lunes, 21 de junio de 2010

Primeras impresiones mundialistas

El mundial es lo máximo. Yo amo el mundial. Y sufro por no ver a mi país entre los participantes y reniego porque nuestros jugadores se lucen en equipos ajenos y porque el presidente peruano de la FIFA no es lo suficiente mafioso para llevarnos al mundial. Gente, hay jugadores peruanos jugando hasta en Polonia (!). Pero ok, tengo un corazón grande (???) y puedo hinchar por otros.

Extraño demasiado a los locutores sudamericanos. Esos que relatan el juego con emoción y pasión y se indignan y maldicen y vibran en pleno partido. Los locutores alemanes son tranquilos, no gritan "Tooooooooooooooooooooooor, meine Damen und Herren!!!", ni nada parecido. Se limitan a decir "Tor, 2 zu 0, für Brasilien durch Luis Fabiano", después dicen un par de cosas bien estudiadas y se callan. Luego le pasan la posta al comentarista del peinado horroroso del año del cometa, quien ha logrado que descubra cual es la tecla "Mute" de mi control remoto y que se dedica a acabarse a todos los equipos latinos. Me da la impresión (y espero que solo sea mi impresión retorcida de hincha) pero estos alemanes están relatando en contra de África, en contra de Sudamérica, en contra de Asia y poniéndose tristes cuando algún equipo del "primer mundo" pierde. Así no juega Perú, personas.

Depués del 4:0 con Australia, los alemanes se sentían los campeones mundiales. Gente, no da para ubicarse en este país. No se puede, es que todo se toma por los extremos: o con euforia que ciega o con depresión que da pena. Después del 4:0 estuve a punto de crearme un grupo en Facebook llamado "Alemania Humildad" ;) Y antes del partido con Serbia estaban todos enloquecidos creyendo que iba a ser goleada y que los serbios son invisibles (?). Yo entiendo que uno sea hincha, pero ser hincha quiere decir alentar al equipo propio, sin acabarse con comentarios de mal gusto al rival y sin minimizar las victorias de los otros.

Por ejemplo en la primera rueda de partidos Inglaterra empató, Portugal empató, Italia empató, Francia empató, España perdió, Brasil y Argentina ganaron y los alemanes se los acabaron igual. porque hasta ahí ellos eran los campeones mundiales. Después del segundo partido (y cuando Alemania ya había perdido) dijeron que este era definitivamente el mundial de los sudaméricanos cuando ni Paraguay, ni Uruguay, ni Chile pudieron ser vencidos. Ahí cambié de idea y ya me iba a crear el grupo "Alemania Coherencia". ¿O soy yo que no los entiendo? ¿Que aún no percibo los mensajes escondidos que en su idioma tratan de transmitir? Ahí me creo otro grupo en favor mío "Mariam Clarividencia", por ahí que descifro bien los mensajes. Así no da.

Y ayer Brasil ganó señores y señores y por fin la prensa mundial reconoce los logros de mi equipo favorito. Y los alemanes no. No encuentro ahora la noticia de Die Welt, que resalta que Brasil mostró las debilidades de Costa de Marfil, en vez de resaltar sus propias cualidades. Odio la negatividad. Otros comentaristas jodiendo por la mano de Dios de Luis Fabiano. Gente, Maradona no tuvo también la mano de Dios como ayudita en una final y ahora en primera ronda no se puede poner una manito?, ok, ¿dos? :D Aparte dos sombreritos de esos anulan un brazo, seamos justos gente :) Y si no queremos ser justos, entonces hasta metiendo mano mi equipo favorito es mejor porque la mete dos veces!! jajaja!!

Desde ayer este pueblo está diciendo que Luis Fabiano tuvo una actitud "antideportiva" por no reconocer ante el árbitro que había metido la mano. Me pregunto: ¿qué jugador del planeta va a reconocerlo?, y ¿qué árbitro del planeta pregunta al jugador si ha puesto la mano o no?, y ¿qué árbitro del planeta espera que un jugador anule su gol? y además ¿qué comentarista del planeta se va a atrever a cuestionar la actitud del jugador defendiendo su gol? y ¿si fueran los alemanes los que metían mano? Seguro que no me he dado cuenta que son mancos... Del árbitro ni escribo, porque mi hígado suelta más bilis.

Pido orden, señores.

Aquí los momentos geniales de ayer.



La entrevista a Dunga después del juego.



Y hoy encontré este videito que me hizo morir de risa!




Vai Brasil!!!


lunes, 14 de junio de 2010

Faz o PENTA virar HEXA!

Si no da para comprender el portugués, están también los subtítulos en inglés.


Resumindo é isso:

Brasil campeão!!!

viernes, 11 de junio de 2010

Das größte Comeback Mariams

Ok, volví, se me acabó la ciclotimia.

Resolví volver a escribir porque:

No da para haber mundial y no escribir en el blog. Tendría que mudarme a algún otro planetita o galaxia cercana.

Y eso que mi país no va al mundial hace más de... de... (contando...) 24 años. La última vez que Perú fue al mundial yo tenía 6 años y en ese año mi papá compró a crédito nuestro primer televisor a color último modelo carísimo de la Sony con control remoto sólo para ver la descalificación en apenas la primera fase. Estoy hablando de 1986 (si alguien conoce la historia completa, se agradecen informaciones complementarias).

Demás está aclarar que toda mi familia y yo hinchamos en primer lugar por Brasil, en segundo lugar por Argentina, y si los dos fueran eliminados (cosa que ni Dios, ni los espíritus que me bajan los posters del cuarto en la noche permitirán) hinchamos por cualquier sudamericano en carrera, y si no quedara ningún sudamericano/latino en carrera yo hincho por Alemania. Así es gente. Primero, lo primero, porque no me olvido de mis montes, ni del indio Mayta, ni de volver a los 17 después de vivir un siglo.

La casita completamente abarrotada de chelas, coca cola, bocaditos, tele en la sala, banderitas y todas las porqueriítas chinas, banales y contaminantes que se requieren para dejar la celebración más simpática y digna de recordar.

Así las cosas, me retiro indicando que aposté a que México ganaba a Sudáfrica, con lo que mis apuestas ya empezaron perdiendo plata.

En mi casa el fútbol es como la política o la religión: todo termina en discusión acalorada. Si tuviera que ir a terapia tendría que empezar así:

"Hola, soy Mariam, y provengo de una familia desquiciada por el fútbol".

WAKA WAKA gente.

Feliz Mundial Sudáfrica 2010!


domingo, 28 de marzo de 2010

Enjoy the silence

Señoras y señores, este blog ha llegado a su fin.

Lo abrí en los tiempos en que quería cambiar de vida y aquí relaté el cambio.

Mi vida en Alemania continua, pero ya no es la misma aunque muchas cosas sigan siendo iguales. Muchas cosas han encontrado su sitio. Y muchas no.

Aufgrund der Anonimität me abro otro sin nombres y sin lugares. Quiero poder ser más libre, más catárquica, más sangrienta, más trastornada, más pornográfica, más a mi medida, más yo. Uno donde si vomitaré, donde te/me/nos vomitaré. Donde te/me/nos haré pedazos. Uno muy asqueroso y violento. Uno que no se comparte. Uno que me haga llorar. Que te puede hacer llorar.

