martes, 14 de diciembre de 2010

Hogar, dulce pantano (1)

Cuando tenía 22 años decidí que quería vivir sola, ser independiente, enfrentar el mundo a mi manera y que me tenía que ir de la casa de mis padres. No tenía idea de lo que significaba vivir sola, completamente sola, sin nadie alrededor. No tenía idea lo que significaba ser independiente, sin extender la mano para recibir nada de nadie y sobrevivir únicamente con el sudor de mi frente aceptando día tras día la frustración de mi vocación. No sabía lo grande y malo que era el mundo porque había vivido en un pueblo donde todos se conocen o por lo menos donde todos han escuchado hablar de todos. Salirme de Piura con mis petacas para irme a Lima ha sido el inicio de la más grande aventura que continua hasta hoy. Por eso tengo ganas de escribir detalladamente sobre eso. Podría ser una serie que se llamaría "Mudanzas" o algo más creativo tal vez y haría entregas mensuales o temporadas tipo Lost y que toda una tira de huevones se queden discutiendo sobre lo que va a pasar, sin darse cuenta que ni los propios creadores saben qué va a pasar. A eso yo lo llamo manipulación de los medios, pero la rueca de huevones creen que ellos han definido los destinos de la serie. Hay cosas que no entiendo bien.

Es como cuando la gente de ciudad cree que tiene que ser la mejor, sin darse cuenta que solo tiene que ser mejor que los que tiene alrededor y no mejor que toda la gran población. Y que la realidad espacial define muy bien los niveles de mediocridad en los que uno vive. Para mi es muy fácil cuando comparo la condición humana en sus niveles animales reales. Algunos humanos que no se toman nunca el trabajo de parar un poquito, creen que piensan que tienen que ser mejores que todo el resto de humanos, sin darse cuenta que así como los venados, uno solo tiene que ser el más rápido de los venados de su grupo o por lo menos no más lento que el venado más lento de los venados del grupo, porque su depredador directo tan inteligente y tan naturalmente diseñado para la sobrevivencia como la comida que tiene alrededor, se va a alimentar primero del venado más lento. Que león dejaría escapar al venado más lento para perseguir al más rápido? Y qué gana el venado más rápido corriendo más adelante que los otros venados? La vida y la sobrevivencia son cuestiones básicas y siguen reglas inteligentes, pero nosotros los humanos que creemos que todo es más complejo de lo que parece, lo valoramos todo mal.

Los dos primeros párrafos están conectados entre si, es una autocrítica y uno tiene muchísima relación con el otro. Es una especie de declaración de principios de eficiencia. No me salió bien la conexión pero no estoy en este rato para ediciones.

Entonces un día del 2002 agarré mis chivas, me despedí y me quité. Llegué a Lima a vivir en una "pensión" a la que llamo "El Hogar de Pony". ¿Qué no has visto Candy, Candy? Pues te perdiste un montón de lecciones de taradez. Este Hogar de Pony era una casa para gente que si tenía padres pero parecía que no. Se acababan el agua caliente, licuaban jugos a las seis de la mañana, el teléfono siempre estaba ocupado, sólo se veía novelas a la noche y luego noticieros y las muchachas decían únicamente cosas como "qué bonita su blusa", "qué lindos aretes", "ese corte no le queda bien", expresando niveles arrolladoramente desaforados de interioridad. Los chicos eran precámbricos. Duré dos meses ahí, más por necesidad. Lo que me pagaban por la práctica que hacía en la empresa que quedaba a dos cuadras de la casa, me daba solo para pagar el alquiler y me quedaba una limosna para gastármela en lo que yo quisiera. La comida era la mejor de todas. ¿O sería que había comida? Aún no me decido.

Fue mientras vivía en esa pensión cuando conseguí mi primer trabajo decente. Digo decente porque de trabajos también podría escribir una saga. Como ya me podía pagar mejores cosas, me busqué un minidepa y encontré uno cerca, porque el barrio era bueno, limpio y seguro. La doña era (y seguro sigue siendo) una vieja arrugada y seca como pasa, rubia al pomo, fumadora de cigarro, de hierba y de todo lo fumable, con los dientes podridos, con dos hijos especiales como de 30 años, uno vago como de 35 y un marido también fumador. La casa quedaba en un sitio tranquilo y bonito, con parques y tiendas alrededor y con la Chama, la 41, la 73, la S, y otras combis necesarias para la supervivencia a cinco minutos caminando. El minidepa era un área separada de la casa, pero el patio interior era compartido por mi y por la familia de la vieja, aunque la vieja ni su familia saliera nunca al patio y yo tampoco, porque sólo yo lo usaría para tender la ropa durante los cinco años que me quedé. Su sala y mi cocina daban al patio común. El alquiler era pagable y por las condiciones familiares suyas no daba para cobrar más. Cualquiera con más sentido de conexión con el mundo que yo hubiera huido inmediatamente de ahí. Pero yo fui la inquilina perfecta: puntual en los pagos, capaz de cerrar la cortina y aumentar el volumen del televisor.

El patio que "compartíamos" tenía una lavandería y un árbol de limón que jamás dio un condenado limón, con mucho sol en verano y mucha humedad en invierno. Cuando ellos regaban el jardín de afuera, conectaban la manguera en el caño de la lavandería, no podían cerrar la puerta de la sala y era en esas oportunidades cuando los hijos especiales salían a la luz. Uno de los hijos de la vieja estaba obsesionado conmigo, pero yo creo que se hubiese obsesionado con cualquier mujer que hubiese tenido a la vista, porque según mis amigos loqueros, algunas personas especiales podrían tener la libido descontrolada por insatisfacción y por eso presumiblemente alta. Novio de la época llamaba a los especiales de "tísicos". Decía "los tísicos esto", "los tísicos aquello". Para diferenciarlos, a uno le decíamos tísico y al otro, tísico más tísico. Yo ni sabía que significaba tísico, ni me tomaba el trabajo de averiguarlo. A mi me sonaba la palabra perfecta, pero ahora se que no tiene nada que ver una cosa con la otra.

El tísico más tísico vivía porque respiraba, pero no hablaba, no sabía comunicarse y tenía rabietas extrañas de vez en cuando. Hacía un sonido ascendente "mmmmmmmmm" y otra vez "mmmmmmmmmm" y así se podía pasar varias horas. La vieja le hablaba y perdía la paciencia. Luego gritaba desesperada y a veces hasta lloraba. El tísico no tan tísico era una persona especial que al menos hablaba y tenía niveles aceptables de razonamiento, se comunicaba bien, no tenía rabietas, no había que capturarlo para bañarlo, ni obligarlo a comer, pero no tenía la capacidad cerebral adecuada para ser una persona autosuficiente. El hijo vago era mecánico de autos, o eso es lo que pude comprender en todos los años que viví ahí, pero nunca lo vi ir a trabajar. El viejo era jubilado. De la vieja no tengo información, tal vez ama de casa por la vida entera debido a la situación familiar. Al inicio, cuando me di cuenta donde me había metido, tuve ganas de mudarme. Después también me di cuenta que mientras ellos estuvieran en su espacio y yo en el mío no habría problema, pues el hecho de pensar en la mudanza me daba una flojera monumental. Así es como finalmente me quedé siempre.

Los primeros meses, cuando yo todavía extrañaba la casa de mis padres, me iba a Piura cada vez que podía. No me importaba viajar 13 horas el viernes y 13 horas el domingo para volver molida y a trabajar el lunes a las 8 de la mañana. Todavía todo era aventura, tenía dinero, tenía independencia, hacía lo que quería. Un lunes llego a casa después de trabajar y después de haber pasado los feriados de semana santa en las playas norteñas. Voy a la cocina y encuentro roto un vidrio de la ventana-mampara y un pantalón y un calzoncillo en el piso al lado de la ventana. La ventana de la mampara era de esas que están formadas por vidrios rectangulares paralelos sostenidos por un marco de aluminio y que se abren y cierran con una palanquita. Al rato viene la vieja a explicarme lo sucedido, disculparse y pedirme que le devuelva el pantalón y el calzoncillo del tísico más tísico. Me moría de asco de agarrar el pantalón y el calzoncillo del hijo, porque el tipo gritaba como un loco cuando lo metían a la ducha más o menos una vez al mes. Para bañarlo había que sedarlo con dosis para caballo, la casa se volvía un despelote y yo tenía que aumentar el volumen del televisor. Encontré unas seis veces un pantalón y un calzoncillo en mi cocina. Y cada vez los tuve que devolver.

