a mi si me lo puedes decir, porque yo soy nett... (¡felicidades!)
Mariam: pero yo lo comentaría igual con todo el mundo, incluso con
Herr Direktor...
Betreuerin: ah si... ¿por qué?
Mariam: ¿y por qué no? ¡si es la verdad!

(y es MI fin de semana y yo hago lo que me canta)


Otro:

Estamos en una fiesta de amigo-embajador-cultural que dice ser
verde y comprender y respetar a todos los hombres del planeta (¿?). La fiesta ya acabó y todos se están despidiendo. Amigo-Ken de amigo-embajador-cultural tiene auto. Amiga vive lejos. Amigo-Ken de amigo-embajador-cultural ofrece a amiga llevarla a su casa.

Amigo-Ken: si quieres te llevo a tu casa.
Amiga (haciéndose la díficil pero bien que quería jeje): no gracias, no te preocupes, no te quiero molestar... (¡molesta con confianza!)
Amigo-Ken: si no quieres, no hay problema, no te puedo obligar... (podría haber dicho “lo hago con gusto” o algo mas cortés)
Amiga: es que ya me mudé y no vivo de camino a tu casa...
Amigo-Ken:
ok, mir ist egal

Amiga y yo nos miramos y mejor nos rematamos de risa. Amigo-Ken nos mira raro y creo que piensa que estamos locas.


Otro:

Amiga-peruana con esposo-alemán organiza una fiesta peruana por fiestas patrias. Me llama para que vaya desde la mañana y la ayude a preparar la comida que se va a servir en la fiesta. Cocinamos como para un comedor popular toda la mañana, pelamos papas, deshilachamos pollo cocido, y hacemos ají de gallina, papa a la huancaína y causa rellena. A las 4 de la tarde acabamos con todo el ajetreo y los invitados están citados a las 17:30 y como son 70% alemanes se puede esperar que van a llegar a la hora acordada. Nos vamos a bañar, nos secamos el cabello, nos vestimos, nos maquillamos, hasta quedar primorosas, hermosas y buenas “esposas”, como dos flores frescas.

Amiga peruana le pregunta a esposo-alemán: amor, ¿cómo nos vemos?
Esposo-alemán: cansadas

A mi me da un ataque de risa. Esposo-alemán no entiende nada.


Otro:

Esta es con el único Tandempartner-Alt-Punker-tatuado-en-todas-las-partes-visibles-del-cuerpo que me ha resultado verdaderamente un
Tandempartner. Muchos otros solo andaban buscando conocer mujeres y usan la excusa de aprender español para conocer latinas (y posteriormente agarrarlas si tuvieran la posibilidad), venir a las fiestas latinas que por lo general son un despelote descomunal o entrar de alguna forma en contacto con el grupete latino. Estoy cansada de esos. Zielorientierter Tandempartner-Alt-Punker me esta ayudando a escribir correctamente mi ridiculum vitae en alemán.

Alt-Punker: yo soy ingeniero de blablabla y gano 2800 neto, 2300 bruto (que se yo, me dijo los números... aquí no es desagradable hablar de sueldo, de cuanto te cuesta el alquiler del piso, o las vacaciones buceando en Bali, o lo que sea, porque todos hablan de eso o te preguntan sobre eso)
Mariam: ... (¡felicidades!)
Alt-Punker: du bist keine Putzfrau y por eso debes ganar mas o menos algo similar...
Mariam: ... (gracias por la aclaración, pero limpiar casas no tiene nada de malo sobretodo cuando muchos extranjeros como yo hacen ese trabajo)
Alt-Punker: pero tú eres extranjera así que definitivamente eres más barata que un alemán, así que ganarás menos, tengo que decírtelo, es tut mir Leid... (¡por lo menos alguien me lo dice de frente!)
Mariam: eso ya me lo esperaba, tengo mucho más clara cuál es mi situación aquí...
Alt-Punker: porque tú ya debes saber que los alemanes somos considerados tugendhaft, somos puntuales, precisos, analíticos, benaspruchbar y por eso siempre que he trabajado fuera del país no han hecho diferencias conmigo...
Mariam: me alegro por tí... (¿me alegro?)
Alt-Punker: pero ese no es tu caso,
es tut mir leid...
Mariam: ... (gracias a Dios que no es mi caso!)