Gracias por haber sido testigos.

Adiós gente.

martes, 8 de diciembre de 2009

Die beste Zeit meines Lebens

Los lectores del blog que no comentan un carajo y que prefieren mandarme un mail, me dicen que nunca escribo cosas personales. Hoy hago una excepción.



La maestría está acabando y yo acabo de entregar mi tesis, así que la vida de estudiante está acabando también y por eso estaba pensando que tal vez hay que cambiarle de nombre al blog a algo así como a-enderezar-mi-vida.blogspot.com ja! ja! ja! Tengo que buscarme un trabajo para sobrevivir, aunque eso signifique que volveré a estar presa del modo de vida actual, sobre el que ya casi nadie reflexiona y lo peor de todo, contra el que pocos se rebelan y en el que la mayoría hace fila para entrar. Las vacaciones pagadas se están acabando y yo estoy poniéndome triste por eso. Quisiera tener una máquina repetidora del tiempo para regresar y volver a empezar. Después pienso que lo que se viene es mejor que lo que ya pasó y me pasa la pena. Y luego pienso que lo que no ha venido, aún esta por venir y empiezo a pensar en lo que ya vino y quiero que vuelva todo otra vez. Versteht ihr mich?

Cuando la gente me pregunta si les recomendaría postular a las vacaciones pagadas para venir a Alemania (o para ir a cualquier parte del mundo), les digo que vale la pena, que lo hagan. Me piden consejo, de cómo hacer, de qué papeles enviar, les digo lo que tienen que hacer, pero que lo primero es tomar la decisión de hacerlo (y nunca lo hacen). Luego me piden una opinión sobre la calidad del estudio y sobre las perspectivas a futuro, y les digo que son muy buenas, que todo es muy técnico (sobre eso ya comentaré en otro momento), y me hacen la pregunta financiera de rigor y les digo que después van a poder ganar mucha plata y que la vida les va a cambiar radicalmente en ese sentido. Y me da pena decirles solo eso, y me siento mal por no contarles todo lo que tengo para contar, y pienso que hay personas que nunca se darán cuenta del verdadero valor de vivir una experiencia como ésta.

Siempre supe que yo sola no me iba a poder financiar unas vacaciones así (sin endeudarme, claro). Por eso postulé a las vacaciones pagadas, porque quería tres años de hueveo a forro en alguna parte del mundo (las vacaciones duran 28 meses pero uno se las arregla para llegar a los 36) y especialmente estas vacaciones que son una madre abnegada que te da todo y no te pide nada. Quería tres años de andar por ahí, sin mayores responsabilidades, tres años rejuveneciendo. Lean bien gente: rejuveneciendo. Postulé a las vacaciones a cuenta y riesgo de que no me las dieran (en realidad no sólo se gasta dinero sino también bastante energía y se compromete mucha esperanza y emoción) porque estaba harta de levantarme todos los días a las 6 de la mañana, trabajar 8 horas al día para que otro se hiciera más millonario de lo que ya era, mientras yo solo sobrevivía, arrugándome y amargándome la vida no por el trabajo, sino porque estar 8 horas diarias (o más) en el trabajo significaba para mi dejar de hacer lo que si quería hacer por ese poco de dinero que mal me permitía ser independiente de otros. Algunos pensarán "¿acaso hay otra forma?". Y contesto que "hay miles de formas".

Estar en Alemania para mi no significó nunca un paso más allá en la vida profesional, aunque lo sea. No quería venir a calificarme más y volver a lo mismo. Yo solo quería cambiar, solo quería salirme de la vida que llevaba y encontrar otro camino. Para mi estar en Alemania significa un crecimiento personal fugaz, aunque al inicio haya habido mucha soledad y necesariamente mucha reflexión. Para mi Alemania ha sido y es, tener una oportunidad que pocos tienen: libertad. Aquí rejuvenecí y aprendí de todo a diez mil por hora. Aprendí que hay otras formas de pensar y de vivir. Aquí he conocido más personas que en toda mi vida, he leído más que nunca, he escrito más que nunca, he pintado y dibujado más que nunca, he visto muchas películas, he visitado todas las bibliotecas posibles, he aprendido dos idiomas más y he sido feliz cada día. Repetiría cada paso sin dudarlo. He hecho cosas para mi, esas que en Lima no podía hacer porque allá el tiempo vuela. Estaba harta de la vida, con tan pocas probabilidades de salir del mismo camino. Estaba harta de ver lo mismo y lo mismo todos los días en todas las personas. Estaba harta de ver como se puede llegar a pretender sin llegar a ser. Estaba harta de todo y de todos. Estaba harta de no intentar cambiar lo que se podía cambiar.

Un día el tiempo se detuvo de pronto y empecé a cambiar para siempre.

Ahora hay que empezar con el nuevo sueño que está llenando mi cabeza, porque cuando menos piense, empezaré a realizarlo y me abriré un blog y contaré cada paso.

La vez que fui a Perú mi tío me dijo: "¿qué te pasó que estás más joven?", y yo le dije: "es la felicidad tío".

Solo eso quería decir.

Komm mit
Wenn du’s willst dann schaffst du’s schon

lunes, 16 de noviembre de 2009

Un día en la vida

Esta historia comienza un día de un invierno lejano.

Sus amigos pensaban que ella estaba chiflada por salir con él, le dijeron que habían sido capaces de tolerarle de todo en nombre del cariño que los unía, pero que esto último sobrepasaba los canones de las buenas prácticas y que ya sentían vergüenza ajena. Ellos no habían caído en la cuenta de que por esos tiempos ella tenía los chicotes cruzados más de la cuenta y que la cosa no iba a dar para mucho, porque en cualquier rato se iba a producir el corto. El flaco con el que compartía la oficina la miraba y le movía la cabeza en señal de desaprobación para dejarle claro que esta vez sí se estaba excediendo. Y era así porque una característica de él, esa que nunca pasaba desapercibida ni para el más tonto, ni para el más bueno de los habitantes del planeta, era una galaxia de complejos de inseguridad que lamentablemente no lo desacretiban únicamente a él, sino también al que anduviese junto. En otro momento de menos chifladura ella no hubiera tenido necesidad de descartarlo, porque ni siquiera lo hubiera considerado en el proceso de admisión. Pero eran otros tiempos.

Y por ese relajo de las costumbres que a veces las mujeres se permiten, ella le hizo caso.