Muchas cosas pasaron en ese tiempo: expulsiones de los vecinos de arriba por falta de pago a cargo de matones de veinte lucas, ya que según el viejo, no convenía llevar el caso al poder judicial porque si se hacía la denuncia había que esperar a la orden oficial de desalojo que podría tardar unos 5478 años; griteríos de la mujer celosa del otro inquilino de arriba con paliza incorporada, llanto posterior de la mujer y reconciliación con trepada bullosa a seguir; visitas de la DEMUNA por el asunto de los tísicos; grupos de oración de la vieja todos los jueves; pleitos por cuestiones políticas entre el marido de la vieja y el vecino de la casa contigua, uno Humalista y el otro Aprista, respectivamente. Osea, "Un mundo para Mariam".

Diría que en medio de todo, yo era la única sin tanta mala suerte.

En esos años que viví ahí me he puesto de 26 y no me he dado cuenta, ha pasado un montón de agua bajo el puente, muchos árboles caídos se han quedado atracados y han estado a punto de derribarme, estoy en casa muy poco, tengo que trabajar durante el día, algunas noches voy al gimnasio, luego a comer, estudio inglés o alemán, si es verano voy a la playa en el finde, si es invierno, a Cieneguilla a comer picarones y pachamanca, tengo planes, tengo mi vida bajo control, disfruto mucho de todo lo que he conseguido pero odio la esclavitud en la que vivo. Ya se que me voy a Alemania, mis vacaciones eternas están a punto de comenzar. Ya estoy preparando maletas y me dedico a limpiar, botar lo que no quiero, descansar un poco antes de hacer el Tour Perú 2007 y ya he renunciado al departamento. Pienso dónde carajo voy a meter toda la barbaridad de cosas que tengo y a quién le voy a regalar mis plantas... En cinco años de vida se me acabó el kilometraje varias veces. Mi tiempo en ese departamento terminó y me siento al borde de otro abismo, como cuando decidí irme de Piura, pero no me importa.

Atacada de emociones me llega el último domingo que paso en Lima y estoy alegre y triste, pensando mucho mientras lavo mi ropa en el lavador de la cocina. Por casualidad miro al patio y veo al tísico más tísico parado en mi ventana mirándome absorto. No reacciono, por primera vez lo veo tan cerca. De pronto, él se saca el pantalón con todo y calzoncillo como tiene acostumbrado a hacer en mi ausencia, mete la mano por la ventana para entregárme sus trapos y hace su sonido clásico al reírse -si acaso sabe lo que es reirse- "ruf-ruf-ruf-gggghhhh-ruf-ruf-ruf-gggghhhh" y me señala una y otra vez sus órganos sexuales con la cara pegada a la ventana. Yo me quedo paralizada mirándolo y pensando que tiene el cuerpo huesudo igualito al de un sobreviviente del holocausto y me doy cuenta que el pinto se le va haciendo visible en medio de una mata horrorosa de pelos negros. Una visión única, una aberración anatómica, un fenómeno fisiológico experimentado desde otra dimensión.

Irracional, imposible, surreal, insano. Mis ojos jamás fueron tan útiles.

Todos los pensamientos del mundo pasan por mi cabeza y él sigue riéndose -o excitándose, o las dos cosas- "ruf-ruf-ruf-gggghhhh-ruf-ruf-ruf-gggghhhh" con más y más fuerza, se golpea contra la ventana como en la parte de la canción perrea mami perrea, o es papi que dice la canción -tampoco se-, se frota contra la mampara de izquierda a derecha, de adelante para atrás como un pipiléptico -menos lo se-, "ruf-ruf-ruf-ggggggghhhhhhh", se atora el cojudo, es el otro sonido que le he escuchado emitir en todo el tiempo y no creo que alguien sepa diferenciar lo que está tratando de comunicar, si es que está tratando de comunicar algo, y sigue intentando que yo le reciba sus trapos y me parece que va a perder el equilibrio o que se va desmayar en cualquier momento porque ya no me esta mirando a mi más, ahora mira para arriba y le cae baba de la boca, pero sigue perreando sin pausa contra la mampara, como un demente. El sol lo ilumina. Yo estoy idiotizada, pienso en el dolor de la vieja, me arrepiento de llamarlo tísico, se me encoge el corazón. Imagino que el tipo apesta, me domina el asco que siento, me aplastan todos los sentimientos del mundo. Reacciono en cámara lenta y lo espanto como mi vecina espantaba a sus patos "usshaaaaa! usshaaaaaa!" y el tísico más tísico sale corriendo de mi ventana-mampara cuando su madre lo ve.

Inenarrable.

Nadie verá lo que yo vi.

Me costó reponerme de esa impresión, el corazón me latía muy rápido, me temblaban las piernas y cuando volví a mi, lloré por el tísico más tísico, por el no tan tísico, por la vieja, por el viejo, por su suerte.

Por el vago no.

No me explico hasta hoy como se hace para resignarse a una realidad tan indigna. Después seguí llorando pero porque tenía que dejar todo lo que tenía, todo lo que me había costado tanto conseguir, por mi no tanta mala suerte.

Como soy ciclotímica, dos horas después me recagué de risa. Pensé que no hay mejor broche de oro para la estadía de una inquilina tan buena como yo: ver al tísico más tísico vuelto loco, calato con el pinto parado frotándose contra mi mampara. A la semana de eso me fui a Piura por última vez.

El pantalón y el calzoncillo del tísico quedaron en el piso de la cocina hasta el último día que viví ahí.

La vieja nunca más me puso la cara. Ni para recibir las llaves.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Yo, Mariam

¿Pensaron que me olvidaría del blog, que yo, Mariam, que vine al mundo desnuda, imposibilitada de cualquier comprensión, dejaría de escribir mis incongruencias?

Pues se equivocaron.

Últimamente tuve mucho contacto con las religiones del mundo. Y por eso es que me siento en la necesidad de escribir sobre mis experiencias con la religión y la espiritualidad -sin llegar a comprender los límites ni la diferencia entre las dos- y aunque el ordenamiento de mis ideas en este tema esté para el carajo voy a intentar catarsear un poco sobre esas cosas que dominan mi razonamiento gran parte del tiempo.

Primero quiero comenzar diciendo el axioma de este post para que los lectores reflexionen cada una de mis palabras teniéndolo presente: "yo, Mariam, respeto profundamente a cualquier ser humano que haga el esfuerzo de encontrar una forma razonable de relacionarse con lo divino o lo sagrado, y respeto profundamente cualquier creencia religiosa o actividad espiritual siempre y cuando las actividades doctrinarias inherentes a la práctica de esa religión, respeten la libertad del prójimo que intenta hacer y expresar lo mismo en otra religión". La definición de razonable es en este contexto absolutamente personal y lo dejo a interpretación de cada lector, con el riesgo de que el propio axioma de mi post descalifique el post completo.

Yo creo en la existencia de un Dios único. Y creo en Dios desde la moral natural con la que vine al mundo y es esa moral natural la que me conduce a la inquietud sobre la existencia de Dios, una cosa es causa y consecuencia de la otra. Creo en el espíritu y en sus potencias, la inteligencia y la voluntad. (Y no mezclo la moral natural con la moral cristiana revelada. Eso solo a modo de diferenciación de los conceptos, porque he sido bautizada y obligada al estudio de la religión en la que nací.)

Yo considero sofisticada cualquier inteligencia que se tome el trabajo de pensar en la existencia de Dios y de encontrar caminos para relacionarse con Dios (sea como fuere). El trabajo de encontrar un camino para relacionarse con Dios es complejo y el camino no es único. Por eso es que me maravillo ante la fe (sea cual fuere). No soy enemiga de ninguna fe. No me siento amenazada por ninguna fe. Si me siento amenzada por aquellas personas que sin creer en nada o creyendo en algo y teniendo el derecho a creer/no creer en algo o en nada, critican o califican a aquellas que trabajan en una fe (seal cual fuere) y tienen el derecho de demostrarlo siendo o no ejemplo viviente de esa fe. (Leer detenidamente la oración anterior). Si esas personas viven o no en la verdad de la fe que profesan propia públicamente, no es para mi cuestión de crítica. Tampoco cuestiono la racionalidad de las actividades que involucran la práctica de cada fe, yo las acepto siempre y cuando no hagan daño ni perjudiquen a nadie. Y aquí la definición del daño/perjuicio también sería/podría ser cultural y los límites los observo indefinidos. Intento mucho descubrir mis propios límites en esa definición de lo bueno y lo malo y quisiera tener una especie de clasificador, pero me doy cuenta que mientras más vivo, más encuentro que mi propia apreciación de lo bueno y lo malo van cambiando en el tiempo y he aquí mi más grande dilema. La definición de lo moral, lo ético y lo lícito se me mezclan completamente. Pero no desisto.

Finalmente desde mi cultura, desde los límites de mi (no)formación/(des)información, repito que soy una practicante de la creencia en la existencia de Dios y desde ese punto de vista, con mis límites temporales y culturales, respeto a todas las personas que practican una religión y su doctrina, aunque yo no practique la doctrina de la religión que me fue dada oficialmente por herencia y profundísima creencia materna. Eso para ubicarlos en el contexto de mi posición/confusión y aquí vendría un emoticón o un signo de interrogación, pero este tema es demasiado serio para mi, una simple mortal.