Debo aclarar que
Tandempartner-Alt-Punker me cae super bien, al menos no me tiene miedo ja, ja, ja! Si quito todas las situaciones bizarras que me toca compartir con él nuestra relación es bastante aceptable dentro de los protocolos culturales que se tienen que respetar.


Otro:

Estoy cansada de explicarle a la gente que el hecho de venir de un país en desarrollo -si usamos la palabra
polite-, o subdesarrollado -si adoptamos la palabra sincera-, no quiere decir que por estar en un país del *primer* mundo uno pueda llegar a sentir que se libró de algo malo, o que nunca más quiera volver a su lugar de origen aunque el lugar sea inseguro y maten a la gente, o haya narcotráfico o prostitución, informalidad y todo eso que allá existe y con lo que antes solíamos convivir sin problemas. Piensan que el hecho de estar viviendo aquí debería ser valorado como un tipo de estado de gracia. No comprenden que algunos de nosotros teníamos allá muchísimas más comodidades. Que podíamos subirnos a un taxi cuando nos pegaba la gana o que podíamos pagarnos un restaurante bueno un par de veces al mes o que podíamos ir a la playa todo el verano o que cada 15 días venía un señor a limpiarnos el departamento. Porque aquí todos esos pequeños lujos burgueses se nos acabaron. Cambiamos los lujos de dentro de casa por una realidad fuera de casa (un país más *seguro*, limpio y ordenado). No comprenden que allá no todos son pobres, de hecho la mayoría de nosotros somos más pobres que ellos, pero no en calidad de vida. ¿Cómo se los explico?

Amigo-super-ahorrador,
Freund y yo nos encontramos en la ciudad para caminar por la ribera del río (¡qué divertido!). Freund tiene hambre y no entiende nada acerca de reprimirse con los pequeños gustos. En el camino al río vemos un restaurante turco y nos metemos para pedirnos un Dönner (solo un Dönner!) y una cerveza para cada uno... Amigo-super-ahorrador no pide nada (nunca pide nada o siempre pide lo más barato, lo juro y no lo puedo comprender). Amigo-super-ahorrador jamás había pisado Sudamérica. Amigo-super-ahorrador pisó Sudamérica luego de un tiempo, pero la cosa no mejoró nada.

Amigo-super-ahorrador le dice a
Freund: Pero cómo te estas comprando un Dönner! Deberías ahorrar el dinero! Mientras en tu país la gente esta muriéndose de hambre tú estas aquí comprándote un Dönner! (juro que digo la verdad, sino que me parta un rayo)
Freund: ¿pero porqué no? si trabajo 40 horas a la semana y gano un sueldo, puedo disponerlo como me guste...
Amigo-super-ahorrador serio y reflexivo: pienso que deberían comer en casa y ahorrar el dinero... (pero estamos hartos de cocinar en la casa...)
Freund sin comprender nada: pero solo es un Dönner y una cerveza... no te das cuenta que aquí nosotros vivimos unter kleinen Verhältnissen!
Amigo-super-ahorrador: pero ustedes no viven como los pobres...
Freund: doch!

Así aprendí a explicarle a la gente que aquí vivo
unter kleinen Verhältnissen.


UPDATE. ME PASÓ ALGO HOY 30.10.2009.

Como siempre que se me acaba toda la comida en el refrigerador me pongo en camino a Aldi a reabastecerme de-los-mismos-productos-de-siempre. Llego a Aldi y empiezo devolviendo las botellas, agarro jugo, agua con gas, agua sin gas, me paso al lado de las frutas, me agarro unos chifles al estilo alemán (dulces), me paso al lado de las verduras, paso. Me paso al lado de las carnes, me agarro unas piernitas de pollo con las que hago la-misma-sopa-de-siempre, luego me paso a los lácteos, me agarro Jogurt sin sabor (que ahora ya me gusta), me agarro Müsli, y de una canasta del centro me agarro Heiße Zitrone para tomar en los días de congestión, antes de dormir, o abrigada hasta el cuello mientras me soplo una película de las que solo a mi me gustan. Me dispongo a irme. Un tipo se me acerca y me pregunta:

der-Typ: disculpe Usted, de dónde sacó die Heiße Zitrone?
Mariam señalando el otro lado del super: von dadrüben...
der-Typ: Danke
Mariam: Bitte.