Salieron durante un tiempo muy corto y los primeros días llegó a pensar que él era inclusive adecuado, aunque no supiera definir los alcances semánticos de la palabra. Él vivía acosado de males de viejo: insuficiencia respiratoria, presión alta, asma, tos constante, mocos y para remate una micosis rebelde y añeja en las uñas de los pies, como los gavilanes polleros. Intentaba ponerse en forma corriendo como loco una vez a la semana cien vueltas alrededor del parque de cemento que había por su casa. Eso calmaba su conciencia, lo hacía sentirse saludable por cinco minutos y al terminar se atracaba de naranjas y pepinos para calmar el hambre voraz que tremendo esfuerzo físico le dejaba, hasta que no aguantaba más y rendía cuenta de un pollo a la brasa con papas fritas y cremas de todos los colores, en especial de la verde, que a él le parecía la más rica, como los bulímicos comedores de queso crema, solo que se saltaba la parte de vomitar y así todos sus afanes deportivos se iban al carajo. Le contaba que una noche de aquellas solo había cenado papaya, y ella pensaba que todo era inútil, porque ese metabolismo barullento tenía tan poco arreglo como su temperamento. El trajín emotivo que esa relación le causó se lo podía haber ahorrado si se hubiera dado cuenta que ella sólo estaba matando el rato y que poco le importaba si él le obsequiaba flores en cajita o en papel celofán y tarjetitas con frases de amor, o muñecos chinos que inevitablemente serían regalados porque ella era alérgica a la pelusa, o libros que leería toda su familia excepto ella, o música que nunca le recordaría a él o palabras bonitas que ella luego borraría sin pena de su mailbox, porque, a decir verdad, solo estaba esperando el tiempo pasar para llevar a cabo sus otros planes.

El tiempo pasó y le tocó conocerlo más.

El tenía la forma de un Tupperware deforme por el uso y por el paso de agua caliente, así como las loncheras de los obreros de construcción civil, que ella tan bien conocía. Usaba dos camisetas debajo de la camisa para esconder su condición de tetudo y disimular la panza rolliza que le sobresalía sin modestia. Caminaba como caballo cascorvo porque tenía las patas chuecas de las rodillas para abajo. Era dueño del segundo closet más grande que ella había visto después del de su ex-cuñada, atiborrado de ropas de marca que ella ni conocía ni compraría aún conociendo porque tenía un espíritu de india que nunca iba a entender de esas cosas. Él compraba jeans caros, camisetas de equipos de fútbol extranjeros que usaba en honor a los cinco minutos que duraba corriendo cuando participaba en las pichangas y usaba zapatos de todos los colores. Pero ella pensaba que tanto lujo se perdía encima de una percha tan desoladora y sentía cosita. No solo compraba como loco por internet y explotaba el sueldo que ganaba sin un mínimo control financiero, sino que sus tarjetas de crédito siempre estaban reventadas y tenía el futuro empeñado en un trabajo que nada le gustaba para pagar los placeres presentes que no podía permitirse pero que ya se había permitido y que lo acorralaban más y más en ese estilete de vida que los que viven endeudados llaman de moderno y del que aún años después él no podría salir y en el que ella no entraría jamás.

Después de detectarle el cuerpo, le tocó frecuentárselo, si no, la historia no hubiera sucedido en esta década.

El vino a su casa cuando los padres de ella habían salido y cogieron como él tenía previsto porque no se sacó las medias y ella no le pudo ver la micosis que le vio días después en las uñas de los pies. Ese día empezó a sospechar que el muchacho padecía de desórdenes libidinosos endémicos y se dio cuenta que descargaba su agresividad de acomplejado en la gente que si lo quería de verdad y a ella, que no lo quería sino para pasar el rato, la trataba bien. Ella pensaba que él ya estaba muerto porque se imaginaba que no podría levantar a nadie sin pagar. Como tenía una salud senil, cuando el frío de la noche le dió en la espalda, se le desataron todos los males flemáticos: tosió, estornudó y los mocos se le desbordaron, y al abrigarse a petición de ella, sudó como los pollos en el brasero de los restaurantes de S/. 2.99 que se comía después de correr las cien vueltas al parque de cemento que había por su casa. Ella no había terminado de definir qué de todo había sido lo peor y como no tenía mucha paciencia y tampoco ganas de filosofar, disimulaba con comprensión el tedio que sentía, esperando que llegara la hora de él irse y cerrar la puerta y apoyarse dramáticamente al cerrarla por sentirse liberada, así como hacen las actrices en las películas en blanco y negro cuando alguien indeseado se va. Cerraba los ojos con furia, intentaba dormir y no podía porque temía que él se muriera ahí mismo, en la casa de sus padres, ahogado en sus gargajos. Se arrepentía de haberlo hecho ese día con él y de que por pura lujuria que encima quedó sin satisfacer, la espalda de él estuviese fría y él ahogado en tos e inundado de mocos. Imaginaba a la gente de la aseguradora llegando a nebulizar al paciente o llevándoselo al borde de la asfixia. Lamentaba tener a su lado un cuerpo achacoso envuelto en una piel de joven. Esa primera noche, en un momento en el que ella no estaba dormida pero fingía estarlo, él estornudó y simultáneamente su esfinter, descontrolado como sus emociones, soltó un pedo, que se acopló al eco del estornudo y al crujir de la cama. Ella lo escuchó y sintió compasión. Ninguno se movió. Ambos sabían que aquella situación patética era un agravante y no se podía convertir en un momento jocoso, porque la personalidad del gordo no daba para reirse de un hecho tan poco enternecedor, como ella sí lo hiciera una vez con el grandote que con las justas se bañaba a quien se agarró unas semanas atrás y con el que disfrutó plenamente las cinco películas que no llegaron a ver.

El pedo fue demencial.

Ella se sintió en trance, como en la partecita de la canción de los Beatles que viene después de que cantan I'd love to turn you on que tanto escuchaba en las ocasiones en las que quería profundizar la turbación de su espíritu o intentaba encontrar salidas para cambiar de vida, volverse hippie y vivir de la venta de porquerías al borde de la carretera, y mandar a todos a la mierda, incluido él. Se sintió como cuando viajaba en auto rumbo a la playa en plena Panamericana Sur y sacaba medio cuerpo por la ventana como los perros y sentía el vértigo de una libertad negada por el mundo real y por los carros que venían en contra y que por suerte no le volaron la cabeza, como él hubiese deseado un tiempo después. Se sintió cayendo en un abismo sin fin como cuando cinco años atrás cambiaba de posición en la cama en plena resaca que tenía el orgullo y la cojudez de sufrir sola encerrada en su cuarto para que sus padres no se dieran cuenta y toda la vida se le salía por la boca y juraba que nunca más lo volvería a hacer. Se sintió como cuando era niña y perseguía a los treinta patos de la vecina que vivían hacinados en un corral pequeño y los patos corrían más rápido que ella y después de la primera vuelta ya corrían en círculo y la perseguida terminaba siendo ella misma y el pánico de ser pisoteada por esos bichos sin prestigio le daban ganas de matarlos uno por uno a punta de palos.

El pedo fue revelador.

Se dio cuenta que no lo quería a su lado ni para dejar el tiempo pasar, porque no podría volverlo a ver sin recordar la noche drámatica en la que él era un moco con patas y al estornudar se tiró un pedo y ella fingió dormir y sintió lo inexplicable.

Y por eso concibió un plan para deshacerse lentamente de él.

Y no se equivocó.



jueves, 29 de octubre de 2009

Dialogorientiert (2) (*)

Seguimos con la racha de diálogos entre alemanes y extranjeros que no llegan a ser comprendidos por mi. Post catársico, lectores sensibles abstenerse. Gracias.