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Madre es cristiana, cátolica, apostólica y romana a rajatabla. Familia materna es completamente cristiana, católica, apostólica y romana a rajatabla elevada a la n cuando n tiende al infinito. Y aunque en realidad la doctrina diga que hay solo una forma de ser cristiano, católico, apostólico y romano, yo siempre voy encontrando por el mundo diferentes estilos en el intento de práctica que me llenan de ternura y admiración. De una ternura bonita.

Padre se volvió con el tiempo y a insistencia de Madre un poco cristiano, si es que cabe la posibilidad. La verdad Padre profesa un poco de todo, desde un poco de comunismo/socialismo incompatible con cualquier religión hasta un poco de espiritismo, oh my god. Con padre experimenté mis primeras sesiones espiritistas, por describirlas de alguna forma.

Turistão es konfessionslos. No sabe persinarse, no sabe que es el Padrenuestro, no tiene el más mínimo sentido de la religión, ni entiende que es doctrina, ni fe, ni axioma, pero reza al buen Dios cada día antes de dormir para agradecer por lo que tiene. Y me emociona.

Yo ya fui a todos los templos que pude y pienso que siempre he estado buscando ir a todos los templos que pudiera. Ya fui bautizada, consagrada a la Virgen y comulgada, fui a Las Huaringas a que me saquen los demonios y me escupan amarres, pero también comí el Pan de los Profetas, me puse una burka encima, oré mirando a la Meca encima de una alfombrita, fui a un Terreiro, vi incorporaciones, hablé con un Preto Velho, un Caboclo y una Criança y tiré flores a Jemanjá, fui a una misa evangélica, a un culto adventista, ya partí el pan, y tuve una empleada mormona que transcribía la Biblia de pe a pá y yo leía embelesada todas sus transcripciones con faltas ortográficas imposibles, salí con un tipo que me decía cada vez que algo salía mal "Jehová dijo a Abraham: escucha a tu esposa, ella te llevará por el camino del bien" y yo me moría de risa, ya me robé las hostias y me tomé el vino de la capilla del cole y si alguien se dio cuenta fue solo Dios. En todas las veces me sentí bien y feliz.

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El gimnasio al que voy es un lugar de convivencia. Ahí conocí a una muchacha que es un sol, siempre animada, feliz y amable. Ella me empezó a hablar un día y después de un tiempo me invitó a un culto en una comunidad cristiana de esas que cantan, bailan y leen la Biblia. Y como ella me cae tan bien, acepté, bah, igual hubiese aceptado si no me cayese tan bien, sólo para ver y experimentar. Era un encuentro de mujeres. Llego a la comunidad y empieza el culto y comienzan a cantar y bailar y dicen en medio de cada cosa que pueden Amén y Aleluya y yo me maravillo con esa necesidad de Dios del hombre. Ella me dice después del culto que Dios ha llenado su corazón y que si antes se sentía vacía, ahora no, que se siente feliz. Y me doy cuenta que yo respeto y también admiro a esas personas que eligen vivir felices en su fé, a aquellas que se tomaron el trabajo de buscar una explicación a su humanidad en Dios. Después conozco a otra chica que me dice que si estoy ahí no es por casualidad. Que Dios me está buscando. Y también me emociono.

Otro día salgo de la hora de Bodycombat y si alguna vez dije que yo me bañaba en mi casa y me cambiaba en la cabinita del gimnasio, pues ahora ya no lo hago. Lo superé y me cambio con todas y me baño en las duchas con todas y hasta converso desnuda con todas. Me sorprende mi capacidad de adaptación. Me sorprende la variación de mi concepto del significado de pudor. Y ese mismo día, cuando estaba pensando en cómo he cambiado miro la cabinita y veo una musulmana con velo y vestido hasta el piso (así hace ejercicio), tirada en el piso rezando supongo en dirección a la Meca (digo supongo porque ni Dios es capaz de rectificarme el sentido nulo de la orientación). Termino de cambiarme y la mujer sale de la cabinita y me habla a mi, Mariam. Ahora me habla cada vez que nos encontramos, me cuenta que le gusta tejer y que va al gimnasio por recomendación médica. Me ha invitado a su casa, en la que tendré que ponerme velo, pero que no me preocupe que ellos ya tienen varios para las invitadas.

Empiezo a pensar que debo tener demasiados demonios adentro y por eso todos me quieren salvar.

¿O será que Dios de verdad me está buscando?


miércoles, 3 de noviembre de 2010

La Caperucita Roja

I.

Cuatro generaciones ascendentes han estudiado en el colegio en el que yo tuve la desdicha de estudiar. Sin embargo no podría decir que el colegio fue completamente malo, en realidad no se cómo calificar esa experiencia, porque cruzarme con esa realidad macabra desde tan pequeña me dio la oportunidad de aprender a practicar el arte de ignorar a la gente, ser indiferente a todo, no responder a ninguna pregunta y a olvidarme rápido de lo que no me gusta. Eso es algo muy bueno o muy malo de mí, no me decidí todavía, pero reconozco que cuando lo practico, disfruto sin límites. Las monjas del cole pensaban que llamando a mi papá todas las semanas iban a encontrar alguna solución para mi comportamiento, pero se dieron por vencidas cuando mi papá se puso indefectiblemente de mi lado y optó por practicar el mismo arte que yo: escuchar y no decir nada.

Yo lo corregí y lo aumenté: escucho hasta que la oreja se me ponga roja, no digo nada, pero escribo todo.

En ese mundito de mujeres de deseos reprimidos y actitudes extrañas, uno aprende a ser extraña, a reprimir mucho sus pensamientos o a no pensar mal por costumbre y también se acostumbra a la protección que las mallas de un gallinero como ese te ofrece: 900 adolescentes encerradas en un mismo lugar. Uno sólo tiene amiguitas, vive muy feliz y contenta ignorando al 100% de las monjas y al 50% de compañeritas, porque 150 compañeras eran demasiadas y me desataban una especie de fobia social; estudiando lo suficiente para que no digan que una no hace nada, cumpliendo con las tareas, pensando en ovejitas, arbolitos, pajaritos y dibujando corazoncitos en la pizarra con "Alicia y Jorge" y viendo a Alicia salir corriendo de su asiento para borrar con las manos húmedas de los nervios el corazón y el nombre de Jorge. Ridículo.

Así me pasé 11 años.

En esas condiciones mentales llegué a la universidad, inocente y pura, una babosa, totalmente desprotegida. Nadie me ofreció su ayuda. Me dejaron sola en ese mundão. Y así fue que me junté con un grupito de amiguitas estudiosas muy buenas igual que yo y tan ciegas o peor que yo y que habían estudiado en gallineros vecinos. Ese grupito de amiguitas ciegas ya tenía su grupito de amiguitos universitarios, y yo me uní a ellos muy feliz, porque para mi no había cosa mejor que por fin tener amiguitos. La vida me demostró que mis ojos no verían lo evidente, ni del más allá, ni del más acá, ni la verdad que se desnudaba frente a mí y me permitía explorarla como un ultraje ginecológico, esos que tengo la valentía de sufrir cada seis meses.

Al final de los tiempos resultó que esos amiguitos universitarios eran todos del otro bando o por lo menos pateaban con las dos. Mis amiguitas no lo sabían, ninguna se dio cuenta, y yo tampoco lo noté. En esa época yo tenía la sensación de que el tiempo pasaba demasiado lento, que sucedían muy pocas cosas en la vida de todos, me limitaba a observar a la gente y a ver como se empezaban a definir las personalidades de los grupos por los nombres que los otros les ponían: "los animales", "los nerds", "los industriales", "los mecánicos", "los fumones", y yo me imagino que toda esa otra gente debe habernos llamado a nosotros "las amiguitas buenitas y sus amiguitos gays". Yo nos hubiese definido como "grupito de las amiguitas idiotas" si hubiese tenido suficiente malicia. Y no es que yo tenga algo contra los gays, lo que tengo es algo mío que está en contra de mi misma, porque teniendo 30 años sigo con el defecto de no prestar atención a lo que hay que prestarle atención y no darme cuenta de lo que tengo que darme cuenta. Para hacer el defecto menos evidente a veces lo llamo concentración (???).


II.

Ya al finalizar esos dos primeros años lentos y confusos, una tía me regaló para mi cumple 19 mi primer set de maquillaje completo. Tenía labial, polvos, colorete, paleta de sombras, máscara de pestañas y delineador de ojos. Yo era peor que ahora, ni siquiera me depilaba las cejas, y así me animé un día a delinearme los ojos. Me salió terrible, lógico, pero como sufro de desubique contextual crónico pensé que poniéndome las gafas no se iba a notar mucho. Y así me mandé a la universidad.