Llego a la caja y hago mi cola de 15 personas. Veo venir a der-Typ que se instala después de mí. Paso por la caja, pago, lleno mi mochila de las compras y una bolsita de tocuyo. Salgo de Aldi y me paso al otro super que está al lado. Ahí compro zanahorias, poros, trigo y una crema para el cuerpo. Me encuentro de nuevo con der-Typ. No pienso nada. Der-Typ mira mi Korb y me dice:

der-Typ: ¡ah! ¡va a cocinar sopa de pollo!
Mariam: ...sí... (¿y éste cómo sabe?)
der-Typ: ...es rica... ¿no?
Mariam: ...sí... (y sonriendo me alejo lentamente lo más diplomáticamente que puedo)
der-Typ: ... ha comprado piernitas de pollo ¿no?
Mariam: ...sí... bei Aldi...

Empiezo a tener miedo porque pienso que el tipo se fijó en todo lo que compré. Pienso que me está siguiendo. Intento salir lo más rápido que puedo del lugar y me pongo en la caja. Der-Typ viene de nuevo atrás de mi y se instala para esperar su turno. Me hace conversación una vez más:

der-Typ mirando la cajita de trigo que me compre: ¿y qué es eso?
Mariam: Dinkel
der-Typ: ach so... ¡qué saludable es usted!
Mariam: ...lo intento...

Paso por la caja, pago y me quito lo mas rápido que puedo. Voy caminando a una velocidad endemoniada porque hoy justo se me ocurrió venir a pie porque el aire frío en la bicicleta me reseca mucho la piel. Ya estoy saliendo del estacionamiento y escucho:

der-Typ: Hallo! Hallo!

Camino lo más rápido que puedo. Siento alguien correr detrás de mi. Pienso que estoy perdida.

der-Typ se me acerca y yo me volteo: disculpe, ¿no quiere que la lleve en mi auto? Veo que su mochila está muy pesada... mi auto esta ahí...
Mariam: ... (en shock)
der-Typ: oder lieber nicht?
Mariam: lieber nicht, danke... yo vivo cerca de acá... (pensando que por ahí éste me descuartiza y riega mis partes por la carretera)
der-Typ: Sind Sie Student?
Mariam: ja...
der-Typ: ¿y qué estudia?
Mariam: Bauingenieurwesen...
der-Typ: wow!
Mariam: ...
der-Typ: bueno podríamos ir a tomar un café...
Mariam a punto de salir corriendo despavorida: gracias, pero mejor en otra oportunidad...
der-Typ: ¿Usted siempre compra por aquí?
Mariam: sí...
der-Typ: pero nunca la había visto...
Mariam: ... (¿quiere que me ponga un cartel?)
der-Typ: ok, entonces hasta la próxima...
Mariam: ok, chau...
der-Typ: Tschüss!

Retomo mi velocidad de fuga. Pienso que el tipo está en su auto siguiéndome para ver dónde vivo. Tengo miedo las cinco cuadras que separan el super de mi casa. Me paro en un semáforo y me esfuerzo para no ver los autos que se paran en rojo a la hora que me toca pasar a mi. Pienso que está siguiéndome todavía.

¿Y ahora qué hago? ¿Y si aparece en el mismo super la próxima vez? ¡¿Tendré que cambiar de super?!

PD. El tipo se veía como de unos 40 años.


Aclaro nuevamente que todas las situaciones suceden en alemán, así que me puedo estar perdiendo de algo.

viernes, 30 de enero de 2009

Der gefährliche Untergrund

En Alemania se recuerda mucho la Segunda Guerra Mundial. No solo por sus consecuencias sociales, económicas y geopolíticas sino también por temas absolutamente cotidianos o técnicos. Los temas técnicos me tocan directamente, en las clases y en las visitas a obra. En la vida diaria me tocan porque nos tocan a todos.