Uno:

Este caso sucede en el instituto en el que estudio y “trabajo”. Estoy con mi asesora de tesis conversando sobre uno de los últimos capítulos y entra un
Mitarbeiter. Queda solo un mes para la entrega. Nota: a la gente aquí le gusta dejar claro que son super trabajadores, que se rompen el lomo y se sacrifican por el dinero que ganan y se quejan siempre que tienen mucho que hacer y que no tienen tiempo para nada más y que el trabajo les consume la vida.

Mariam: mañana por la mañana paso por la biblioteca y busco el libro... es que este fin de semana me quedo en Hannover.
Betreuerin: ¿todo el finde?
Mariam: No, solo hasta mañana
Betreuerin: ¿ah sí?... ¿y eso por qué?
Mariam: es que este fin de semana voy a hacer mucha fiesta...
Mitarbeiter: tú no deberías decir eso a tu asesora... (nadie le dio vela en el entierro, pero él se metió)
Mariam: ¿ah no? ¿y por qué no?
Mitarbeiter: porque tienes que escribir tu Masterarbeit (ajá ¿y?)
Betreuerin: no te preocupes, a mi si me lo puedes decir, porque yo soy nett... (¡felicidades!)
Mariam: pero yo lo comentaría igual con todo el mundo, incluso con
Herr Direktor...
Betreuerin: ah si... ¿por qué?
Mariam: ¿y por qué no? ¡si es la verdad!

(y es MI fin de semana y yo hago lo que me canta)


Otro:

Estamos en una fiesta de amigo-embajador-cultural que dice ser
verde y comprender y respetar a todos los hombres del planeta (¿?). La fiesta ya acabó y todos se están despidiendo. Amigo-Ken de amigo-embajador-cultural tiene auto. Amiga vive lejos. Amigo-Ken de amigo-embajador-cultural ofrece a amiga llevarla a su casa.

Amigo-Ken: si quieres te llevo a tu casa.
Amiga (haciéndose la díficil pero bien que quería jeje): no gracias, no te preocupes, no te quiero molestar... (¡molesta con confianza!)
Amigo-Ken: si no quieres, no hay problema, no te puedo obligar... (podría haber dicho “lo hago con gusto” o algo mas cortés)
Amiga: es que ya me mudé y no vivo de camino a tu casa...
Amigo-Ken:
ok, mir ist egal

Amiga y yo nos miramos y mejor nos rematamos de risa. Amigo-Ken nos mira raro y creo que piensa que estamos locas.


Otro:

Amiga-peruana con esposo-alemán organiza una fiesta peruana por fiestas patrias. Me llama para que vaya desde la mañana y la ayude a preparar la comida que se va a servir en la fiesta. Cocinamos como para un comedor popular toda la mañana, pelamos papas, deshilachamos pollo cocido, y hacemos ají de gallina, papa a la huancaína y causa rellena. A las 4 de la tarde acabamos con todo el ajetreo y los invitados están citados a las 17:30 y como son 70% alemanes se puede esperar que van a llegar a la hora acordada. Nos vamos a bañar, nos secamos el cabello, nos vestimos, nos maquillamos, hasta quedar primorosas, hermosas y buenas “esposas”, como dos flores frescas.

Amiga peruana le pregunta a esposo-alemán: amor, ¿cómo nos vemos?
Esposo-alemán: cansadas

A mi me da un ataque de risa. Esposo-alemán no entiende nada.


Otro:

Esta es con el único Tandempartner-Alt-Punker-tatuado-en-todas-las-partes-visibles-del-cuerpo que me ha resultado verdaderamente un
Tandempartner. Muchos otros solo andaban buscando conocer mujeres y usan la excusa de aprender español para conocer latinas (y posteriormente agarrarlas si tuvieran la posibilidad), venir a las fiestas latinas que por lo general son un despelote descomunal o entrar de alguna forma en contacto con el grupete latino. Estoy cansada de esos. Zielorientierter Tandempartner-Alt-Punker me esta ayudando a escribir correctamente mi ridiculum vitae en alemán.

Alt-Punker: yo soy ingeniero de blablabla y gano 2800 neto, 2300 bruto (que se yo, me dijo los números... aquí no es desagradable hablar de sueldo, de cuanto te cuesta el alquiler del piso, o las vacaciones buceando en Bali, o lo que sea, porque todos hablan de eso o te preguntan sobre eso)
Mariam: ... (¡felicidades!)
Alt-Punker: du bist keine Putzfrau y por eso debes ganar mas o menos algo similar...
Mariam: ... (gracias por la aclaración, pero limpiar casas no tiene nada de malo sobretodo cuando muchos extranjeros como yo hacen ese trabajo)
Alt-Punker: pero tú eres extranjera así que definitivamente eres más barata que un alemán, así que ganarás menos, tengo que decírtelo, es tut mir Leid... (¡por lo menos alguien me lo dice de frente!)
Mariam: eso ya me lo esperaba, tengo mucho más clara cuál es mi situación aquí...
Alt-Punker: porque tú ya debes saber que los alemanes somos considerados tugendhaft, somos puntuales, precisos, analíticos, benaspruchbar y por eso siempre que he trabajado fuera del país no han hecho diferencias conmigo...
Mariam: me alegro por tí... (¿me alegro?)
Alt-Punker: pero ese no es tu caso,
es tut mir leid...
Mariam: ... (gracias a Dios que no es mi caso!)

Debo aclarar que
Tandempartner-Alt-Punker me cae super bien, al menos no me tiene miedo ja, ja, ja! Si quito todas las situaciones bizarras que me toca compartir con él nuestra relación es bastante aceptable dentro de los protocolos culturales que se tienen que respetar.


Otro:

Estoy cansada de explicarle a la gente que el hecho de venir de un país en desarrollo -si usamos la palabra
polite-, o subdesarrollado -si adoptamos la palabra sincera-, no quiere decir que por estar en un país del *primer* mundo uno pueda llegar a sentir que se libró de algo malo, o que nunca más quiera volver a su lugar de origen aunque el lugar sea inseguro y maten a la gente, o haya narcotráfico o prostitución, informalidad y todo eso que allá existe y con lo que antes solíamos convivir sin problemas. Piensan que el hecho de estar viviendo aquí debería ser valorado como un tipo de estado de gracia. No comprenden que algunos de nosotros teníamos allá muchísimas más comodidades. Que podíamos subirnos a un taxi cuando nos pegaba la gana o que podíamos pagarnos un restaurante bueno un par de veces al mes o que podíamos ir a la playa todo el verano o que cada 15 días venía un señor a limpiarnos el departamento. Porque aquí todos esos pequeños lujos burgueses se nos acabaron. Cambiamos los lujos de dentro de casa por una realidad fuera de casa (un país más *seguro*, limpio y ordenado). No comprenden que allá no todos son pobres, de hecho la mayoría de nosotros somos más pobres que ellos, pero no en calidad de vida. ¿Cómo se los explico?