Llego a la clase y amiguito número uno en salir del closet me saluda y me dice señalando mi ojo con su dedote:

- tienes el delineado chueco

Por la puta madre. En ese momento morí de chucaque ronchudo, quise que la tierra me tragara, me odié por ser tan cojuda y hoy cada vez que me pinto los ojos redescubro el significado verdadero de esa frase llena de contenido: "tienes el delineado chueco", "tienes el delineado chueco," "tienes el delineado chueco", "tienes el delineado chueco", y así hasta el infinito chueco.

Me fui al baño y me lavé el delineador.

****

Pasa otro año y amiguito número dos en salir del closet me cuenta mientras banquéabamos sin remordimientos como fue su primer encuentro con una chica. Me contó todo con mucho detalle y al final me dijo:

- pero tenía el cuello saladito

Cuando lo recuerdo, puedo ver a las ardillas comiéndose los restos de las bolsas de chifles de los basureros y mi cabeza funciona como caja de resonancia que repite sin pausa: "tenía el cuello saladito", "tenía el cuello saladito", "tenía el cuello saladito", "tenía el cuello saladito" y así hasta el fin de la galaxia y lo puedo comparar exactamente con la frase de Bayly creo que en "Yo amo a mi mami":

- tiene pelos en las tetas

"Pelos y tetas", "pelos y tetas", "pelos y tetas", "pelos y tetas", "saladito, cuello, pelos, tetas", "saladito, cuello, pelos, tetas", "saladito, cuello, pelos, tetas". No logro separar los hechos, confundo una información encriptada con la otra, intuyo que los dos están tratando de decirme lo mismo, siento que el espíritu se me separa del cuerpo y me mira de afuera, y me dice, "tú, pedazo de idiota", señalándome con el dedo y haciéndome una mueca de doctor cuando me revisa la garganta mientras me dice "tienes el delineado chueco" y yo con la bocota abierta haciendo "aaaaaahhhhhh".

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Pasa un año más y estamos a punto de salir de la universidad, tratando de controlar la borrachera de la facultad en la que se vendieron 3200 litros de cerveza y se recaudó la mayor cantidad de plata de todos los tiempos hasta el 2001. Amigo animal se pone en plan "si me miras te pego", suelta su belicosidad y empieza a romper botellas, llegan los de seguridad a expulsarlo de la fiesta, pretende que lo vuelvan a dejar entrar y en protesta se trepa a la reja del local estilo barra grone y empieza a gritar como loco zarandeándolo todo y dejándonos impresionados a todos por los efectos de las sustancias tóxicas. En medio de ese caos aparece amiguito número tres en salir del closet que se había largado a estudiar a otro país hacía dos años y estaba de visita en la ciudad.

Mi memoria fotográfica recuerda mi falda arrugada, mi top azul y mis zandalias nuevas encharcadas de ese lodo alcohólico y pestilente que se forma en los huariques con piso de tierra, lo ve llegar vestido de tonos caqui a saludarme horondísimo y feliz con lentes de contacto color almendra. Le estoy viendo "lentes de contacto color almendra", "lentes de contacto color almendra", "lentes de contacto color almendra" y sombrerito de boy scout, me dije. Los lentes de contacto de hace 9 años no eran como son hoy y pensé "que cosa rara ésta", "cómo cambia la gente cuándo se va", "la gente cambia", "la gente cambia", "la gente cambia", "la gente cambia", "la gente cambia". Y eso si que no lo he soñado.

Cuando se fue, yo seguí preocupada con la plata que recaudábamos para la fiesta de promoción.

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Les perdí el rastro a todos esos amiguitos, y a sus amiguitos también porque a decir verdad eran una manchaza de gente, que salieron discretamente del closet con pequeñas cosas que vivimos ellos y yo y los encontré de nuevo en esa maravilla del Chismebook. Diez años después estamos casi todos en Europa, muy modernos, todos asumidos, ya ni se acuerdan de la oscuridad del closet, están enamorados y felices, unos con blogs de viajes o de moda, diseñadores y pasarelas, con el cutis mejor y/o el novio más guapo que el de una, producidos y flacos, ni rastro del amiguito con camiseta, jeans y zapatillas con el que me senté tanto tiempo en la universidad, ahora se ponen cardigans delgaditos sin camiseta abajo, enseñan medio pecho depilado, están peinaditos con gel y ponen fotitos en juergas de ambiente con mesas verdes y sillones fucsias en las que salen con jeans skinny por la mitad del trasero.

Me acuerdo de las clases, de las horas de estudio, sin dar una señal de nada, los veo por el camino de Química cargando el trípode y el nivel y me doy cuenta que me llevaron a pasear al campo. Los corazoncitos que ponen abajo de sus fotos me desconciertan. Ellos ya me lo habían dicho sin decírmelo, me disculpo a mi misma por no ver lo evidente, cada vez que los recuerdos me asaltan.


III.

A Madre también le pasó lo mismo y seguro por eso es que se dice que lo que se hereda no se hurta. Un día le pregunté los detalles de la historia de su hermano. Una historia que me enternece y me hace admirar a mi tío por su valor en una sociedad de hace 45 años. Salir del closet a los 6 años en un pueblo conservador hasta hoy, para brindarte con inocencia la posibilidad de saber y aceptar.

Mariam: Madre y cómo fue que se dieron cuenta?
Madre: nos dimos cuenta cuando ya era grande
Mariam: porqué tan grande?
Madre: no se hija... en realidad no lo quisimos ver -y Madre suspira profundamente-
Mariam: cómo así?
Madre: ay hija, tu tío fue la caperucita roja en la actuación de fin de año del jardín de niños
Mariam: ....
Madre: el jardín tenía niñas -me dice de nuevo mientras suspira más profundo que antes, me mira, me sonríe y me da un beso y yo tengo ganas de poner corazones abajo de nuestras fotos-
Mariam: ....


IV.

La capa siempre es roja


lunes, 25 de octubre de 2010

The way I am

Hay canciones que todo el mundo sabe cantar, sobretodo cuando el alcohol baja las censuras, aumenta la libido, bailamos como tiriricas sem ficar com vergonha y limpiamos el piso de la disco con el trasero.

Yo estaba en busca de esas canciones alemanas hace tiempo y no las encontraba porque no sabía cómo explicar el concepto a la gente (ya que esta gente (sólo)/(en general) canta borracha). Como mis sentidos están menos ocupados últimamente, también es más fácil que le preste más atención a las cosas. Y yo tengo una debilidad por mirar sin pausa esos canales de compras por tv que presentan cuánta porquería produce este mundo: fajas para esconder los rollos, limpiadores de baños, cortadoras de pasto, aparatos para hacer ejercicios, y eso. Y también miro sin pausa los programas de concursitos esos de plan de medianoche en los que tienes que llamar para decir el nombre del mamífero con 14 letras que empieza con, que se yo, "k". Me prenden esas cosas inútiles. Así fue como descubrí el BildShop y la colección de CD's con los "100 Schlager des Jahrtausends" (los 100 hits alemanes del milenio).

Bekannte alemana me dijo que si los vecinos escuchaban que yo escucho "eso" iban a pensar que soy bescheuert. Cómo le respondo "que se jodan!"?. Esas son las limitaciones de no hablar maternalmente una lengua, las palabras adecuadas faltan en los momentos importantes.

Na gut. Los vecinos se joden y yo escucho todo el día los 100 Schlager del Milenio con letra al lado y canto a todo pulmón. Turistão piensa que es la mejor compra del milenio porque no ha habido cosa que me mantenga más ocupada y feliz (combinación improbable) por tanto tiempo. Pueden darme crédito o considerar que son 100 canciones.

Y como se darán cuenta en los videos a continuación, pude establecer que a los alemanes les encanta las canciones que tengan palabras en español, o italiano, o que tengan que ver con la tropicalidad del otro lado del planeta o la tropicalidad de cualquier lado que no es éste lado, o que simplemente les recuerde que en esos otros lados la vida es más relajada. A veces exageradamente relajada.

Resumiendo les dejo algunos de mis hits alemanes, gringos, peruanos y brasileños favoritos y de ese modo espero seguir contribuyendo con la experiencia universal :)




Mi Schlager favorito!!! Amé ésta canción.
"Er gehört zu mir" (Él me pertenece)

Steht es in den Sternen, was die Zukunft bringt?

(¿Nos dicen las estrellas lo que trae el futuro?)
Oder muss ich lernen, dass alles zerrinnt
(o debo aprender que todo se desvanece)
...




Esta fue un hit en el mundo entero!!
Cómo pensar que no habría versión alemana!! :P




Esta es LAUNE PUR (puro buen humor) jajajaja!!
HOSSA! HOSSA! HOSSA! HOSSA!
Beto a saber que significa HOSSA!