En alguna parte de este blog dije que me hice socia de la Stadtbibliothek Hannover y que voy casi todos los sábados y me saco las cosas que si me interesan de verdad y me impiden estudiar lo que he venido a estudiar. En la entrada de la biblioteca hay una pequeña recepción donde se puede leer todos los diarios de Alemania, de Norte a Sur, de Este a Oeste. Ahí en esa entrada conocí a una señora, venida de Süddeutschland, retirada, pensionista, ex-profesora de geografía, con la cabeza ya blanca, que lee el periódico ahí siempre. Todos los viejitos me hablan y me cuentan sus penas. Todos! Ella me contó muchas cosas de la guerra, que sus hermanitos jugaban entre los escombros y me dijo que se había mudado al norte de Alemania porque siendo pensionista del estado, acá en Hannover la vida le salía más barata. En general Hannover es una ciudad muy barata. Así me di cuenta que hay muchas viejitas solteras o solas, porque en los tiempos de la guerra se murieron todos los hombres disponibles, los novios o maridos. Ella me preguntó cómo hacía para telefonear a casa, si era caro o no (tema imprescindible), me habló del cambio de la moneda de Marco Alemán a Euro y toda la cosa económica. Todo relacionado con la guerra.

Cuando vivía en el Wohnheim viví la primera experiencia, diría divertida, en relación a los bombardeos de Hannover. Ya dije también en este blog que de Hannover no quedó nada. En los años 40/50 la técnica no estaba automatizada/digitalizada como ahora. Las cosas eran mecánicas, y no dependían de un simple clic. Lo mismo le pasó a las bombas. Algunas llegaron a explotar, otras no. Y como Hannover no es una ciudad grande y el bombardeo fue brutal, cayeron demasiadas bombas en poco espacio. Cuando vivía en la residencia, apenas comenzaba mi aventura alemana, estaba en pleno curso superintensivo de alemán y no capturaba muchísima información. Sin embargo una información había que capturarla de cualquier forma: se tenía que evacuar una zona de Südstadt porque iban a retirar una bomba descubierta debajo de los fundamentos de un sótano en un radio cercano. Entonces lo normal es que los alemanes tan organizados y controladores determinen el Planungsgebiet, notifiquen a todos los moradores a través de una carta del Ordnungsamt sobre el Bombenräumung en la que te piden por favor abandonar la zona tal día desde tal hora hasta al menos otra hora, con posibilidad de que uno se tenga que quedar mas tiempo afuera dependiendo de la dificultad del retiro de la bomba.

La zona marcada en rojo es el área a evacuar.
La tomé del HAZ, el diario de Hannover.

La primera vez que fui a Berlín no detecté mucha cosa. Estaba muy impresionada por la ciudad, y no pude ver sus secretos escondidos. Después volví en invierno y en esa ocasión pude ver un edificio del tiempo de la guerra en el que hubo una especie de lucha/tiroteo/batalla, como en las películas. Lo descubrí porque me gusta ir a los Flohmärkte de todas las ciudades que visito y muy cerca de ese mercadito de pulgas estaba él, abandonado, descuidado y negro. Obvio le tomé dos millones de fotos. Además no solo en Berlín, sino también en Hannover, he visto muchas plaquitas doradas en las que se recuerda que aquí vivió fulano de tal, al que se lo llevaron al campo de concentración tal y murió así o asá. O que aquí stand el edificio histórico tal que fue destruido en el bombardeo cual. Yo misma vivo ahora en una ubicación de esas.

Edificio viejo en Berlín, los huecos fueron causados por las balas


Plaquitas recordatorias para la familia Dannenbaum deportados a Theresienstadt, desaparecidos en Auschwitz. No pude encontrar nada sobre ellos en Internet. Vivían en Berlín


Aquí estaba la casa del Arquitecto C.W. Hase, destruida en uno de los bombardeos de Octubre de 1943. Ahora yo vivo donde su casa estaba.

Es muy fácil también mirar la arquitectura de una ciudad y darse cuenta que cosa es nueva y que cosa es vieja. La cuadra en la que vivo fue totalmente bombardeada y por eso se considera a los predios de ahí como Neubau, bah al final ya no son así tan neu, pero si fueron construidos todos de nuevo. Esta zona fue arrasada porque unos 150 metros más allá, donde hoy los sábados se realiza el Frischmarkt mas lindo de esta ciudad, se ubicaba el Bunker más grande de Hannover. Cada vez que voy al gym veo las escaleras que conducían al subsuelo y me imagino de todo. La cuadra frente a la mía milagrosamente sobrevivió completa, todos los edificios son viejos, de techo alto y con ventanas grandes. Además vivo cerca de un cementerio con tumbas de 1500, 1600 o 1700 (que hoy es un parque donde la gente pasea a sus perros) y debido al bombardeo fue separado en dos. Y la parte destruida dejo de llamarse Friedhof y paso a llamarse Wohnungsgebiet en las cartas de Bodennutzung (eso lo aprendí en mi clase de Grundlagen der GeoInformationssysteme) y ahora ahí vive gente.