Amigo-super-ahorrador,
Freund y yo nos encontramos en la ciudad para caminar por la ribera del río (¡qué divertido!). Freund tiene hambre y no entiende nada acerca de reprimirse con los pequeños gustos. En el camino al río vemos un restaurante turco y nos metemos para pedirnos un Dönner (solo un Dönner!) y una cerveza para cada uno... Amigo-super-ahorrador no pide nada (nunca pide nada o siempre pide lo más barato, lo juro y no lo puedo comprender). Amigo-super-ahorrador jamás había pisado Sudamérica. Amigo-super-ahorrador pisó Sudamérica luego de un tiempo, pero la cosa no mejoró nada.

Amigo-super-ahorrador le dice a
Freund: Pero cómo te estas comprando un Dönner! Deberías ahorrar el dinero! Mientras en tu país la gente esta muriéndose de hambre tú estas aquí comprándote un Dönner! (juro que digo la verdad, sino que me parta un rayo)
Freund: ¿pero porqué no? si trabajo 40 horas a la semana y gano un sueldo, puedo disponerlo como me guste...
Amigo-super-ahorrador serio y reflexivo: pienso que deberían comer en casa y ahorrar el dinero... (pero estamos hartos de cocinar en la casa...)
Freund sin comprender nada: pero solo es un Dönner y una cerveza... no te das cuenta que aquí nosotros vivimos unter kleinen Verhältnissen!
Amigo-super-ahorrador: pero ustedes no viven como los pobres...
Freund: doch!

Así aprendí a explicarle a la gente que aquí vivo
unter kleinen Verhältnissen.


UPDATE. ME PASÓ ALGO HOY 30.10.2009.

Como siempre que se me acaba toda la comida en el refrigerador me pongo en camino a Aldi a reabastecerme de-los-mismos-productos-de-siempre. Llego a Aldi y empiezo devolviendo las botellas, agarro jugo, agua con gas, agua sin gas, me paso al lado de las frutas, me agarro unos chifles al estilo alemán (dulces), me paso al lado de las verduras, paso. Me paso al lado de las carnes, me agarro unas piernitas de pollo con las que hago la-misma-sopa-de-siempre, luego me paso a los lácteos, me agarro Jogurt sin sabor (que ahora ya me gusta), me agarro Müsli, y de una canasta del centro me agarro Heiße Zitrone para tomar en los días de congestión, antes de dormir, o abrigada hasta el cuello mientras me soplo una película de las que solo a mi me gustan. Me dispongo a irme. Un tipo se me acerca y me pregunta:

der-Typ: disculpe Usted, de dónde sacó die Heiße Zitrone?
Mariam señalando el otro lado del super: von dadrüben...
der-Typ: Danke
Mariam: Bitte.

Llego a la caja y hago mi cola de 15 personas. Veo venir a der-Typ que se instala después de mí. Paso por la caja, pago, lleno mi mochila de las compras y una bolsita de tocuyo. Salgo de Aldi y me paso al otro super que está al lado. Ahí compro zanahorias, poros, trigo y una crema para el cuerpo. Me encuentro de nuevo con der-Typ. No pienso nada. Der-Typ mira mi Korb y me dice:

der-Typ: ¡ah! ¡va a cocinar sopa de pollo!
Mariam: ...sí... (¿y éste cómo sabe?)
der-Typ: ...es rica... ¿no?
Mariam: ...sí... (y sonriendo me alejo lentamente lo más diplomáticamente que puedo)
der-Typ: ... ha comprado piernitas de pollo ¿no?
Mariam: ...sí... bei Aldi...

Empiezo a tener miedo porque pienso que el tipo se fijó en todo lo que compré. Pienso que me está siguiendo. Intento salir lo más rápido que puedo del lugar y me pongo en la caja. Der-Typ viene de nuevo atrás de mi y se instala para esperar su turno. Me hace conversación una vez más:

der-Typ mirando la cajita de trigo que me compre: ¿y qué es eso?
Mariam: Dinkel
der-Typ: ach so... ¡qué saludable es usted!
Mariam: ...lo intento...

Paso por la caja, pago y me quito lo mas rápido que puedo. Voy caminando a una velocidad endemoniada porque hoy justo se me ocurrió venir a pie porque el aire frío en la bicicleta me reseca mucho la piel. Ya estoy saliendo del estacionamiento y escucho:

der-Typ: Hallo! Hallo!

Camino lo más rápido que puedo. Siento alguien correr detrás de mi. Pienso que estoy perdida.

der-Typ se me acerca y yo me volteo: disculpe, ¿no quiere que la lleve en mi auto? Veo que su mochila está muy pesada... mi auto esta ahí...
Mariam: ... (en shock)
der-Typ: oder lieber nicht?
Mariam: lieber nicht, danke... yo vivo cerca de acá... (pensando que por ahí éste me descuartiza y riega mis partes por la carretera)
der-Typ: Sind Sie Student?
Mariam: ja...
der-Typ: ¿y qué estudia?
Mariam: Bauingenieurwesen...
der-Typ: wow!
Mariam: ...
der-Typ: bueno podríamos ir a tomar un café...
Mariam a punto de salir corriendo despavorida: gracias, pero mejor en otra oportunidad...
der-Typ: ¿Usted siempre compra por aquí?
Mariam: sí...
der-Typ: pero nunca la había visto...
Mariam: ... (¿quiere que me ponga un cartel?)
der-Typ: ok, entonces hasta la próxima...
Mariam: ok, chau...
der-Typ: Tschüss!

Retomo mi velocidad de fuga. Pienso que el tipo está en su auto siguiéndome para ver dónde vivo. Tengo miedo las cinco cuadras que separan el super de mi casa. Me paro en un semáforo y me esfuerzo para no ver los autos que se paran en rojo a la hora que me toca pasar a mi. Pienso que está siguiéndome todavía.

¿Y ahora qué hago? ¿Y si aparece en el mismo super la próxima vez? ¡¿Tendré que cambiar de super?!

PD. El tipo se veía como de unos 40 años.


Aclaro nuevamente que todas las situaciones suceden en alemán, así que me puedo estar perdiendo de algo.

jueves, 15 de octubre de 2009

Cycling por siempre! (3)

Últimamente ando muy amiga con el Office 2007 y algunos papers escritos incluso antes de que yo naciera. Tengo muchas ideas y ganas de escribir sobre los temas que sí me interesan y hasta podría escribir en este blog un poco acerca de lo que no me interesa (y a lo que lamentablemente me dedico) –esas cosas las escribo por otro lado–, pero no he tenido tiempo. Además me doy cuenta que estoy con más ganas de escribir sobre mis asuntos privados, como se dice “catarsear” un poco, pero en otro blog, en uno sin nombres y sin consideración con los sentimientos de los lectores, lo que a veces me limita un poco. Porque quiera o no, cuando abrí el blog, no pensé mucho en el hecho de que pasado un tiempo iba a querer despotricar públicamente sobre algún acontecimiento personal, como en algunos casos lo he hecho en este blog. Debo reconocer que hasta estaba en contra de hacer del blog un relato de las vanalidades diarias que conforman mi vida, pero hasta eso va cambiando. También me di cuenta, que no me gusta tener una rueca de comentaristas, ni tenerlos porque yo soy comentarista de sus blogs, porque eso significaría que no soy libre y que no me leen porque les gusto, sino porque los leo. El que quiere leer que lea, y el que quiera comentar que lo haga. En resumen, escribo porque me pega la regalada gana.