Adio, Adio Mexiko
(chau, chau México)
Ich komme wieder zu dir zurück
(Regreso a tí un día)
Adio, Adio Mexiko
(chau, chau México)
Ich grüß mit meinem sombrero,
(saludo con mi sombrero)
te quiero, ich habe dich so lieb
(te quiero, te quiero mucho)





Esta me mata bien muerta: "Tanze samba mit mir" (Baila samba conmigo)
Nada más alejado de la realidad :)

Aha, aha, du bist so heiß wie ein Vulkan
(aha, aha, eres tan caliente como un volcán)
aha, aha, und heut verbenn' ich mich daran
(y me quemo a tu lado)

JAJAJAJA!!




Esta es mi hit brasileño favorito, de Zezé di Camargo e Luciano
Hay una película super bien hecha de la historia de éxito de esta dupla sertaneja:
Dos filhos de Francisco que emociona desde el comienzo hasta el fin, totalmente recomendada.

É o Amor,
(es el amor)
aue mexe com minha cabeça
(que revuelve mi cabeza)
e me deixa assim,
(y me deja así)
que faz eu pensar em você
(que me hace pensar en ti)
e esquecer de mim,
(y olvidarme de mi)
que faz eu esquecer
(que me hace olvidar)
que a vida é feita pra viver
(que la vida está hecha para vivir)

ADORO!!! jajajaja!!!




"The way we were", canción de la película del mismo nombre, mi favorita aller Zeiten.
Creo que la he posteado 4568 veces.
I love you too.




Me la sé todita!!! jajajaja!!!


HOSSA!!!
Me voy a un karaoke ahorita!!!

viernes, 15 de octubre de 2010

Conversaciones en la Catedral

Vuelve el agua a la calma.

***

Este post debería llamarse Dialogorientiert 4 para continuar con la saga, pero me quiero aprovechar de la alegría por el Nobel a Mario Vargas Llosa, así que dejo constancia que el próximo Dialogorientiert será numerado quinto. Y como éstas son mis contribuciones a la experiencia universal y suceden casi todas en lengua cristiana, les pongo el nombre como me viene la gana, así también continuamos con esa tradición.


I.

Estamos Amiga-altísimo-astral y yo saliendo del gym:

Mariam: ya te pasé las fotos! las viste?
Amiga-altísimo-astral: sí, y ya las oscurecí también!
Mariam: por qué?!
Amiga-altísimo-astral: para borrarnos los signos de vejez!

(Siendo que yo no soy capaz de identificarme los signos de vejez)


II.

Amiga-altísimo-astral invita a medio Hamburgo para un asado en su jardín.

Amiga-altísimo-astral: mi amor deja de fumar por favor! te vas a morir de reseco!
Marido-de-Amiga-altísimo-astral: mi amor tienes que sabehrh que yo me voy a mohrhihrh siendo fumadohrh...
Amiga-altísimo-astral: entonces muérete rápido para tener tiempo de conseguirme otro!

(Esa es LA táctica)


III.

Turistão lee y yo estoy tejiendo.

Turistão: Negra qué sexy te ves con tu tricot!
Negra: ya te dije mil veces que no es tricot! ES CROCHEEEEEEET!!!
Turistão: Para mi es como la salsa, bachata, merengue... TODO IGUAL!!!

(Turistão se perdió de ser árbol)


IV.

Turistão y Negra se preparan para ir al cine. Han agregado un pacto más al pliego: estar más bonitos para salir.

Turistão: Negra, tú sabes dónde está mi camisetita esa con el jacarezinho?
Negra:
Con el qué?
Turistão:
El jacaré PUES! Cómo é que se chama mesmo?
Negra: me muero de amooooooor por você!

(Internacionalizando el uso del pues)


V.

Amiga-fashion-y-fit está tratando de convertirme en un ser producido, ya que no tengo hijos y no tengo panza, según ella son los únicos requisitos de las mujeres que viven de verdad.

Mariam: pucha, y ahora? qué color de delineador me compro? ayudame a escogerme uno...
Amiga-fashion-y-fit: qué colores ya tienes?
Mariam: negro, café y dorado... no se maquillarme con otros colores...
Amiga-fashion-y-fit: yo me encargo del maquillaje no te preocupes...
Mariam: sí, pero cuál color me llevo, el azul o el plata?
Amiga-fashion-y-fit: que tal uno de cada uno... así no tenemos que elegir! jajajaja!


VI.

Amiga fashion-y-fit y yo vamos en el bus en busca de mis lanas para tejer. El bus demora quinientos mil años en llegar a su destino. Al frente vienen dos señoras jóvenes y gordas con cara de pocos amigos.

Mariam: no se porqué pero tengo la impresión que las gordas evitan mirarme... me voltean la cara... y las viejas me hablan todas...
Amiga-fashion-y-fit: es porque no tienes panza y eres el muro de las lamentaciones...
Mariam: jajajajaja!


VII.

Estamos en Osnabrück con colega-protesto-por-todo-lo-que-existe y con jefe-vegetariano-sin-tv a la hora del almuerzo. Hablamos de la cadena humana que hubo en un finde para protestar contra la energía nuclear y a la que colega-protesto-por-todo-lo-que-existe me quiso llevar (!!!).

Colega-protesto-por-todo-lo-que-existe: Salimos de Osnabrück a las seis de la mañana...
Mariam: wow! RESPEKT!
Jefe-vegetariano-sin-tv: y a qué hora terminó todo?
Colega-protesto-por-todo-lo-que-existe: A las seis, pero llegamos a Osnabrück a las 8 de la noche...
Mariam: wow! RESPEKT!
Colega-protesto-por-todo-lo-que-existe: Y tú que hiciste el fin de semana?
Mariam: no mucho, pero miré la protesta por tv...
Jefe-vegetariano-sin-tv: yo miré las noticias por internet...
Mariam: no te gusta N24?
Jefe-vegetariano-sin-tv: no tenemos televisor en casa...
Mariam: yo extraño los 500 canales que podía captar en Hannover con el satélite... y ahora me tengo que conformar con 22...
Jefe-vegetariano-sin-tv: Wie grausam!

Y se va.


VIII.

Son los primeros días en Osnabrück. Entre los colegas hay una chica con una cara de princesa de cuento pero que no se arregla nada, se pone jeans rotos, anchos, camisetas sin gracia, zapatillas sucias y con las justas se peina. Se que está casada (porque tiene un anillo), no cocina y siempre trae comida. Me imagino que el marido debe ser un ángel bajado del cielo para mandarle todos los días con merienda al trabajo. Igual el marido cocina fatal. Me la encuentro saliendo del trabajo y caminando hasta la estación central de tren.

Mariam: y tú donde vives?
Princesa-despeinada: en Tangamandapio, a 35 minutos de aquí...
Mariam: y por qué no te mudas a Osnabrück, así no tendrías que madrugar todos los días...
Princesa-despeinada: ich wohne mit meiner Frau zusammen und... und... und...
Mariam: ... (escuchando muda y WTF!!!...)
(y ahí mi cerebro hizo un corto trifásico intentando comprender como es que yo no me había dado cuenta que ella era del otro bando. Intento calmarme y pienso si es posible que su nombre sea de hombre, no, no lo es. Disimuladamente le miro el pecho para asegurarme que sí tiene tetas y no es que en mi desubique contextual no me di cuenta que es un hombre con nombre de mujer. Le veo las tetas y certifico que es una mujer.)
Princesa-despeinada: bueno yo me voy por acá y tú...
Mariam-en-automático: por acá...



Living is easy with eyes closed...

miércoles, 6 de octubre de 2010

Diatriba de una mujer machista

Es feo ver a un hombre herido.

No me refiero a una persona herida, sino a una persona herida con bolas. Me importa un maiz no digerido flotando en el water si atisban los rasgos sexistas de mi crianza, de mi ambiente, de mi vida, de mi yo mío de mi, lo importante es que quiero decir que es feo ver a un hombre herido, sólo, vulnerable, triste, decepcionado de la vida, tratando de entender por qué.

Es común mirar mujeres heridas. Yo ya me acostumbré a detectarlas/me (y odiarlas/me) y a practicar la indiferencia sentimental, la dureza emocional y a construir de las cenizas el único ave fénix de la dignidad. Es fácil encontrarnos porque las mujeres heridas mostramos nuestra sangre y nuestro despecho, la pena que nos consume, el odio que nos destruye las tripas y nos transforma en un yo desconocido y nos vuelve seres inmerecedores de cualquier compasión.

Pero si algo es cierto y no necesariamente es una verdad absoluta, si es que la verdad está en alguna parte, es que los hombres heridos son patéticos, maldita sociedad sexista. Lo son, sépanlo, maldita sociedad sexista de nuevo. Maldita yo sexista, sí. Muéranse todos. No les tengo pena, les tengo odio.