En mi clase de Landmanagement und Fernerkundung que esta muy relacionada con la que acabo de mencionar mas arriba aprendí el sistema de manejo de los suelos en Alemania, fundamentalmente los aspectos técnicos y algunos legales que me volvieron loca, y además aprendí un poco de Fotogrammetrie und GeoInformation. Aprendí sobre fotos aéreas, satelitales, Radaraufnahmen, y toda la técnica que hay detrás para elaborar un catastro. Claro que al final no aprendí a hacer un catastro, porque eso solo viene con la práctica, pero me quedaron algunas referencias técnico-históricas sobre la evaluación de las fotos aéreas, por ejemplo.

Depués de cada bombardeo, los aliados y también los alemanes tomaron fotos aéreas de las ciudades destruidas. Y ahora después de 70 años hay Fachkräfte, die Luftbilderauswerter, especialistas que se dedican a evaluar esas fotos aéreas, para determinar donde podrían estar las bombas sin explotar. Todas esas fotos aéreas han sido georeferenciadas y con cálculos meramente físicos, digamos dirección de vuelo y velocidad máxima y mínima del bombardero, cantidad aproximada de bombas, velocidad del viento y un poco de movimiento parabólico, se puede determinar un radio mínimo y máximo en el que las bombas debieron caer y explotar, bzw. adonde aún están.

Luftbild (foto aérea) de los aliados de la ciudad de Watten despues de algún bombardeo. Los cositos redondos representan la ubicación de las bombas que si explotaron. La tomé de aquí

Si se va a hacer una construcción nueva, una perforación, o cualquier cosa que tenga que ver con el subsuelo en alguna región en la que hay una probabilidad de existencia de alliierte oder deutsche Munition, siempre tiene que haber un tipo que trabaja para la institución que busca las bombas, der Kampfmittelbeseitungsdienst. La verdad no creo que el tipo pueda hacer mucho, por ejemplo, durante una perforación hasta 12 metros de profundidad. Creo que lo más que podría suceder es que la bomba explote y que se mueran todos, incluido él. Y si no pasa nada, lo más que hace es escribir en un cuaderno que en esa ubicación no había bomba. Para las excavaciones masivas en nuevas construcciones, sucede lo mismo, y siempre encuentran explosivos sin explotar.

Este es el equipo para hacer una perforación. No tengo ni puta idea cómo se hace para saber que una bomba podría estar en el camino.


Bombas encontradas en algún lugar de Alemania
Salió de este prospecto

En mi clase de Erd- und Dammbau y también en la de Wasserwirtschaft hablamos sobre presas y cosas que tienen que ver con la retención de agua para algún fin, el que sea. Ahí el profesor habló sobre las estrategias militares para determinar la ubicación de una presa y la técnica que se usa para calcularlas, como algo anecdótico claro. El concepto en general es que hay que construir presas en los límites del país: así se aprovecha el agua reservada en la presa cuando aguas abajo está el enemigo. En caso de probable invasión se podría descargar la presa, e inundar el área y evitar que el enemigo ocupe el país. Y si se necesita construir una presa en medio del país, hay que hacerla resistente al bombardeo para que no afecte a la propia población.

Cosas de esas me toca escuchar siempre en clase porque nosotros los futuros Geotecnistas (me río por dentro) somos, entre algunas otras cosas, los que diseñamos/construimos las presas y porque de acuerdo con el Kampfmittelbeseitigungsdienst estamos expuestos en primer lugar al peligro de encontrar bombas durante las excavaciones o perforaciones. Y yo me quedo con la boca abierta cada vez que lo escucho.

Si un día encuentro una bomba, espero vivir para contarla.

Pero sobretodo espero tomar dos millones de fotos!!!


UPDATE 19.02.2009

Para continuar con el relato bombístico, hoy salió publicado en el Hamburger Abendblatt esta noticia sobre el descubrimiento y explosión (dirigida) de una bomba de 450 kg en el Petroleumhafen en Río Elba. No dejo de sorprenderme!