(Bueno, eso a modo introductorio, ya que he vuelto, una vez más.)

También soy muy amiga con mi bici. No se si los asiduos, defraudados y muchas veces indeseables e identificados lectores de este blog (número que va creciendo con el tiempo) recuerdan que cuando llegué a Alemania me regalaron una bici. Me di cuenta que de alguna forma los viajes, los hospitales, los medios de transporte motorizados y las bicis están planetariamente ligados en mi vida y entre esos tres elementos se producen combinaciones de sucesos que determinan mi transcurrir en este mundo.


Mi primera bici, siempre la llevaré en mi corazón (aunque sonara como matraca)


Por ejemplo:

En el 2008, tuve la genial idea de irme a Darmstadt al Schlossgrabenfest, Hessens größtes Musikfestival, a pasar un par de días con un amigo –como él dice “casi hermano” – que estudió conmigo en la universidad. Pasábamos horas frente a la compu, comíamos en mi casa y hasta mis viejos se divertían, hablábamos de todo y la pasabamos muy bien. Estudiábamos para las prácticas de Análisis Matemático 3 (del que ya me olvidé todo) y después de las prácticas cocinábamos en su casa y veíamos películas, me acuerdo mucho de “Rescatando al Soldado Ryan”, claro las películas tenían que tener mucha sangre, intestinos regados y balas, sino él no las quería ver. Pasé 13 horas en trenes y Ersatzverkehr por las fuertes tormentas que azotaban esos días Alemania antes de llegar en Darmstadt a ver a mi amigo. Ya allí, fui al Wohnheim donde vivía y pasamos unas 10 horas más haciendo parrillada, jugando voley con sus amigos, hablando un poco en varios idiomas y bebiendo cerveza. Después fuimos al tan soñado festival, que fue una borrachera memorable, más para él que para mi, porque yo ya no estoy para esos trotes y porque el tiempo así como el destino son inexorables. Al día siguiente repetimos la historia. Mi cuerpo ya no daba para más, pobre de mí. Regresé a Hannover un lunes, medio abollada y sintiéndome cansada y presintiendo que algo no andaba bien. El martes no aguanté más y fui al hospital por la tarde, me hicieron un pequeño Behandlung (en realidad me “ultrajaron”) y me mandaron a casa con la indicación de que si no mejoraba debía ver un especialista. Obvio que no aguanté y el miércoles fui a ver al especialista a las 8 de la mañana. No me equivoqué porque el doctor me dijo dos palabras mágicas: ausschneiden lassen. Me dijo después algo así: “nuuuun machen Sie sich jetzt auf den Weg ins Krankenhaus” y yo casi me muero en ese mismo momento porque pensé que había escuchado mal. Llegué al hospital, me internaron, y a las 19 horas ya había sido abierta y vuelta a cerrar. A las 20 tenía cinco amigos que me había ido a visitar y todo bien porque el efecto de lo que sea que me inyectaron, me adormeció de la cintura para abajo y sin dolor podía conversar alegremente. La recuperación duró dos semanas. Mi bici se había quedado asegurada el mismo martes frente a la biblioteca, mi a veces segunda casa. Y de ahí se la robaron. No se si se nota la relación: viaje-hospital-bicicleta.

Una vez recuperada y ya que subir en trenes en Hannover lohnt sich nicht (porque más es lo que uno camina para llegar a la estación y al bajar de la estación, que lo que recorre el tren), me puse manos a la obra y me busqué otra bici. Esta vez me la saqué de un Fahrradwerkstatt que tenía una rueca de bicis usadas y económicas. Ya podía andar de nuevo en bici, y la vida volvió a la normalidad.


Mi segunda bici, pocos días antes del accidente, y yo con las rodillas saludables.


(Otro ejemplo:)

Hasta que en el verano del 2009 fui a Italia (otra vez) a achicharrarme bajo el maravilloso sol de la Toscana. Todo bien, verano de verdad, calor de verdad, Stimmung italiana, amigos, y todo lo que uno puede pedir. Regreso a casa: otra vez aviones, trenes y buses. Y claro, después de cuatro días vagando por el mundo, a uno se le se le pudre la comida del refrigerador si no se la come antes de viajar. Me tocó ir al super a reabastecerme. Y cuando regresaba con mis bolsas de tocuyo en la canastita de mi bici me tocó cruzar una maldita esquina. Como buena extranjera que se adapta a las nuevas reglas con facilidad (¿?) me esperé hasta que cambiara a verde la luz del semáforo. Y cuando estaba cruzando como corresponde, me choca un audi negro, deportivo, maravilloso y reluciente (según la descripción de los testigos, porque yo ni lo ví) en la llanta de atrás de la bicicleta y para coronar el error (haberse pasado la luz roja y encima haber atropellado a alguien) se da a la fuga, el muy huevón (lo que no contribuye para nada a mejorar la opinión que tengo de mis Gastgeber).

Resultado: yo en el piso, manos rotas, rodillas rotas, panza adolorida, jean rasgado, compras regadas en el suelo y bicicleta en mal estado. Y lo peor de todo: 50 personas a mi alrededor tratando de levantarme, llamando al Rettungsdienst, llamando a la Polizei, subiéndome a la ambulancia que llegó en menos de tres minutos y anduvo con todo y sirena y luces por la ciudad (me sentía en medio de una película de bajo presupuesto) y los policías tomándome declaraciones: cómo me llamo, de dónde soy, dónde vivo, si estoy de visita, si vivo en la ciudad, si estoy hier gemeldet, si estoy asegurada, todo a la vez ¡un show! Llegamos al hospital y me bajan del ambulancia, me cambian de camilla como hacen en las series de doctores: cuentan uno, dos, tres y me levantan y me meten en una emergencia absolutamente vacía.

Raudos llegan los doctores a mí (uno guapo, uno feo, pero los dos antipáticos). Me hacen todas las preguntas que se les ocurren: si estaba embarazada, si podría estarlo, si estoy segura de lo que digo, si soy alérgica a algo, si tengo vacunas contra el tétanos. Me hacen tomografía, ecografía, rayos x, me inspeccionan la vegija, me curan, me inyectan, me parchan, me sedan, me calman el maldito dolor del impacto, me cortan los pellejos sobrantes, los enfermeros y doctores se cambian los guantes cada dos minutos y los tiran al basurero (¡!), y en la emergencia hay de TODO, excepto enfermos. (Esta experiencia me hizo recordar la vez que fui a una emergencia en un hospital limeño y estaba lleno de enfermos sentados que no alcanzaron camas y camas con enfermos y el doctor me dijo que hasta respirar ese aire era inseguro. Recuerdo que llegó un tipo drogado hasta las manos con la pobre madre tratando de que no se le muriera, él casi inconsciente, la madre llorando suplicante que le salven al hijo y el doctor aburrido de tantas situaciones iguales le tiraba cachetadas sin pena al “enfermo” mientras le preguntaba su nombre y la madre le decía “sálvemelo doctor, sálvemelo!”... el doctor le puso suero y lo dejo sentadito por ahí mientras me tocaba contemplar tanta miseria a mi alrededor). Aparece la Polizei e intenta tomarme de nuevo las declaraciones que no consiguió antes, a ver si ya me acuerdo de algo (sobretodo de la placa del auto, que nadie se preocupó de ver): pero yo no tengo ojos en la espalda, no vi nada y por lo tanto tampoco se nada. Me recupero lentamente del choque, y claro no piso la calle en una semana. Otra vez la relación: viaje-hospital-bicicleta.