Es feo ver a un hombre herido porque significa que el sentimiento que los invade es incontrolable y potente, imposible de ser retenido por los protocolos sociales, los patrones culturales o la vergüenza ajena. (La vergüenza ajena: el peor de los sentimientos del universo conocido). Los hombres heridos se expresan como las eyaculaciones inminentes. Vienen sí o sí. Y el que está al lado no las desea. NO.

Los hombres heridos son más fáciles de detectar en estos tiempos. Y tienen actitudes iguales a las de las mujeres heridas, pero menos toleradas (por mi). El embole que se mandan al cambiar su nick del messenger cada dos horas, su foto de perfil del Facebook, en la que primero salían solos y ahora salen borrachos, o con alguna choclona que en ese momento de incapacidad mental ellos encuentran maravillosa, y dejan mensajitos tipo "concentrándome en mis objetivos de vida", "muy feliz en Tangamandapio con ......", "voy a empezar a portarme como Robocop" o escribiendo en el muro de alguien "tu eres mi pata, mi broder", me dan ganas de vomitar. Los hombres muy heridos documentan decadentemente su pena.

Yo siento asco, tengo ganas de matarlos, de agarrarlos a patadas a dónde más les duele, tengo deseos de torturarlos, sacarles las uñas, picarles los ojos, dejarles caer una gota de agua en la frente por la eternidad hasta que se les haga un hueco en la cabeza, encadenarlos en una pared vertical del Huascarán y dejarlos morir de frío, sed, hambre o que un cóndor les saque los ojos sólo después de que el sol los haya dejado ciegos, o peor aún tengo ganas de mandarlos a un campo de concentración de China para perseguidos de la Falun Gong. Lo juro.

No se muestren heridos, porque la realidad más real de este mundo mundial es que si una mujer no te quiere, es porque no te quiere.

Y contra eso no hay NADA por hacer, ni siquiera estar triste, y nada en este mundo, lo juro, ahora y siempre por mi y por toda mi descendencia, justifica que hagas un resumen ejecutivo público y accesible al mundo (e inclusive a esa) de lo mal que la estás pasando.

Publíquese, compréndase y cúmplase en toda la Vía Láctea, seis de octubre del dos mil diez.

AMÉN.

(me he sacado el alma de encima, SALUD!)

domingo, 3 de octubre de 2010

3 de Octubre

Hoy es 3 de Octubre del 2010.

Hoy pasan cosas en algunos lugares que son parte de mi vida: elecciones regionales y municipales en Perú, elecciones presidenciales y para diputado en Brasil y el aniversario número 20 de la reunificación del país en el que hoy vivo.

Podría escribir muchas cosas hoy, pero no se bien por dónde empezar, ni cómo unir todas las ideas que me vienen a la cabeza juntas en este momento.

El resumen de todo sería básicamente que me encanta criticarlo todo y que no puedo abandonar mi posición cómoda y hacer algo por las cosas que encuentro mal en mi país y me doy cuenta que nadie está dispuesto a abandonar su comodidad burguesa para involucrarse en una tarea de esas, sin cuartel. Al menos nadie que conozco.

Hace unos 7 anhos trabajé en un programa social. Por dos anhos miré la realidad de los pobres de la capital, esos que manejan y cobran en las combis y cuyas esposas lavan la ropa de los mejor acomodados, los albanhiles, los ambulantes, los invasores de terrenos ajenos, los emigrados del campo. Recuerdo mucho a una mujer muy pobre, representante legal de un asentamiento humano de cuatro casas clavadas en el cerro más feo de Villa María, allá en el último paradero de la 73. Es sorprendente llegar a saber dónde queda el último paradero y lo grande que puede ser una capital. Era una realidad que yo jamás hubiese imaginado, porque lo que yo conocía hasta ese momento era la pobreza alegre del campesino que tiene casa y comida, al menos. La pobreza de Lima me aterró, porque no había comida, no había dónde sembrarla, ni con qué alimentar animales, no había agua de un río, ni luz de estrellas en cielo despejado de la noche y en Lima hace frío y llovizna sin parar en invierno. Esa mujer quería que hicieran el muro de contención de su cerro, porque solo con un muro le podrían poner agua potable, electricidad, veredas y escaleras para subir al cerro. Ella organizaba marchas, recolectaba firmas e iba y venía al centro de Lima sin parar para que le reconocieran legalmente el asentamiento. Ella era la presidenta del club de madres del cerro y junto con las otras mujeres, mal cocinaban sopas de verduras y huesos para el almuerzo y avena con manzanas viejas para el desayuno. Y yo me quejo de lo que tengo para comer.

Me fui de ese programa porque ya me dolía el corazón.

Toda mi vida viví cerca de los pobres del campo, que cosechan los limones de esos árboles ingratos que destruyen cualquier trapo que te pongas. Y esa pobreza tan diferente a la de la ciudad es tan igual de injusta. Los vi llegar al menos con la panza llena, sencillos como no vi jamás. Me acuerdo de la muchacha que lo único que quería era que su papá la dejara estudiar para dejar de despepar mangos. Y yo me quejo de lo que estudié.

Hoy eligen gente otra vez. La misma gente desde que tengo uso de razón. Los mismos que van y vienen y se turnan el poder y el presupuesto.

He dejado de creer en todo, hasta del sistema del país en el que vivo y de las ganas que dicen tener para cambiar las cosas.

Nadie va a renunciar a la buena suerte que le tocó para cambiar las cosas. Yo tampoco.

Me voy a seguir tejiendo.

domingo, 29 de agosto de 2010

La cocina de Mariam Arguiñano

Ay gente, estoy a punto de postularme a cocinera de un programa de televisión, ya que no me quieren de ingeniera por ninguna parte :D

***

En Perú cocinar y/o comer casero es una actividad diaria. No conozco a nadie que me haya dicho que no le gusta la comida casera, lo que si conozco es gente que no tiene plata para ir a comprar lo que necesita para cocinar. Los menús diarios son una delicia y no puedo decir que nuestra comida tenga una "base" que se come todos los días, aunque muchísimos platos peruanos vayan acompañados de arroz y/o papas.

En Perú las comidas congeladas, las sopas enlatadas, las comidas para bebés (excepto la leche y algunas papillas), los postrecitos refrigerados y todo lo que viene listo para el microondas no existen aún en la vida diaria de los peruanos y me alegro de eso y espero que nunca existan. Además esa costumbre de comer de lata (frejoles, maiz, zanahorias, vainitas, pimiento, palmito y frutas) tampoco existe (quien lo comería si existe fresco y es más rico y es lo saludable) y también me alegro. Supongo que si cuento cómo es la comida en Alemania, muchas personas se asombrarían y asustarían (sobretodo las de mi ciudad-pueblo), y pensarían quizá como yo, que lo que hay adentro de las latas es veneno y como yo hago, se negarían rotundamente a comer "el contenido".

Durante mi niñez mi casa siempre estuvo llena de cajas de papayas, mangos, limones, naranjas y chivos, chanchos y ovejas amarrados al árbol del patio de adentro. A veces las cajas eran tantas que con mi hermano podíamos hacer una escalera y subir al techo. Los campesinos de la zona llegaban con regalos a visitarnos: bolsas de naranjas, toneladas de hierbas y gallinas y pollos y carneros sofocados con las patas amarradas. A veces se acumulaba tanta comida que era necesario regalarla a la familia y vecinos y amigos porque somos flaquitos y no nos cabía tanto. En uno de los traslados de seres animados a la casa de mi abuela, se soltó la soga del cuello de la oveja que llevábamos mis primos y yo y tuvimos que perseguirla dos kilómetros hasta la carretera a Sullana. Fue muy divertido: si la oveja saltaba un árbol caído, nosotros también, si saltaba un muro, nosotros también, para donde la oveja iba, íbamos nosotros también! E íbamos sin zapatos!

Durante años tomé leche de vaca de la vaca, avena con manzana, quinua, kiwicha y todas esas cosas en estado natural (y sigo viva). Me rehúso rotundamente a comer productos industrializados de este mundo primero porque yo se que los frejoles se remojan de la noche a la mañana y se cocinan, las zanahorias se compran frescas (y si les sale negrito se lo sacas y no la botas) y el arroz no se hierve en esas bolsitas plásticas! No entiendo qué ha pasado que hasta la cancha se hace en el microondas (dónde quedaron la olla y la mantequilla?) Inclusive los comedores de productos biológicos compran las comidas industrializadas y no creo que no haya un preservante ahí adentro. Le tengo miedo a las latas, al queso en ese aceite denso, al agüita de los champiñones, al polvo con el que dicen que se hace el puré de papa, a las pastitas de cositas para untar en el pan.

En Alemania he tratado de continuar con la costumbre de comer natural y es muy difícil y a veces muy caro. Las espinacas frescas no las encuentro en cualquier parte, debo ir a las tiendas "biológicas" (con mucho producto industrializado) o al mercado de los domingos y me cuestan los dos riñones hacer un purecito de espinaca. No es fácil comer y cocinar aquí. Lo bueno de Hamburgo es que hay muchas tiendas sudamericanas, africanas y asiáticas donde se encuentran camotes, yucas, plátanos verdes, culantro, frejol de soya y bambú fresco. Además con esa onda biológica que invadió este país (hasta ahora el concepto no me queda claro, porque biológico no quiere decir necesariamente natural, y si no es natural, sigue siendo biológico?) tengo miedo hasta del aire que respiro! Yo se que no es bueno burlarse ni desacreditar las iniciativas ecológicas y ambientalistas de algunas personas cuando todo se está yendo al carajo, pero no perdamos el sentido de las cosas y no olvidemos que comprar lo que las fábricas producen y todo aquello que no necesitamos contamina. El mundo nos marea.

Alemania tiene comidas tan ricas, pero los alemanes se han olvidado de cocinarlas, dicen que no tienen tiempo porque tienen que trabajar, yo también tengo que trabajar, pero cocino igual. A mi me encantan el pan, el queso y la mantequilla de hierbas alemanas. No hay pan tan rico como el pan alemán de granos, aunque ya lo vendan preamasado (y prehorneado?) al que sólo le tienes que dar una calentadita de 5 minutitos en el horno (!!!). Será que el mundo no está preparado para preservar los alimentos en su estado natural? Será que un día tendremos que abandonar el planeta, así como en la película El Quinto Elemento, vivir todos por encima del humo en aparatos voladores, y finalmente irnos a vivir todos a la nave nodriza y
alimentarnos por una sonda?

No recuerdo bien como aprendí a cocinar o como aprendí a tener idea de qué cocinar. Igual no me importa, a mi me encanta y hoy me lanzo a hacer todo lo que veo por ahí. Tengo ganas de poner un aviso en el periódico local para que alguna abuela del campo aquí en Alemania me reciba por un mes y así poder ver en vivo y en directo las costumbres alimenticias de las personas de pueblo y sobretodo su costumbres agrícolas, porque las costumbres de las personas de ciudad me tienen espantada. Quiero saber cómo cocinan, cómo hacen el queso y la mantequilla y por qué esta gente joven viviendo toda en pisos compartidos comen salchicha con pan, sopitas de lata y pizza de super de dos euros cincuenta para ahorrar pero se compran los trapos más caros que he visto en mi vida.

Soy media campesina y a veces me parece que esta civilización no me sienta muy bien!

Les dejo unas fotitos de mis experimentos culinarios y otras también.

Ingredientes para mi sopa de lentejas, aparte de las lentejas :)


La sopa de lentejas, a alguien le gusta las lentejas?


Fideos de arroz con una salsa de verduras y pollo salteados en sillao (salsa de soya)


Aquí quise hacer un desayuno inglés para el almuerzo, solo que reemplacé la salchicha por un pedazo de carne y lo completé con arroz y una ensalada con frejolitos chinos jajaja!!


Pastel de zanahoria antes del horno, uno de mis favoritos!


El pastel de zanahoria horneado, la foto le pertenece a la primera vez que lo intenté, las partecitas blancas son pedacitos de queso y claro que no me importó limpiar el molde para sacarle la foto :)


Bolognesa :)


Papa a la huancaína con queso fresco y aceitunita del turco!


Empanadas de carne, pasé horas amasando!


Y me salieron buenazas!


Arroz chaufa de pollo, no se porque no puedo subir la foto girada...


Trigo guisado con salchichas, este es un invento mío y es muy rico! Amo el trigo.


Mis alfajores peruanos con dulce de leche argentino, en reemplazo de la miel de chancaca y del manjarblanco, quedaron buenazos!


Acá brigadeiro brasileiro, es que mi lengua quería probar otras cosas, uuuh!


La mesa servida en Perú, yo ayudé a hacer los tallarines rojos. Y qué mesa mal puesta!


Algo que nunca aprendí a hacer como se debe: ceviche. La horca por favor!


Aquí les presento un plato alemán que me encanta: papas gratinadas con cebolla, cerdo y orégano, salchicha y unas chelitas!


Un supermercado en Lima en el que puede comprar todo fresco y en la cantidad que necesitas.


El mismo supermercado, al fondo están las carnes y pescados. Me olvidé de fotografiar las frutas!


Esta foto es de "Minka", el mercado del pueblo! Hay chirimoyas! Yeeee!


Aquí más de Minka, la parte de los granos, dónde se compra lo que se necesita y nada más, INSISTO. El niño es un niño trabajador empadronado. Qué suerte la mía que no tuve que trabajar de niña.

***

Se acuerdan de Karlos Arguiñano? Yo veía siempre su programa en el canal nacional y me moría de risa con los chistecitos e historietas que contaba. Se mandaba cada disparate! Y qué lindas manos tenía el tío! Me encantaba como decía siempre "Qué felicidad!"





Qué felicidad!

lunes, 23 de agosto de 2010

Unkraut

Fui al cine después de casi 4 años para hacer un poco de vida social, simular adaptación al medio y para parar con el sermoncito ese de que me voy a volver vieja sin haber hecho lo que debo hacer (lo que no saben es que yo ya hice todo lo que se podía haber hecho, excepto sembrar un árbol, comercializar cocaína, haber estado en la cárcel por razones políticas y similares) y terminar reafirmando que las películas de Hollywood no son lo mío. Pero valió la pena por el momento bonito que pasamos con amigos nuevos y porque confirmé una vez más que es difícil para mi pronunciar esas dos palabras juntas.

Siempre digo que además de las películas de Hollywood hay otras películas que no son de Hollywood y que tampoco son producidas ni rodadas en Estados Unidos ni por estadounidenses y que son en calidad tan buenas como las películas buenas de Hollywood, que hace tiempo que se quedó sin ideas. En el tamiz mariano que no es fino, ni grueso, sino justo (???) muy pocas películas de Hollywood se salvan de la discriminación imperialista :P

A mi me gustan las películas (y también las novelas) históricas o aquellas que tienen algo común para contar, que no abundan en escenarios y que son capaces de mostrar la belleza de la vida simple o la complejidad de los problemas humanos con el único recurso de la realidad. En ese tipo de películas la riqueza fotográfica es fascinante. Me gusta mirar que plantas han elegido para poner en la película, el color de las puertas, la forma de las cortinas, la suciedad de los objetos viejos, los cuadros, las camas, las cubrecamas, las ollas de la cocinas, los pies de las personas y sus zapatos. No me gustan las películas con un argumento super construido y rebuscado, llenas de efectos especiales, en las que todo está impecable, con sonidos estrafalarios, actores pintados y gente bonita con los pelos enrulados con plancha. Me gusta lo natural, lo que no se fuerza y acontece y se lleva bien con las energías del universo y fluye junto y se dispersa y vive en nosotros, como el amor.

Mi tema favorito es siempre la mujer así que la lista chollywoodense de abajo revela mis gustos cinematográficos. Recomiendo completamente y aseguro disfrute si estás en busca de algo diferente. Las películas no tienen un orden particular.

Séraphine, Francia, 2008, link aquí, basada en la vida de la pintora francesa Séraphine de Senlis, me gustó la historia y la forma en que la contaron.

Casa de areia, Brasil, 2005, ambientada en Santo Amaro, en la región de Maranhão, a comienzo del siglo 20, presenta la historia de la transformación de la vida de una mujer y el encuentro de la felicidad en un amor simple, trailer aquí

Anjos do sol, Brasil, 2006, filminho sobre la compra y venta de niñas y adolescentes y la prostitución infantil en Brasil, excelente y crudo, trailer aquí

Vozvrashcheniye, Rusia, 2003, relata el retorno de un padre a casa después muchos años de ausencia y los impactos en la familia, conmovedora y también feliz.

Mutum, Brasil, 2007, basada en la novela Campo Gerãl, de Guimarães Rosa, con el mejor escenario que ya vi, confiera aquí.



El mismo amor, la misma lluvia
, Argentina, 1999, película linda, puro amor!

El secreto de sus ojos, Argentina, 2009, ganadora del Óscar en la categoría “Mejor película extranjera” (porque sólo hay películas gringas en este mundo, y no nos hemos dado cuenta!), con el mejor final del mundo, sitio oficial aquí.



Te doy mis ojos
, España, 2003, una abanderada en la lucha contra el maltrato doméstico a la mujer, con una super canción de Quique Gonzáles, "Crece la hierba".

La profesora de piano, Austria, Alemania y Francia, 2001, de Michael Haneke, uno de mis directores favoritos , es la historia sicológica de una profesora de piano con deseos sexuales distintos y reprimidos, esta película es loca y derrapó! es imperdible! Trailer aquí.