Lo peor de todo no fue que quedé ligeramente averiada, sino que el accidente me costó todo el trabajo del mundo a mi sola: hacer un informe para la policía (en alemán), responder un cuestionario para la aseguradora (en alemán), hacer corregir los dos documentos, porque odio los errores gramaticales aunque no sea mi idioma materno, llevar la bicicleta averiada al taller y que me hagan un presupuesto para las reparaciones correspondientes (sabiendo de antemano que no me la iba a reparar nadie porque el causante del accidente decidió fugarse), y pagar yo misma por el presupuesto (sabiendo que ese gasto no me lo iba a devolver nadie), enviar mil cartas con las cuentas del hospital, y recibir e-Mails y llamadas telefónicas presionadoras para que haga lo mas rápido posible todo lo anterior. Cuando yo daba por terminado el trabajo que otro causó por chocarme, me responde la aseguradora que no es suficiente dar como razón del accidente Unvorsichtigkeit des PKW-Fahrers (¿?) y yo me pregunto ¿qué carajo debí decir? ¿que yo tuve la culpa?. Y eso tampoco contribuye a mejorar la opinión que tengo de esta gente, que se cree tan civilizada y perfecta. Pero como yo soy india y terca e incivilizada persistiré en mi razón y no la cambiaré.

Y para continuar con la tradición o vencer el maleficio (lo que suceda primero) me compré otra bici!!


Mi nueva bici! Superior!

Chauuuuuuu!


jueves, 25 de junio de 2009

Echter Wahnsinn

Yo tiendo mucho a visualizar y además soy muy lógica. También soy supersticiosa, lo que se contrapone con el hecho de ser razonable, pero en mi todas las características coexisten pacíficamente sin generarme conflictos mentales (?). Con ser visual no quiero decir que me atrae lo bonito. Dicen que ser visual es algo más masculino que femenino. Con “visualizar” me refiero al hecho de asignarle una imagen a los hechos que no puedo ver ni percibir de ninguna forma. Las cosas que pasan las interpreto y analizo desde ese punto de vista, osea que me armo un cuadro y puedo empezar a razonar. Si veo un tipo trabajando sentado en una oficina, por ejemplo, me imagino su casa, su familia, su escuela, su calle, su auto. Me armo un concepto “visual”. Finalmente creo que ser “eso” trae ventajas. Aunque a veces esa tendencia me juega malos pases.

Por ejemplo.

Hace años cuando apenas había salido de la universidad y andaba en la búsqueda de trabajo infructuosa me llamaron para una entrevista. Yo siempre pensaba que en cualquier minuto iba a llegar la oferta laboral de mi vida, aquella más importante que iba a colmar todas mis expectativas de ingeniera que cree que va a inventar la bicicleta. Pero el tiempo se encargó de enseñarme que yo no iba a inventar nada, mucho menos cambiar el destino de la física y que yo soy como dicen los alemanes nur ein Rädchen im Getriebe. Pasé por miles de etapas para tratar de conseguir ese trabajo, entre ellas una entrevista sicológica. Me pidieron dibujar una persona y yo me puse en el trabajo de visualizar LA persona, y no se porqué pero visualicé a mi papá y lo dibujé a él. Lo dibujé como lo veía diariamente, con pantalón de drill, porque hace años que dejó de usar jeans, una camisa, un lapicero en el bolsillo, correa, zapatos con agujetas, anteojos, reloj, todo. Lo dibujé al detalle. No se porqué no dibujé a mi mamá. Al terminar el examen sicológico escrito, tenía que pasar a la entrevista sicológica personal. Ahí me dijeron que no podían darme el puesto porque haber dibujado un hombre significaba que yo -que soy mujer- me identificaba más con el sexo masculino y ellos estaban buscando a una mujer bien mujer, y que en resumen me faltaba un tornillo. También me dijo que haber metido tanto detalle a la cosa, quería decir que yo solo complicaba las cosas! Osea, me dejaron vestida y alborotada. Y como a los sicólogos no se los puede contentar con nada, porque si reclamas eres rebelde, y si no dices nada eres sumiso o te falta iniciativa, me limité a aprender que nunca debía dibujar un hombre en una entrevista de esas. En realidad son ellos a los que les falta la tuerca, solo que no se han dado cuenta.

Eso no es todo con respecto a cosas visuales. Cuando hacen una película y yo no he leído el libro que la originó, entonces no voy a ver la película. Porque siempre pienso que primero debo leer el libro, hacer mi propio trabajo intelectual de imaginarme a cada uno de los personajes, lugares y situaciones y después ir. Por eso no he visto hasta ahora ni una de las películas de Harry Potter, ni El Señor de los anillos. Es que siempre los postergué, porque a mi las circunstancias no me pueden obligar, ja! Recuerdo que en la universidad llevaba un curso que se llamaba Metodología del Estudio Universitario que se hacía cara a cara con un asesor cuya función era determinar la calidad de la madera de la que estabas hecho. Parte del curso era leer un libro, y hacer un resumen. Mi asesora me sugirió leer El Hobbit o El Silmarillion. Pero a mi esas cosas exóticas no me atraen para nada. Así que yo solita dije que iba a leer Madame Bovary, de Flaubert, porque ya lo tenía empezado. Claro que con tanta escena de sexo, promiscuidad e infidelidad la asesora casi se me cae de poto. Pero es solo cuestion de comprender a Emma, y su inapagable deseo de ser amada. Cuando uno entiende eso, lo comprende todo. Cuando vi “El coronel no tiene quien le escriba” me encanté. Quedé con la misma sensación de desolación que tuve cuando leí la novela, porque muchos lugares y personajes eran como yo los había visualizado. Fue como descubrir una correspondencia entre mi imaginación y la imaginación de otro. Sus imágenes se parecían a las mías. Claro que las decepciones cinematográficas también son fuertes. Después me quedé pensando que podían hacer una película de la novela Thérèse Raquin, de Zola, porque expresar ese final, lo puede hacer solo un maestro.

Para entender mejor la siguiente situación leer primero desde la línea 19 a la 24 de este texto.

Cuando tenía 8 años yo estaba en tercero de primaria. Iba a un colegio de monjas que decían que todo era pecado. Nos hacían ir a la misa cuántas veces fuera posible y escribir de tarea las lecturas y el evangelio del día y hacer una interpretación propia de lo que había dicho el cura en el sermón dominical. Esa tarea me la hacía mi papá. El escribía sus opiniones y yo las transcribía sin pensarlo, creo que a él le gustaba hacerme la tarea. Un domingo de tantos leyeron en la misa la parábola de Lázaro y el rico, en la que Lázaro era el pobre mendigo y el rico era malo, lo dejaba sufrir y no le daba comida, y cuando murieron Lázaro va al cielo al lado de Abraham claro y el rico al infierno. Es que la Biblia es el único libro en el que el malo no se sale con la suya. Y el lunes siguiente me sacan a mi en la clase de religión a hablar sobre el Evangelio y a hacer la bendita reflexión. Yo siempre he tenido un lado espiritual muy independiente. Pero como ya les he dicho también soy visual y lógica. Y cuando uno tiene 8 años, pues la visualización de las cosas no está tan cerca de la realidad.