La vida de los otros, Alemania, 2006, de Florian Henckel, historia sobre el espionaje en la Alemania de la post-guerra, imperdible también.

La cinta blanca, Alemania, 2009, obra maestra de Michael Haneke, una película sobre la mentira, la violencia y el miedo, osea sobre el mundo en el que vivimos, veála señor expectador.

El amor (primera parte), Argentina, 2005, una película muy independiente, hermosa y para disfrutar un tiempo de comienzos y finales inevitables. Si empezaste, si te dejaron, o si dejaste a alguien, mira la película que te va a animar (garantizo) ;) Trailer aquí.

Lucía, Cuba, 1968, un clásico del cine cubano, que cuenta la historia de tres mujeres distintas con un mismo nombre en tres épocas diferentes de la historia de Cuba, todavía en blanco y negro (y sólo me enteré que existía el finde pasado)

Sexo con amor, Chile, 2003, es una comedia genial, para morir de risa y disfrutar del acentito chileno, po!

Mujeres infieles, Chile, 2004, el nombrecito dice mucho, es sólo otra comedia un poco más dramática que la anterior pero igual de entretenida.

Luz silenciosa, México y Bélgica (creo), película sobre la infidelidad, la resignación y el amor a la familia, con escenarios muy lindos, como los de Mutum.

Madeinusa, Perú, 2006, una niña peruana indígena de nombre Madeinusa va a Lima. Sinopsis aquí



La teta asustada, Perú, 2009, una joven peruana indígena que emigró a Lima sufre las secuelas sicológicas de la guerra terrorista en el Perú. Sobre esta película escribí aquí.

Pantaleón y las visitadoras, Perú, 1999, basada en la novela de Mario Vargas Llosa, si no leyeron la novela, les cuento que en la película salen Salvador del Solar y Angie Cepeda revolcándose en bolas :P

La ciudad y los perros, Perú, 1985, también basada en la novela de Maria Vargas Llosa, así que no tengo mucho para comentar porque la novela lo cuenta todo y por eso vale verla. Sinopsis aquí.

Es difícil mirar este tipo de películas en el tiempo del estreno porque no llegan al cine común, no se promocionan tanto como uno quisiera y uno no se entera que existen, son hechas para televisión, no se llegan a doblar y a veces son más viejas que uno o sólo legan a tu país en versión pirata. Yo las encuentro en internet o in der Zentralbibliothek Hamburg. Ojalá llegue el día en que se exista la posibilidad de pagar un cine con cancha e Inka Kola y ver una película como éstas sin balas, sin sesos y sin intestinos regados.

Ah, pero tengo una contradicción, mi película favorita tenía que ser de Hollywood, sino no sería yo, y se llama The way we were con Barbra Streisand y Robert Redford, que en ese tiempo estaba bueno. Por cierto, ya murió?

Aprovecho para unirme a la protesta contra la violencia de género (y contra todo tipo de violencia) y les dejo la canción de Te doy mis ojos.



Saludos a todos!

viernes, 6 de agosto de 2010

Verano en el Alster

Hace tiempo que estoy con ganas de escribir sobre este verano genial. Tuvimos tres semanas de calor intenso y ahora parece que volvimos a nuestra realidad de días templados en los que hay que salir con Regenjacke o con Jacke o con cualquier cosa contra el aire que siempre está frío aunque veamos el sol brillar y de emocionarnos si hay 25 grados. De todos modos le agradezco al cambio climático que nos haya permitido vivir la alegría de hacer grill, tomar cervezas con calor de verdad y usar bermuda hasta la noche por unos días en pleno norte de Alemania! :) Guardo la esperanza de una semanita más de calor intenso en setiembre.

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Hace más de un año que vivo en Hamburg, meine Perle y me encanta. Hamburgo es tan grande, tan linda, tan llena de eventos y posibilidades, con miles de escuelas de todas las cosas posibles, gimnasios geniales, museos y bibliotecas gigantes, mercados de pulgas, antigüedades y tiendas, restaurantes y gente y todo de todo el mundo que uno no puede aburrirse.

Yo no soy una persona que experimenta muchas cosas raras por iniciativa propia (porque no se me ocurren esas cosas novedosas), y en tales casos es algo bueno hacer caso a las sugerencias locas de Turistão, quien logra tener unas mil ideas al día en promedio. También hay que agregar el hecho de que luego de estar más de tres años viviendo en el mismo país la vida ya se volvió rutinaria: trabajar, ir al super, agarrar el tren, andar en bici, cocinar, lavar los platos, lavar la ropa, limpiar el baño, planear viajes, subirle las bolsas del super a Frau Wilke (tiene como veinte mil años y das Haus es del año del cometa y sin ascensor), y así es más probable que uno se vuelva más abierto a nuevas experiencias cuando la vida ya se siente bajo control y los vecinos ya te invitan a sus fiestas y una está mucho más que aburrida.

Hamburgo es la ciudad de los navegantes alemanes y el año pasado pude ir al cumple número 450 del puerto (!!!) con exhibición de navíos, botes, veleros y todo lo que flota en este mundo material. El invierno pasado también miré un documental inspirador sobre la vida en altamar y leí el libro de Uwe Röttgering "Die See gehört mir" ("El mar me pertenece" que también esta disponible en DVD). A mi sólo me pertenecen las ganas que tengo de hacer las cosas que me interesan y por ahora me interesa navegar. Y para poder navegar hay que aprender a navegar y para eso nos inscribimos en un Segelkurs (curso de navegación a vela) porque un día me compro un bote y doy la vuelta al mundo también y así me deshago un poco de los protocolos y la vida en sociedad que definitivamente no me ha resultado muy mi cosa.


450. Hafengeburtstag - El puerto Hamburgo de fiesta por los 450 años (2009)

El cursito teórico lo hicimos unas cuarenta personas ilusionadas en un sólo finde: 16 horas repartidos entre sábado y domingo. Felizmente hacía frío todavía porque era mitad de mayo (aquí no se puede desperdiciar un sólo día de sol). Estuve atenta un tercio del tiempo, desatenta otro tercio y perdida en el último tercio. Las primeras horas prácticas con instructor a bordo del botecito fueron de un estrés crónico: yo siempre agarrada de uñas al masto, rogando a la Sarita que no haya un solo nudo de viento, muriendo de nervios de que el bote se voltee, riñendo a Turistão por haber tenido la genial idea de inscribirnos en el curso y odiándome por haber aceptado... Después de pasar 8 horas con instructor, tocaba hacer las horas sin instructor. Las primeras horas libres eran de confusión indescriptible y discusión acalorada sobre la verdadera dirección del viento y sobre lo que debíamos hacer para lograr que el bote se moviera o mejor que nada "que se moviera sin voltearse". De las maniobras ni hablo, porque todas eran imperfectas, incompletas, propias de principiantes miedosos.

Al día de hoy domingo 15 de agosto del 2010, después de haber pasado 60 horas en medio del Alster bajo todas las condiciones climáticas posibles (con lluvia, con viento hijo de su madre, sin sol y con sol) me siento como Magallanes capaz de conducir hasta el Enterprise a otra galaxia y espero siempre que hayan al menos 12 nudos de viento para que no sea aburrido estar am Bord! Ya nos pasó de todo también: nos chocamos contra el Steg al momento de ancallar, nos chocamos contra otro bote al hacer una vuelta al perder el control del bote, ya se volteó el bote y caímos al agua por exceso de viento, velocidad y emoción, y ya vinieron a rescatarnos al estilo Baywacht de agua dulce, también pasó que el viento se acabó y vinieron a remolcarnos (esto último por habernos alejado demasiado del puertito cuando no había suficiente viento, con la reñida correspondiente). Además ya vimos quinientos accidentes y entendimos que con la escuela de navegación todo es amistad y felicidad hasta que te mandas una cagada con perjuicios económicos :P (por ejemplo, romper un bote jajaja!!)

Uno nunca sabe lo que le gusta a uno si no lo prueba!

Fotillos:

Die Segelschule (la escuela) y bandera roja todavía en mayo

Recibiendo las instrucciones antes de las horas prácticas con instructor


El grupo :)

El grupo preparándose para salir

Maniobrando (I)

Maniobrando (II) y viento hijísimo!

Nuestro instructor estrella

Un botecito así me compro para el día a día :D

Der Steg en pleno verano y bandera azul (para no ir lejos)

Veranísimo

Velejando no fim do dia
Aquí un videito:



Y claro que no me podía ir sin enseñarles mi próximo bote, porque desde ahora ya estoy practicando el deporte de lo que voy a ser en el futuro: MILLONARIA $$$ (porque rica ya soy! :P)

Mi próximo bote

Su navegadora estrella!

Saludos a todos!