Empecé mi relato, dije quién era Lázaro y quién era el rico, y que cuando los dos hubieron muerto uno fue al cielo y el otro al infierno. En esa época yo tenía una Biblia con pasta azul del año del cometa, en la que había una imagen de la parábola. La imagen era más o menos así: el cielo era un jardín muy florido y con todas las comodidades, y a su lado, había un abismo en el que estaba el infierno en llamas con las pobres almas pagando el mal hecho en vida. El abismo en cuestión no era tan profundo y la cabeza y manos de las almas castigadas llegaban justo al borde del cielo. Lázaro, con cara de duda, estaba parado mirando hacia el abismo del infierno en el que estaba el rico, que estiraba suplicante las manos hacia él. Para explicarlo mejor me saque una figura de la internet. Las personas paradas observando hacia abajo estarían en el cielo, y la pintura del piso representaría el infierno.



Cuando llegué a la parte final de mi relato dije en medio de la clase: “entonces el rico le pide a Abraham que mande a Lázaro a mojarse la PUNTA DEL DEDO GORDO DEL PIE para refrescar su lengua” (¡¡!!). Yo me había imaginado, con base en la imagen de la Biblia de pasta azul que solo yo tenía, que Lázaro no iba a querer tener mucho contacto con el infierno, así que si tenía que darle agua al rico con la punta de algún dedo, lo mejor era hacerlo con el dedo gordo del pie, así no tenía que acercar sus órganos vitales al fuego del infierno y quemarse, completamente lógico. Mis compañeras se cagaron de risa y la monja me castigó. Yo no me acuerdo si se lo conté a mis papás.

Cuando ya estaba en la universidad y llevaba análisis matemático II, que era básicamente análisis vectorial, intentaba por horas imaginarme los paraboloides hiperbólicos en tres dimensiones y las rectas perpendiculares a las superficies. En realidad esas cosas no sirven para nada en la vida diaria. Un día de esos nos hablaron de n-uplas, que serían “espacios” con n-dimensiones. Nunca logré visualizar la cuarta dimensión, porque si existe no creo que siquiera Nash la haya visto, ni de loco que estaba. Pero lo intenté mucho y por mucho tiempo. Un poco fuera de órbita siempre estuve, y quizá por eso mi mamá dice que me invento las cosas. Cuando cuento algo que “recuerdo” vívidamente agrego que es posible que no sea verdad y que tal vez solo lo he soñado, para que mis interlocutores no tengan ganas de meterme en una camisa de fuerza.


Un día estabamos cenando o almorzando en mi casa de Piura. Era verano, hacía mucho calor. En verano la cadena alimenticia se alborota en los trópicos. Estabamos comiendo en la mesita redonda de la cocina. La cocina tiene, hacia el lado del patio, un pasillo cortito en el que está el buzón colector de desagüe de la casa que conecta con el de la calle, y de allí se escuchaban unos chillidos, como de bichos, como de ratones. Guácala.

Mi mamá dijo algo como:
- !Uy! ¡cuántos pericotes!

Y yo dije:
- Puede ser que el sonido sea debido a la diferencia de presiones entre el colector de la casa y el de la calle.

Creo que le falta una buena ajustada a mis tuercas. O un buen golpe.


***
Ahora la nota climática: Seguimos esperando que llegue el verano. Fin.


***
Hay momentos en la vida, yo no sé! en los que los planetas del sistema solar y todos los astros del universo se alinean y todo se confabula para que se desencadenen cosas, para que los nudos se desaten y los desenlaces ocurran, para que comprendamos. En esos momentos somos un poquito más felices :)

Esta es una canción para una amiga mía, que hace poquito empezó a ser más feliz.


Todo se transforma!

domingo, 7 de junio de 2009

María en el país de las maravillas

La semana que pasó, pasaron muchas cosas. Se cayó el avión de Air France, vino Barack Obama a hablar con la Merkel a Dresden y yo me fui al Miniatur Wunderland Hamburg, que según la gente que sabe, es la maqueta de trenes en miniatura más grande del mundo. Allí se han reproducido die Eisenbahn y Autobahn -sistema de ferrocarril y carreteras- de Alemania, Austria, Suiza, Escandinavia y USA y otros sitios que no recuerdo más. Hay en miniatura ciudades como Hamburgo y Las Vegas, el Gran Cañon en las Montañas Rocosas y el Nordsee con barquitos en movimiento. Die Speicherstadt, que es el complejo de almacenes del puerto de Hamburgo, está también. Un poco de las tendencias perfeccionistas (y locura) de mis Gastgeber se refleja en la exactitud de la maqueta!

Se supone que el tema principal de la muestra debería ser el tren. Pero para mi en medio de tanta cosa linda el tren por sí mismo se vuelve solo una Nebensache. En las maquetas están recreadas un sin fin de historias y situaciones que se llevan la atención del visitante, sobre todo si al visitante como yo, los trenes, barcos y autos no le interesan tanto. Lo más importante de todo es que en miniatura, se refleja la cultura alemana, der Lebensstil, en el que yo ahora intento sumergirme, a veces sin éxito.

Pero como una imagen vale mas que mil palabras, dejo unas fotos de momentos memorables:

Paisaje típico alemán: "agarre con mano en el poto". Variante común: "caminar abrazados agarrándose el poto" (para los lectores no peruanos, poto significa trasero).


Despedida afuera de la estación de tren.


Momento polémico: porque el hombre no nació para ser célibe.


Momento artístico, porque si no es desnudo no es artístico.


Novia entrando al matadero, perdón a la iglesia -je, je- o regularización del estado civil, porque esos muñequitos alemanes ya habían convivido un par de años antes de decidir casarse.


Freikörperkultur o FKK es una propuesta naturalista que revalora la experiencia de estar desnudo sin un contenido erótico de por medio. Los niños también aprenden y yo sólo me rompo el ojo, porque sin ropa no se disfrutar de la naturaleza! :(


Encuentro en la ciudad.


Amor entre girasoles.


Ya no se puede fornicar tranquilo en estos tiempos.


Rock im Park oder Hurricane Festival? Daré fe en la última semana de junio :)


El famoso sauna mixto, en el que no entraré. Un amigo se encontró cara a cara (o bolas a bolas) con el profesor de puentes y la esposa. En ese rato me da algo.


Según la versión alemana de la historia, el diablo también cuida sus millones en algún lugar de los Alpes suizos.


Amor en la tercera edad. Yo también quiero.


Villa india.


Er ist nicht mehr zu retten. Schade.

Eso es todo amigos!

PS. Si quieren ver fotos serias de la cosa, osea trenes pasando y barcos navegando, :P entren aquí. Hay versión en inglés!